El pasado 28 de febrero la cantante norteamericana Taylor Swift anunció un concierto en Madrid para el día 29 de mayo que complementa al que anteriormente se programó para el 30 de ese mismo mes. En apenas unas horas las entradas para esta segunda cita quedaron completamente agotadas. A estas alturas, las noticias sobre la velocidad con las que la artista completa aforo no sorprenden a nadie. A cada fecha que se anuncia para el Eras Tour, primera gira de Swift tras la pandemia, le sigue una vorágine fan de compras de entradas y reservas de hoteles y billetes de transporte. En un fenómeno muy difícil de replicar por otros artistas, los conciertos de la superestrella suponen un auténtico motor para la economía local.
La nueva Midas
Todo lo que toca la norteamericana lo convierte en oro. Es una frase repetida hasta la extenuación, pero si es tan recurrente es porque es exageradamente cierta. En uno de los casos más sonados de los últimos meses, su relación sentimental con el tight end de los Kansas Cities Chief, Travis Kelce, ha generado 331 millones de dólares como valor de marca para el equipo y la NFL.
Sin ir más lejos, la edición de este año de la Superbowl, en la que jugaba el equipo de Kelce, ha logrado un récord de audiencia con un aumento del 10% respecto a la mejor cifra anterior. La final, de hecho, estuvo en boca de muchos, fans o no del deporte, durante los días previos al partido. ¿El motivo? La duda de si la cantante conseguiría o no llegar a tiempo al partido. Para la felicidad de los fans, se les regaló un final digno de película americana. La cantante pudo ver en directo la victoria del equipo de su pareja, que celebraron con un beso a la vista de las cámaras.
De cómo la música pop puede reactivar el turismo
Por tanto, visto el efecto que Swift ha tenido en un evento tan poco afín a su público como puede ser la SuperBowl, era de esperar un éxito total del Eras Tour. Sin embargo, se están alcanzando cifras sin precedentes. Gracias al tour, las ciudades están viendo cómo su sector turístico, fuertemente afectado por la pandemia, vuelve a florecer. De acuerdo a la revista Fortune, en su paso por Chicago, donde la cantante tenía programados tres conciertos el verano pasado, la ciudad tuvo una ocupación hotelera sin precedentes durante todo el fin de semana. Hasta un 97% de las habitaciones que ofrecía la ciudad fueron ocupadas, lo que se explica por la gran afluencia de fans de otras zonas del país.
La gran movilidad del ejército de fans de la artista es uno de los principales motivos detrás de la fuerte influencia que tiene el Eras Tour en la economía local de las ciudades por las que pasa. Los seguidores de Swift parecen no tener reparo en trasladarse a otras ciudades, o incluso países, con tal de disfrutar de su música en directo. Esto, junto al instantáneo sold out que sigue al anuncio de una nueva fecha, explicaría el aumento del PIB del que han disfrutado las ciudades en las que ha actuado la cantante.
Pero no solo Chicago, sino que todas las ciudades norteamericanas en las que ha parado el Eras Tour han podido disfrutar de este fenómeno. Un estudio del Common sense institute estimaba que el paso de Swift por la ciudad de Denver provocaría un aumento de 140 millones de dólares en el PIB del estado de Colorado. Según Forbes, el tour puede haber generado, solo en Estados Unidos, 4600 millones de dólares en gastos asociados al turismo.
Motivo de celebración
No es de extrañar, por todo lo dicho, que una nueva fecha en una ciudad sea causa de alegría para muchos, no necesariamente fans de la cantante. Lo visto en las ciudades norteamericanas sirve de preludio a lo que está por venir en Europa, donde se prevén efectos en la economía semejantes. Prueba de ello fueron los esfuerzos que muchos fans españoles mostraron hace meses por lograr una entrada, fuera en el país europeo que fuera. Esa obstinación de sus seguidores por verla sea en la ciudad que sea, dispuestos a gastar el dinero que sea necesario, es síntoma de la grandeza del personaje. A través de sus canciones, Taylor Swift toca una fibra en el interior de sus fans que les hace recorrer cientos de kilómetros para verla, para cantar con ella, para llorar con ella, para celebrar que, al menos durante unas pocas horas, están junto a ella.