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Crítica de ‘La guerra’, cuarto libro de la saga ‘Blackwater’

'La guerra', la nueva entrega de Blackwater, es más lenta y tranquila que las anteriores novelas protagonizadas por los Caskey
Saga Blackwater de Michael McDowell

La serie de libros Blackwater alcanzó su ecuador con el sorprendente final de su tercera entrega, La casa. En ella, McDowell fue capaz de renovar las técnicas que había empleado hasta el momento para conseguir la característica atmósfera de la serie. Su continuación, La guerra, fue publicada el pasado veinte de marzo en España. En esta ocasión, el autor norteamericano ha pisado el pedal del freno para ralentizar el ritmo vertiginoso que había emprendido la historia de los Caskey con la conclusión de La casa. En La guerra se percibe un tono más calmado, en el que la narración se toma su tiempo para reordenar las piezas del tablero de Perdido conforme una nueva generación toma protagonismo en el cambio de ciclo.

Los tiempos cambian

La riada, primer episodio de la serie, comenzaba al poco del final de la primera guerra mundial. A partir de entonces, los Caskey recorrieron todo el período de entreguerras, desde el sosiego de los primeros años hasta el crack del 29, cuyas consecuencias no sufrieron los pueblos perdidos de Alabama hasta años después.

Llegados a este punto, La guerra ya ofrece pistas en el título sobre los años que recorre en sus páginas. La novela comienza en la antesala de la participación norteamericana en la segunda guerra mundial. Las tropas del país comienzan a movilizarse en preparación para la guerra. Perdido, a pocos kilómetros de la base naval de Mobile, se comienza a llenar de soldados, que visitan el pueblo en sus días libres. Los habitantes de la localidad ven, en consecuencia, cómo una vez más la coyuntura del lugar se ve alterada.

Reorganizando Perdido

El resultado de todo esto es que la estructura social de Perdido se modifica, en tanto que nuevos personajes entran en el tablero de juego. El ritmo de la historia baja debido a la necesidad de reordenar los elementos. Son nuevos tiempos, los Caskey crecen y envejecen, y, entre lo uno y lo otro, sus relaciones tanto dentro de la familia como fuera adquieren nuevas dinámicas.

No es la primera vez que sucede algo así en Blackwater. Ya en El dique, segundo episodio de la serie, vimos que la narración se distendía debido al mismo motivo. Así mismo, también entonces la construcción de el dique trajo a Perdido a una marabunta de trabajadores que alteraron el ecosistema de la localidad.

portada de'la guerra'
Portada de la edición española.

Un nuevo redoble

De tal forma, La guerra es en gran medida heredero de El dique en su función dentro del conjunto de la serie. Ya en el análisis de la segunda entrega comentábamos la labor que parecía ejercer como redoble de una apoteosis que se daría en la siguiente entrega. Efectivamente así sucedió en el episodio posterior, que estuvo lleno de novedades y giros argumentales de gran envergadura.

Debido a las equivalencias mencionadas entre una y otra entrega, todo apunta a que La guerra sigue esta estela. En el sosiego que se nota entre sus páginas se respira la calma que antecede a la tormenta que muy probablemente se desplegará en la siguiente novela.

De todas formas, eso no quiere decir de ningún modo que La guerra sea una novela aburrida. La narración sigue siendo cautivadora, desplegándose de forma brillante y a un buen ritmo.

Terror casi inexistente

De esta paz que se respira en Perdido durante la guerra es responsable, sobre todo, la ausencia casi total del terror que reinaba en anteriores entregas. Si La riada provocaba una tensión casi constante típica del terror psicológico debido a un excelente trabajo narrativo y La casa lo actualizaba aportando nuevas técnicas, en La guerra estos elementos están totalmente desaparecidos.

Eso no quiere decir que no se den episodios violentos. Como es habitual, en la tierra mojada por los ríos Perdido y Blackwater la violencia sigue siendo un habitante más. Sin embargo, estos eventos suceden de una forma completamente desnuda, sin ningún tipo de elemento que aporte un misterio necesario para infundir miedo en el lector.

Todo está listo

Pudiera ser que La guerra, analizada individualmente, contara con pocos alicientes para hacer de su lectura una experiencia satisfactoria. Sin embargo, la premisa principal desde la que hay que entender esta novela es que forma parte de un conjunto. Por ello, aunque sea poco dinámica cumple un papel fundamental dentro de la saga. La guerra es una preparación necesaria de cara a una continuación que se intuye repleta de golpes de efecto.

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