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Análisis de ‘The Show’, el nuevo disco de Niall Horan

Niall Horan acaba de lanzar 'The Show', un álbum en el que explora sonidos nuevos para él. Lo analizamos.
Portada del disco The Show de Niall Horan

El pasado viernes 9 de junio, Niall Horan lanzó The Show, su tercer trabajo de estudio, en el que se observa una evolución del cantante, que le lleva hacia sonidos más oníricos y que nos hace pensar, inevitablemente, en la música de Harry Styles, con la que comparte esencia. Analizamos cada uno de sus temas tras una única escucha, a modo de primeras impresiones.

Heaven

Niall Horan comienza su tercer álbum hablándonos de amor, de un amor absoluto que domina y que te hace sentir directamente en el cielo. De esos que no sabes hacia dónde van a ir o cómo van a terminar, si es que lo hacen en algún momento. Pero tampoco importa. Quizá lo que más sorprende de este tema es su propio sonido. Nada de baladas ni del pop que trajo en su anterior disco, aquí se encuentra un Niall que se atreve a explorar nuevos terrenos. Y que nos recuerda ligeramente a algunos temas de su compañero Harry Styles e, incluso, de los últimos trabajos de One Direction. Esta es canción bastante redonda, con una melodía lo suficientemente pegadiza como para que apetezca volver a escucharla, pero sin resultar ‘pegajosa’.

If You Leave Me

En este segundo tema se confirma lo que ya se apreciaba en el anterior: hay un cambio bastante claro en la música de Niall Horan. Y ese cambio le aproxima a un sonido con toques oníricos, en el que juega más con su voz y con diferentes efectos, y con el que se aleja de la balada clásica con la que muchos le relacionan. Lo cierto es que se siente como una evolución natural. En este If You Leave Me, el irlandés vuelve a centrarse en el amor, pero hablando desde la perspectiva del miedo al abandono, a la pérdida de la persona a la que se quiere.

Meltdown

Más ritmos alegres protagonizan el tercer tema The Show. Una canción en la que Niall Horan parece hablar a una persona que ve amenazada su estabilidad y a la que promete proteger y cuidar en los peores momentos. Lo hace con estos ritmos que invitan a bailar, pero no alocadamente, casi como algo suave. A estas alturas, con solo tres canciones escuchadas, ya parece que el nuevo álbum de Niall Horan “mola”. Sí, esa es la palabra. Por ahora no hay nada que rompa con todo, más bien una evolución en la que están presentes sus influencias y en la que el cantante ha sabido escuchar lo que quiere actualmente su público. Pero mola.

Never Grow Up

Del primer disco de Niall Horan recuerdo que, personalmente, me gustaron esas letras en las que hablaba de situaciones y sentimientos comunes, de manera sencilla, capaces de arañar. En Never Grow Up regresa esa esencia. De nuevo, el amor es protagonista. Y aquí el irlandés, con una melodía más pausada, pero manteniendo el sonido onírico que caracteriza a todo el álbum, rescata todos esos sentimientos mágicos que inundan en los primeros compases de la relación, y que tanto miedo da perder. Seguramente hable desde la experiencia personal, pero no importa, porque es muy fácil encontrarse en este tema, que es el perfecto enlace entre los dos trabajos de estudio del ex One Direction.

The Show

Probablemente, y sin merecer a las demás, la canción más profunda del disco. De nuevo, engaña por esa forma sencilla y directa de cantar y contar, pero aquí Niall Horan habla de algo tan profundo como la vida y el carácter fugaz de la misma. De cómo la vida es un compendio de buenas y malas decisiones, de experiencias inolvidables y dolorosas, de momentos en los que uno lo tiene claro y otros en los que no sabe qué debe hacer, un show en el que a veces también toca fingir… Y de lo maravilloso de todo esto, porque vivimos. Pese a que es más lenta que algunas de sus hermanas, no hay oscuridad en ella. Sólo una reflexión profunda y dulce que da una perspectiva de la madurez personal y profesional que ha alcanzado el de Mullingar.

You Could Start A Cult

Esto suena mucho más a Flicker. Guitarra, armónica, voz y poco más. Así le canta Niall Horan a una persona tan especial que sería capaz de provocar varias guerras. Alguien a quien merece la pena seguir, por quien merece la pena renunciar a algo tan grande como uno mismo. Una declaración de amor bajo un título ingenioso y en forma de canción lenta. Dulce, tierna e intensa, como toda buena balada, esta canción hará las delicias de quienes disfrutaron especialmente del primer disco del cantante.

Save My Life

Vuelven los ritmos más animados, vuelven las ganas de bailar y vuelve ese nuevo sonido, en el que aparecen otros instrumentos como la batería o el saxofón, que aquí es el gran protagonista. De nuevo, amor de ese que todo lo puede, que te hace sentir invencible, por encima del bien y del mal, como flotando. Aún falta un tiempo para que arranque la nueva gira de Niall Horan, pero solo hace falta escuchar una vez este Save My Life para saber que va a ser una de las imprescindibles en cada concierto. Reitero: cómo mola The Show.

On A Night Like Tonight

Qué bien enlazados están todos los temas que componen este tercer disco de estudio. Qué bien funcionan como conjunto. La escucha es como una especie de paseo en barca, te lleva navegando de una canción a otra, de forma natural, sin sobresaltos. Con el amor como telón de fondo común a casi todos, llegamos a este On A Night Like Tonight y nos abrazan de nuevo las melodías oníricas, los coros y los juegos de voces. Lo mejor es que parece que estos temas también van a funcionar de manera aislada. Y llegados a este punto, en el que Niall nos canta sobre el amor de verano y sobre lo fugaz que puede resultar, no sé si me traiciona la directioner que llevo dentro, pero… ¿Para cuándo una colaboración con Harry Styles?

Science

La salud mental toma aquí todo el protagonismo, en una canción dirigida a todo aquel que sienta que no puede con todo, que se sienta atrapado y que no vea la salida. Niall Horan recuerda lo básico: nuestro corazón sigue latiendo. Con el piano como acompañante principal a su voz, tan dulce como siempre, este es otro de esos temas profundos que, igual que él mismo menciona en otra de sus canciones, puede que salve a más de uno y más de dos. Hay pocas baladas absolutas en este The Show, pero son buenas.

Must Be Love

The Show se cierra con un tema honesto, en el que se habla de cómo muchas veces se es el peor enemigo de uno mismo, de las inseguridades, del miedo que agarrota y hace que sea más fácil huir de algo que parece auténtico y valioso, porque no hay riesgo. Una vez más, una realidad con la que es muy fácil sentirse identificado, porque habla de sentimientos comunes, que muchas veces creemos extraños y propios de uno mismo (porque es muy fácil hablarse y tratarse mal), pero que son universales. Con este nuevo sonido con sello Horan, Must Be Love se siente como el cierre perfecto de este álbum, que se queda un poco corto. Y eso es una muy buena noticia, porque significa que funciona tan bien como para querer más.

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