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El rechazo, el equilibrio y la esperanza: análisis de los personajes de ‘Balada de pájaros cantores y serpientes’

Tal vez algún día dejemos de hablar de este libro, o tal vez no.
Personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes

Suzanne Collins volvió a demostrar, en Balada de pájaros cantores y serpientes, ser una excelente narradora que controla a la perfección los tiempos y el ritmo. Por poner un ejemplo, que es spoiler: apenas dedica un par de líneas a sentenciar el castigo impuesto del Capitolio a Coriolanus Snow, porque no importa tanto la escena en sí sino las consecuencias de la misma, y porque en ocasiones es mucho más efectivo no servir ninguna explicación que deshacerse en ellas. Gracias a esa ausencia de explicaciones queda clara la forma tajante en la Casca Highbottom expulsa a Coriolanus. La historia está perfectamente construida, medida al milímetro. También lo hace muy bien con los personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes.

Frente a esa figura ambigua y egocéntrica, tres figuras que funcionan para dar más profundidad a ese personaje protagonista y que, al mismo tiempo, tienen entidad propia. La figura a través de la que el lector rechaza a Coriolanus, aquella que ejerce de balanza y la que amenaza con llevarle hacia un lugar mejor. Tres personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes que engrandecen, más allá de Coriolanus Snow a quien ya dedicamos esta extensa balada, la obra.

Sejanus Plinth, la moral frente a Coriolanus Snow

Sejanus Plinth uno de los personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes

Uno de los elementos que lleva al lector a rechazar a Coriolanus Snow es su posición ante Sejanus Plinth. Porque no se trata únicamente de que Snow no comparta sus principios o su moral, se trata de que se burla de estos. Se burla, incluso, de las tradiciones de su familia en los funerales: “sintió vergüenza ajena, no pudo evitarlo. ¿Qué más prueba del atraso de los distritos que aquella? Gente primitiva con costumbres primitivas?”. Este desprecio con el que Snow piensa en los Plinth en general, y en Sejanus en particular, coloca al lector frente al propio Snow. Es nuestro protagonista, pero no nos gusta (un ejemplo más del buen hacer de Collins).

Sejanus Plinth sí nos gusta. Sejanus Plinth es la moral frente a Coriolanus Snow. El nervio frente a la pasividad, la pasión frente a la frialdad, porque Sejanus está convencido de lo que está bien y lo que está mal, y su inquietud pasa por verse envuelto en un sistema que perpetúa lo segundo olvidando lo primero. “Es maligno”, explica, refiriéndose a los Juegos, “va en contra de todo lo que considero bueno en este mundo”. Sejanus habla de bondad, de moral, de tomar acción, de formar parte del cambio, de impulsar este cambio. No tiene miedo a alzar la voz, no se siente dominado por el Capitolio, no le importa poner su vida en peligro porque su máxima preocupación, su motor en esta historia, es hacer lo que considera que está bien.

Es todo lo contrario a Coriolanus Snow, una figura perfectamente contraria. Coriolanus no entiende de bien común, no entiende de moral. Todo lo que sucede en el mundo pasa por sí mismo, por el efecto que pueda tener en su persona. El mundo de Coriolanus Snow es Coriolanus Snow en ese mundo, mientras que el mundo de Sejanus Plinth es un mundo injusto que quiere cambiar. Es el contrapeso perfecto y exacto para nuestro protagonista, sobre todo a medida que, hacia el final de la historia, están más cerca que nunca. Claro que todos sabemos cómo acaba: con Sejanus haciendo lo que considera correcto y con Coriolanus actuando conforme a lo que considera mejor para él. No sin remordimientos en esta ocasión, pero haciéndolo igualmente.

Tigris, el equilibrio de Coriolanus Snow

Tigris uno de los personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes

Tigris es también una voz discordante en torno a Coriolanus Snow, pero es una figura también muy diferente a la de Sejanus Plinth. No busca con Coriolanus el conflicto, ni siquiera busca cambiar la situación, es una figura estática que acepta su papel en un mundo con el que no está exactamente de acuerdo, pero del que tampoco participa para empeorarlo. Por eso es el equilibrio de Snow: porque no deja de señalar lo que está mal, bajando su ego un poco a Tierra, pero tampoco es una amenaza para su posición en el mundo.

Tigris es una mujer empática. Una de las primeras imágenes que tenemos de ella se da antes de que Coriolanus conozca a su Tributo. Tigris trata de hacerle ver cómo debe estar sintiéndose esa muchacha (“no es más que una niña”, dice más tarde), la soledad que debe arrastrar, el miedo. Mientras que Snow piensa en estas emociones desde un punto de vista estratégico (es decir, cómo puede aprovechar esas emociones, porque todo pasa por sí mismo), Tigris se expresa desde la comprensión y la empatía genuinas, desde la preocupación genuina.

“Sé más comprensivo, Coriolanus. Y procura no sentirte superior a quienes tuvieron que elegir entre la deshonra y la muerte”, leemos más adelante. Tigris ve a Coriolanus con claridad: ve sus virtudes, sus defectos y la amenaza que pesa sobre él de terminar convertido en su padre. Se lo advierte y lo reconoce. Es la persona más cercana a Coriolanus, la que intenta que no se pierda entre la oscuridad que denuncia Sejanus, la que le confía en la luz que pudo llegar con el tercer gran personaje de Balada de pájaros cantores y serpientes.

Lucy Gray, la estrella que se roba el show

Lucy Gray uno de los personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes

Lucy Gray roba el show en Balada de pájaros cantores y serpientes porque es el sinsajo de la historia. Es el color en ese mundo gris, deprimido e injusto. Su vestido durante el día de la cosecha es su manera de rebelarse. Algunos agentes de la paz, cuenta Coriolanus siendo testigo del momento, sonríen ante ese vestido, ante su canción, ante esa rebelión que propone Lucy Gray.

El personaje desconcierta a Coriolanus Snow, pero el lector la ve con claridad desde el principio. Dado que Snow es observador y minucioso, muchos detalles de este personaje que no tiene voz propia permiten que nos formemos una imagen de quien es. Lucy Gray es carismática, honrada, inteligente y amable, tiene gran talento y mucha fortaleza, y confía en los demás. Es la gran amenaza para Coriolanus Snow, esa figura que está cerca de romper todo lo que ha construido para sí mismo dentro de ese mundo, porque no puede resistirse a lo anterior, a la diferencia que marca Lucy Gray en lo ya conocido, a esa mota de color en su gris Capitolio.

Es muy triste, para el lector, entender que Lucy Gray cree en Coriolanus Snow. No solo confía: cree. “Tú también eres como nosotros”, le dice hacia el final, “quieres pensar por ti mismo. Ofrecer resistencia. Lo sé por todo lo que hiciste por mí en los Juegos”. Funciona, como Sejanus Plinth, como una figura que nos coloca frente a Snow y nos hace rechazarlo, pero es también una esperanza para el lector (al menos si no supiera quién es el Coriolanus de Los Juegos del Hambre), porque ella sí está cerca de hacer que la balanza de Snow se incline hacia la luz.

Porque eso es Lucy Gray, otro de los grandes personajes de Balada de pájaros cantores y serpientes. Coriolanus Snow es la gran estrella, desde luego, pero no funcionaría igual de bien si estos tres secundarios no tuvieran este peso y entidad en la historia.

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