Qué buena y bonita es Notting Hill. No había manera de comenzar esta recomendación cultural ni tampoco forma de seguir sosteniendo este espacio semanal dedicado a las comedias románticas sin hablar de la que puede estar considerada la madre moderna (o una de las madres, si no se quieren afirmaciones tan vehementes) del género. Dirigida por Roger Michell, con un guion de Richard Curtis, Notting Hill está protagonizada por Hugh Grant y Julia Roberts. Ambos, por cierto, en estado de gracia. Tiernos, naturales, carismáticos. Por todo esto Notting Hill sigue siendo especial casi 25 años después de su estreno.
Notting Hill, la perfecta comedia romántica
Notting Hill tiene, desde el principio, un tono de cuento que sabe modular a la perfección para que la película nunca sea excesivamente tierna, dulce o romántica, pero siempre es las tres cosas. También es divertida, así que es, de hecho, una comedia, donde se suceden los malentendidos y las excentricidades arrancan sonrisas. El espectador puede reírse con Notting Hill y no se puede decir algo así de todas las comedias románticas.
Pero Notting Hill es, sobre todo, la fantasía suprema. William, un hombre corriente que vive en uno de los barrios más bonitos de Londres conoce por casualidad a la gran estrella de Hollywood, Anna Scott. La conexión y la atracción entre ambos se hace evidente desde el primer momento, pero él no deja de ser un hombre corriente y ella una estrella de Hollywood, así que su relación es difícil. En ocasiones parece imposible, así que Notting Hill tiene también esa clase de emoción de alcanzar lo que parece inalcanzable, que no deja de ser la esencia de toda comedia romántica.
La estética está muy cuidada y goza de elementos diferenciadores (la puerta azul de la casa de William) que ya forman parte de la cultura popular, la banda sonora no puede estar mejor escogida (Ain’t No Sunshine, When You Say Nothing At All o la bellísima She) y los detalles cómplices se suceden en todo el metraje (“surrealista, pero encantador”, “siéntate a mi lado”). Además, tiene una de las frases más significativas de la historia del cine romántico: “sólo soy una chica en frente de un chico pidiéndole que la quiera”. Si Notting Hill no es la perfecta comedia romántica, desde luego se ha quedado muy cerca de serlo.