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‘A la sombra del arcoíris’, el SOS que el océano pedía a gritos

Elena Castillo ganó el VI Premio Titania con esta novela romántica y de concienciación ecológica.
Portada de 'A la sombra del arcoíris'

Escribir una crítica de A la sombra del arcoíris, de Elena Castillo, no es sencillo. No si quieres hacerlo de la manera más objetiva posible. Incluso aunque hayan pasado más de dos años desde su publicación y su correspondiente lectura. Y es que esta novela romántica que ganó el VI Premio Titania consigue atrapar desde las primeras páginas y, poco a poco, se va metiendo bajo la piel hasta crear una huella imborrable.. 

Autodescubrimiento, misterios por resolver y reflexiones inevitables

A la sombra del arcoíris es una novela New adult, pues su protagonista tiene 19 años. Su nombre es Bay y despierta en un hospital sin recordar nada de su pasado. No sabe quién es su familia, ni reconoce a las personas que se encuentran a su lado. Tampoco cómo llegó hasta allí, ni el tiempo que ha pasado en coma. No recuerda que amaba con todas sus fuerzas el mar y a las ballenas. Ni siquiera tiene la más mínima idea de cuáles son sus rasgos físicos o cuál es su personalidad.

Cuando Bay despierta, su mente es como un agujero negro que ha engullido todo cuanto había vivido. Un pasado repleto de preguntas y misterios que irá resolviendo a lo largo del libro. Una vida y una personalidad que irá reconstruyendo gracias a lo que le cuentan Jude, Scott, Adele u otros personajes secundarios y los objetos que encuentra en su casa.

A la sombra del arcoíris es una historia de autodescubrimiento, pues la protagonista lleva a cabo una búsqueda de su propia identidad. Nosotros, como lectores, vamos conociendo a la Bay de antes del accidente junto a ella. Nos encontramos con que existen versiones contradictorias de esa chica del pasado y la acompañamos en el proceso de construir su nuevo yo.

Lo hacemos a través de la pluma delicada de Elena Castillo, de su estilo narrativo ligero, claro y efectivo. Y lo hacemos, inevitablemente, reflexionando. ¿Un ser humano tendría siempre la misma personalidad aunque naciera diez veces o ésta se forma a partir de las vivencias? ¿Cómo se aprende a vivir sin conocer a quienes dicen ser tus seres queridos? ¿Es posible aceptar que debes aprender a vivir sin recordar nada del pasado?

Bay, Jude y el mar: una historia de amor indestructible

Entre reflexión y reflexión, nos enteramos a la vez que Bay de que vive en el oeste de Australia, sobre un montón de tierra roja. Averiguamos que su casa está en el arrecife de coral de Ningaloo y que ella amaba el mar tanto como lo hacía su padre, un prestigioso biólogo marino. También como lo hace Jude, un chico misterioso y reservado con el que Bay siente que tenía cierta unión antes del accidente.

Arrecife de coral de Australia
Arrecife de coral de Australia. | Pexels (Francesco Ungaro)

La historia de amor entre ambos se cuece a fuego lento. Quizá este es el punto donde más flojea Elena Castillo en A la sombra del arcoíris. Hablamos de una novela romántica, donde por norma general la relación de pareja debería ser el tema principal. Sin embargo, en este caso tarda tanto en llegar que puede incluso desesperar. 

Pero llega. Conocemos su historia pasada y vemos cómo crean la de presente y futuro. El amor que ambos sienten por el otro crece lentamente. Pero no se puede obviar que hay otra historia de amor, más importante, que se mantiene siempre intacta. Una que puede hacer pensar que no existe química entre los protagonistas. Aunque en realidad eso sea lo que más los une: su devoción por el mar

A la sombra del arcoíris, la voz que le faltaba al océano 

No se puede terminar una crítica o reseña de A la sombra del arcoíris sin mencionar que Elena Castillo le ha dado al océano la voz que por sí mismo no tiene. La autora hizo un minucioso trabajo de documentación. Gracias a ello, la ambientación es maravillosa. Castillo hace uso de descripciones precisas para que el lector sienta que se encuentra realmente en Australia. Para que se pueda imaginar bañándose en el océano Índico entre corales y ballenas.

Bay y Jude son amantes del mar y de los animales que lo habitan. A través de ellos, la escritora hace un trabajo de concienciación ecológica. Describe con exactitud que los arrecifes de coral son ecosistemas marinos de gran biodiversidad. Habla del grave problema que supone el blanqueamiento del coral. Nos hace entender que los humanos somos los únicos responsables del daño que sufre ese ecosistema que tanto necesitamos.

Aunque es cierto que últimamente se intenta sensibilizar a la población sobre este tema, Elena Castillo consigue meterlo en la cabeza del lector de manera sutil y natural. Transmite perfectamente el amor de Bay y Jude por el mar, logra que la persona que lee el libro empiece a sentirlo también. Puede que el océano no tenga la voz suficiente como para gritar bien alto que los humanos lo estamos matando. Pero sin lugar a dudas, este es el punto fuerte de A la sombra del arcoíris: consigue que los lectores reflexionen sobre todo lo que está en sus manos para cuidar el océano y a las especies que viven en él.

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