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Caroline Forbes, la última superviviente de la serie ‘Crónicas vampíricas’

La Barbie de Mystic Falls, ejemplo de evolución, fuerza y resiliencia.
Caroline Forbes de Crónicas vampíricas

A pesar de que Damon, Stefan y Elena sean las caras más conocidas de Crónicas vampíricas, hay vida más allá de los triángulos amorosos. De hecho, la serie introduce una larga lista de personajes muy interesantes, la cual se amplía en las producciones The Originals y Legacies, del mismo universo vampírico. Entre todos esos personajes, hay uno que destaca especialmente por su evolución, sus múltiples capas y la forma en la que sus valores condicionan cómo se relaciona con el mundo. Hablamos, sin duda, Caroline Forbes.

En un principio, Caroline es presentada como una chica rubia superficial. Un cliché que no tiene nada de malo, pero que no se ajusta en absoluto a lo que termina siendo. Adolescente humana, vampira, amiga, novia, amor platónico, esposa, madre, hija… Caroline Forbes es muchas cosas, y todas ellas se enlazan en la trayectoria de un personaje que se come la pantalla cada vez que entra en escena. 

Aviso de spoiler sobre vampiros

La transformación de Caroline Forbes, de estudiante modelo a vampiro ejemplar

La trama de la hija de la sheriff está repleta de giros y bifurcaciones a lo largo de todas las temporadas de The Vampire Diaries. Por tanto, no conviene examinarla con demasiado detalle. Sin embargo, es interesante observar de dónde parte y hasta dónde llega el crecimiento de este personaje

Primeras impresiones de una Caroline humana

Al inicio de la serie, Caroline aparenta ser una chica perfecta. Es una estudiante modelo y la cabecilla del equipo de animadoras, colabora en la organización de diferentes actividades y causas benéficas, siempre tiene una sonrisa en los labios. Su personalidad encantadora y su aspecto de Barbie la convierten en una de las personas más populares del instituto. 

No obstante, como diría Melanie Martinez, detrás de las cortinas de esa casa de muñecas las cosas no son tan maravillosas como parecen. Para empezar, Caroline no tiene una buena relación con su madre. De hecho, la culpa por haberse separado de su exmarido, que las abandonó para irse con otro hombre. El ambiente familiar es tenso y está lleno de rencor y arrepentimiento. 

Además, en el fondo, Caroline es un amasijo de inseguridades. Se esfuerza al máximo por ser la mejor en todo, por gustarle a todo el mundo y mostrar siempre su mejor cara. A pesar de toda la energía que gasta en ser, precisamente, una chica perfecta, nunca es suficiente. 

En contraposición, Elena, la protagonista de la serie, consigue todo lo que quiere y más sin necesidad de esforzarse. Elena Gilbert es ese tipo de personaje no-soy-como-las-otras-chicas que se popularizó en la época de Crepúsculo. Va al cementerio a escribir en su diario, se despierta deslumbrante sin necesidad de arreglarse y no quiere ser el centro de atención pero siempre termina siéndolo. A su lado, Caroline siente que nunca será la primera opción de nadie, porque la gente siempre elegirá a Elena. No importa cuánto se esmere, nunca será tan especial como la protagonista

Como consecuencia de esa herida abierta en su autoestima, Caroline se conforma con meras migajas de afecto. Así, se deja engañar por Damon, que la utiliza para llegar hasta Elena y provocar a su hermano. Damon ejerce sus poderes vampíricos sobre ella, la manipula y la trata con desprecio. También mete el dedo en la llaga al llamarla estúpida, superficial e inútil. La forma en la que la muchacha aprende a hacerse respetar y poner límites en sus relaciones románticas es uno de los mayores exponentes de su evolución. 

Caroline Forbes de'Crónicas vampíricas'
Si eres un personaje, evoluciona, como ella. | Fotograma promocional de la serie

Vampirismo y desarrollo del personaje

Caroline ni siquiera es la protagonista de su propia transformación sobrenatural. Al igual que Damon, Katherine la utiliza para marcarles un tanto a Elena y compañía. Cuando se convierte en vampiro, la vida que tanto se ha esforzado por construir se desmorona. La inmortalidad le arrebata la inocencia, sus planes de futuro y la escasa relación que tenía con su familia. Con el tiempo, la sheriff se reconciliará con su hija, pero el padre de Caroline la seguirá viendo como un monstruo. Llegará incluso a raptarla y torturarla. 

A pesar de todo, si algo caracteriza a Caroline Forbes es su perseverancia. Los nuevos vampiros tienden a sucumbir a la tentación y convertirse en asesinos sanguinarios, pero esta estudiante de diez es un cóctel de control y perfeccionismo. Con Stefan Salvatore como mentor, consigue gestionar la sed y mantenerse en contacto con sus valores. No siempre le resultará fácil y cometerá errores por el camino. Sin embargo, Caroline es un claro ejemplo de determinación y consistencia moral, algo difícil de mantener en el caos sobrenatural de Mystic Falls. 

Otro detalle importante en la configuración de su personalidad es que, aunque la convirtieran en contra de su voluntad, Caroline termina siendo un vampiro en toda regla, y no solo por su condición de inmortal. Al principio, se percibe a sí misma como un monstruo, una asesina que no merece vivir. Con el tiempo, la esencia del vampirismo se funde con su personalidad, y alcanza un punto en el que se siente bien en su propia piel. A base de enfrentarse a sus enemigos y a sus propios miedos, consigue desarrollar su potencial físico y mental hasta convertirse en una mujer que sabe exactamente lo que quiere. Una que no se dejará engañar por nadie. 

Hay un momento muy significativo en el que los protagonistas tienen la cura del vampirismo al alcance de la mano. En una conversación con Klaus, Caroline confiesa que, aunque la consigan, no será ella quien la tome, ya que lo lógico es que se la den a Elena. Ante eso Klaus responde que, en realidad, Caroline no quiere volver a ser humana. Por eso conectan tanto, porque ambos aspiran a algo más. Tanto la una como el otro encuentran en lo sobrenatural un espacio para desarrollar su fuerza y sus esperanzas. En el caso de la vampira rubia, también es una forma de tomar las riendas de su vida. 

Cuando Elena recobra su mortalidad perdida, Caroline permanecerá en el otro lado. Las tres amigas, la bruja, la vampira y la humana, siguen juntas en esencia, pero cada una toma un camino diferente. Aunque la vida eterna la separe de sus seres queridos, la protagonista de este artículo pasa de definirse en base a lo que se espera de ella a elegir un rumbo diferente para perseguir su propia felicidad. 

Caroline y el amor, el opio de los vampiros 

La relación que Caroline tiene con el vampirismo se desarrolla de forma paralela a su comportamiento en el contexto romántico. Así como va aprendiendo a congeniar con su inmortalidad, hasta el punto de apropiarse de ella y blandirla con orgullo, en el amor sucede algo similar. 

Los cadáveres sentimentales de Caroline

En lo que respecta a la serie, su historial romántico empieza con una relación abusiva y totalmente desigual con Damon. Más adelante, empieza a salir con Matt Donovan, pero él no es capaz de aceptarla como vampira, por lo que se ven obligados a cortar. 

El interés romántico principal de la vampira es Tyler Lockwood, un hombre lobo híbrido arrogante e impulsivo, que la pone en peligro en repetidas ocasiones. En su relación, Caroline adquiere el papel de cuidadora, mientras que él nunca deja de ser una persona violenta que no aprende de sus errores. A diferencia de Damon, que sí se esfuerza por cambiar y ser mejor, el licántropo se excusa en su naturaleza lobuna y tiene una evolución prácticamente nula. 

Caroline aprende a través de Tyler que no puede seguir dejándose pisar por sus parejas. Al principio se conformaba con restos de afecto como consecuencia de sus inseguridades y su baja autoestima. Pero, la experiencia le enseña a ponerse en valor y aprender a decir que no. Y es esta faceta asertiva, esta determinación que rige su carácter, lo que enamora al híbrido más poderoso de todos: Klaus Mikaelson

Caroline Forbes de'Crónicas vampíricas'
Lo suyo sí que es platónico y no la cueva esa. | Fotograma promocional de la serie

Klaus, un amor platónico

Su relación con Klaus es más bien platónica, pero la conexión y la atracción que comparten transcienden las pantallas. El vampiro original con su historial atroz, y la hija de la sheriff con su moral impecable. Es evidente que lo suyo es imposible. No obstante, Klaus saca de Caroline una faceta afilada y asertiva que, lejos de repelerlo, lo hechiza aún más. Cuando ella dice que es demasiado inteligente para dejarse seducir por él, admite que por eso le gusta.

Mikaelson siempre ha sabido ver más allá de su fachada, la ha tratado como a una igual a pesar de ser más poderoso y haría cualquier cosa por ella. Aunque nunca lleguen a estar juntos, Caroline demuestra en su relación con Klaus que sabe exactamente lo que quiere. Enseña que no desviará su compás moral por nadie y que es perfectamente capaz de poner límites.  

Una historia de amor y sacrificio 

Caroline es la primera en fijarse en Stefan Salvatore cuando el chico nuevo llega a Mystic Falls. No obstante, este solo tiene ojos para Elena. Así, la antigua animadora se hace a un lado y se deja llevar por el “hermano malo”. Un ejemplo más de los complejos de inferioridad de la joven Forbes.

Stefan actúa de mentor de Caroline en el vampirismo, y temporada a temporada, ambos van forjando una relación de confianza y amistad. Los sentimientos románticos despiertan de forma lenta y orgánica. Aunque encuentren obstáculos en el proceso, ambos personajes cuentan con una madurez y unas herramientas de comunicación que los conecta a niveles muy profundos. 

Hablando de obstáculos, hay uno especialmente impactante: un embarazo por subrogación mágica con un exprofesor divorciado. Así, como suena. Caroline, en su adolescencia, se enfrenta a un embarazo sobrenatural que no ha escogido con las gemelas de un hombre mucho mayor al que nunca querrá. 

Esa maternidad impuesta coloca a Caroline entre la espada y la pared. Termina eligiendo ese camino, pero podría no haberlo hecho. En el caso de Caroline, ser madre es un sacrificio que la conducirá a poner su vida en peligro y, finalmente, abandonar a sus amigos en una ciudad en llamas para no dejar a sus hijas huérfanas. 

Caroline Forbes de'Crónicas vampíricas'
No esperes nunca que todo va a acabar bonito en un drama adolescente intenso. | Fotograma promocional de la serie

El padre de sus hijas, una figura paternal para su amiga Elena, tampoco mejora esta situación. Alaric la utiliza en su beneficio para luego negarle que sea una verdadera madre, alegando que los bebés pertenecen a su anterior pareja. Sabe que ella no lo ama, pero la empuja a una jaula doméstica y llega a pedirle matrimonio. Afortunadamente, Caroline logra escapar de ahí sin perder su posición como madre.  

Es así como se reencuentra con su verdadero amor, Stefan. Tras un tiempo de silencio, se perdonan y vuelven a conectar. Se apoyan el uno en el otro. Se quieren. Su boda es dulce y emotiva, un acto de luz y ternura. Pero esto es Mystic Falls, y cuando pasa algo bueno, es bastante probable que todo esté a punto de derrumbarse.

La cara oculta de la inmortalidad

Esto es precisamente lo que ocurre en el día de su boda. Antes de que la ciudad sea devorada por las llamas, Caroline elige huir para estar junto a sus hijas. En cambio, Stefan se queda y lucha hasta el final, sacrificando su vida para salvar a Damon. En una última llamada telefónica, Caroline le dice lo siguiente: «I need you to know that I understand. I love you. I will love you forever / Necesito que sepas que lo entiendo. Te quiero. Te querré siempre». Dos sacrificios en direcciones opuestas, una comprensión mutua y una vampira inmortal que nunca olvidará el día en el que se casó con el amor de su vida y lo perdió para siempre. 

La vida de Caroline tiene un tinte trágico, pero todas esas pérdidas y corazones rotos construyen un personaje complejo y extraordinario. Caroline es el último vampiro de Mystic Falls, una fuente de inspiración, fuerza y resiliencia de la que la sheriff estaría muy orgullosa. Es el claro ejemplo de que la feminidad y la vulnerabilidad no te hacen débil, sino más bien lo contrario. Caroline expresa sus sentimientos, llora, se enamora con facilidad, se equivoca, pide perdón… y, sin embargo, es la vampira más poderosa del lugar. Una superviviente que, cuando todo termine, seguirá narrando estas crónicas vampíricas.

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