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Breve historia de los vampiros

Cómo pasaron de empalar gente a jugar al béisbol con Muse de fondo.
Louis y Lestat 'Entrevista con el vampiro'

Los vampiros tienen algo que engancha, ya sea por la oscuridad que los envuelve, su extraño encanto o el enfoque cómico de algunos formatos. Sea cual sea el motivo, mucha gente se ve atraída por esas historias que llevan siglos tiñendo de sangre la cultura mainstream. El legado vampírico recorre mitología, literatura, cine … y, por el momento, no parece que ninguna estaca pueda detenerlo. Las próximas líneas hincan el diente a los capítulos más relevantes de la historia de los vampiros, tanto en el mundo real como en la ficción. 

Crónicas Vampíricas
Empezaron como monstruos y acabaron como mezclas de ‘Física o química’ con telenovelas. Y lo que nos gusta, oye.

El origen real del vampirismo

Los primeros vampiros: un mito monstruoso 

Lo que hoy en día se conoce como vampiro poco tiene que ver con sus formas más primitivas. Los arquetipos de los que nace esta figura son diversos y se encuentran repartidos por la mitología y el folklore de todo el mundo. De hecho, prácticamente todas las culturas han imaginado seres sobrenaturales que beben sangre para burlar a la muerte. Por ejemplo, la mitología clásica tiene a la estirge, una especie de pájaro de cuatro patas que se alimenta de sangre humana. En las tribus sudafricanas nace el impundulu, otra ave vampírica que conjura rayos y tormentas. La lista es interminable. 

No es que una histeria colectiva plantase esta idea en todas las civilizaciones. En realidad, es lógico que una criatura así surgiera en imaginarios tan dispares. Al fin y al cabo, responde a inquietudes humanas básicas, como el miedo a la muerte, la represión de los instintos o la fascinación por la oscuridad y lo prohibido. 

La naturaleza animal del vampirismo iría perdiendo protagonismo, pero nunca del todo. Su trayecto hacia una apariencia más humana tomó como referentes a figuras históricas reales, como Vlad Tepes y Erzsébet Báthory. Ambos se labraron una reputación por su crueldad y derramamientos de sangre. En el caso de Báthory, de forma literal, ya que se dedicaba a desangrar a doncellas para bañarse en el líquido prohibido. Buscaba, así, mantenerse siempre joven y alcanzar la inmortalidad. Aunque su historia esté difuminada por una niebla de leyenda, es evidente que esta imagen ha influido de forma considerable en posteriores interpretaciones del vampirismo.

Enfermedades y cadáveres exquisitos

Vlad el Empalador y la Condesa Sangrienta vivieron hacia el final de la Edad Media. Esta época modeló muchos de los temas que perseguirían a los futuros vampiros. Por ejemplo, el azote de plagas como la peste negra marcaría a la humanidad con el horror de las enfermedades contagiosas y le aportaría al vampirismo un carácter viral. Además, podría decirse que los vampiros encarnan la exhumación de cadáveres, una aberración a ojos de la Iglesia. 

En 1746, el abad Augustin Calmet publicó la primera versión de su Tratado sobre los vampiros. Este texto se considera el primer libro de vampiros de la historia. Sus leyendas y testimonios sirvieron como fuente de inspiración a las principales ficciones de vampiros, aunque esta figura ha tenido infinitas variantes desde entonces. 

La transformación de los vampiros en ficción

El primer vampiro romántico o cómo devolvérsela a Lord Byron

Podría decirse que el peinado de Edward Cullen es culpa de Lord Byron. Es tentador dejarlo ahí y no desarrollar la idea, pero haría falta un poco de contexto. Para encontrar una de las obras fundadoras del género vampírico, hay que retroceder a principios del siglo XIX.  

Era una tormentosa noche de junio de 1816. En la Villa Diodati, se propuso celebrar un concurso de relatos de terror. En una de sus habitaciones, Mary Shelley escribía Frankenstein. El poeta Lord Byron también rondaba por ahí, sacando de quicio a todo el mundo con sus excentricidades. Tanto era así, que John William Polidori vio oportuno volcar su resentimiento acumulado en un relato que haría historia.

El texto se llama The vampyre y gira en torno a un vampiro ególatra, un narcisista encantador que destruye todo lo que toca. Lord Ruthven, el nombre del vampiro y conocido apodo de Byron, se deja llevar por los vicios y pasiones y trata con crueldad a las personas que se acercan a él. Al igual que el poeta, es un seductor natural, un aristócrata con labia, una especie de monstruo irresistible. A Lord Byron no debió de gustarle esta crítica, pero sin quererlo, se convirtió en el arquetipo del vampiro romántico. Si los vampiros de hoy son bellos, elegantes y carismáticos, es en parte gracias a que Polidori quisiera estrangular a su compañero de viaje. 

Lesbianas y condes del siglo XIX

Los vampiros decimonónicos se vieron profundamente influenciados por el romanticismo y la ruptura de la moral victoriana, que desenterró miedos y tabúes medievales. Esta sociedad que, al menos en la superficie, premiaba el puritanismo, era la antítesis del estilo de vida de personajes como Byron. Este esgrimía una sexualidad promiscua y queer, además de mostrar poca apreciación por las normas sociales. El vampiro romántico no solo responde a terrores como la muerte y las enfermedades, sino que también desafía el esquema moral y disfruta descaradamente de los placeres prohibidos. Es por eso que, en muchos casos, se ha utilizado como símbolo de subversión.

En este contexto nace Carmilla. Más concretamente, en 1872. La novela corta de Le Fanu, que más tarde inspiraría a Bram Stoker, navega precisamente ese tipo de temas. Tabúes como la sexualidad femenina y el deseo sáfico se materializan en una joven pálida y bella, una vampira de apariencia noble de la que la protagonista se enamora profundamente. Carmilla se considera la primera novela moderna de vampiros, y es una lectura obligatoria para las personas interesadas en la literatura gótica. 

Ilustración de D.H. Friston de 'Carmilla'
Ilustración de D.H. Friston de ‘Carmilla’.

Después de Carmilla, en 1897, llegó Drácula. Bram Stoker escogió algunos elementos de la estética, el discurso y el lore de Le Fanu, al mismo tiempo que descartó otros. Este clásico de la fantasía gótica bebió de muchas fuentes históricas y elaboró un mapa complejo y detallado del vampirismo. Su planteamiento de las características y los poderes de los vampiros estableció, en gran medida, el canon del género. Cabe destacar que, al igual que Carmilla, mantiene piezas de la criatura animal y monstruosa de los mitos originales. 

El galán romántico conquista las pantallas

De hecho, es interesante observar cómo se retrata la dualidad del vampiro abominable y el galán seductor en las diferentes adaptaciones cinematográficas de Drácula. La primera de todas, conocida como Nosferatu, se encontraría en el extremo más primitivo del espectro. Esta película muda de 1922 muestra a una criatura siniestra e inquietante, con rasgos de ratón o murciélago. No tiene nada que ver con el gentleman encantador de Polidori. 

En cambio, en la película Drácula, de Bram Stoker se puede apreciar claramente esa dicotomía monstruo-galán. El mismo Gary Oldman encarnó ambos reflejos del mismo personaje. A pesar de que, como Carmilla, se transforme en una bestia tenebrosa, sigue teniendo ese lado humano capaz de hechizar un corazón herido. 

En el extremo opuesto al ser temible y grotesco de las leyendas está, en muchos casos, el aristócrata hermoso, interesante, cautivador. El verdadero vampiro romántico. Un ejemplo claro de ello es, sin duda, Lestat de Lioncourt. 

Lestat 'Entrevista con el vampiro'
Malote. | Cortesía de AMC

Este querido personaje del universo de Anne Rice representa todo lo que Polidori plasmó en su relato. Hay motivos para amarlo, porque es elegante y encantador. También tiene su lado oscuro, con su mal temperamento, su carácter caprichoso y la fría crueldad con la que responde si se siente atacado. Además, su bisexualidad explícita resuena con las identidades disidentes que se han escondido siempre tras el vampirismo, aunque en muchos casos sea de forma ambigua y velada. La propia serie que ha adaptado Entrevista con el vampiro trata de acercar esas disidencias a los discursos actuales. 

Cabe mencionar que la estética del vampiro aristócrata también es muy popular en el mundo del anime y el videojuego. Series como Castlevania, Vampire knight o Owari no seraph muestran ese mismo vampirismo estilizado, noble y elegante, aunque adaptado a los estándares del medio. 

Vampiros modernos con chupas de cuero 

Las últimas décadas han visto la proliferación de un nuevo tipo de vampiro. Este vampirismo contemporáneo ha construido una estética propia que se alimenta de diferentes subculturas alternativas. Estos vampiros suenan a rock y visten como motoristas góticos. Posan en los carteles como drag queens y llevan casi la misma cantidad de maquillaje que ellas. El carácter performativo de esta nueva generación de inmortales se traslada a todo tipo de bandas y corrientes estéticas, y al mismo tiempo se nutre de ellas.  

Aunque pueda parecer la antítesis del clásico vampiro del romanticismo, en realidad no lo es. De hecho, hay casos de antiguos vampiros aristócratas que llegan a la actualidad y se suman a estas tendencias. Es el caso de Lestat, un caballero principesco que se desentierra a sí mismo para convertirse en una estrella del rock. En Only lovers left alive, Tom Hiddleston interpreta a un vampiro clásico, culto y sensible, que sin embargo viste como un cantante de rock y toca la guitarra eléctrica. Tampoco se les puede recriminar nada, porque si Lord Byron estuviera vivo, probablemente haría lo mismo. 

Este renacimiento vampírico comprende diferentes tipos de ficciones. Por ejemplo, hay una categoría de principios de siglo que destaca por mezclar vampirismo con superpoderes, acción y ciencia ficción. Es el caso de productos como Blade, Van Helsing y Underworld, que presentan a vampiros armados y vestidos con ceñidos trajes de cuero negro. Por supuesto, no pueden faltar las capas y chaquetas largas al más puro estilo Matrix

Portada de Crepúsculo
Mítico.

En los últimos años, han proliferado las historias de vampiros adolescentes. Destacan los romances de instituto como Crepúsculo o Crónicas vampíricas, ambos protagonizados por chicas jóvenes que se enamoran de un vampiro y terminan en medio de un triángulo amoroso. Estos vampiros son seductores sensibles, tienen el aspecto de un miembro de una boyband y suelen llevar chaquetas de cuero. Podría decirse que las fantasías de Stephenie Meyer han marcado a toda una generación de jóvenes que sueñan con atraer a un chico misterioso que, por algún motivo, decide peinarse el flequillo hacia arriba e ir al cole cada día. Una forma curiosa de pasar la eternidad. Otros ejemplos similares, aunque no tan calcados como los anteriores, son True blood y Buffy, cazavampiros

Vampiros y humor, las delicias de las parodias sangrientas

Las historias de vampiros adolescentes han sido duramente criticadas desde sus inicios. Si bien romantizan comportamientos tóxicos y algunos aspectos no han envejecido bien, esto podría aplicarse prácticamente a cualquier obra del pasado. En realidad, el motivo que subyace a esta ridiculización masiva es simple: es un producto mayormente dirigido a chicas jóvenes. 

Le pese a quien le pese, la saga Crepúsculo ha tenido un impacto cultural con el que pocas obras de los últimos veinte años pueden competir. No se limita a los libros y las películas, sino a todas las contribuciones de su comunidad fan, desde los fanfics a las referencias y, por supuesto, los memes. Porque los memes de vampiros tienen un jugo especial. Ficticios o no, estos seres están muy presentes en la cultura pop y el imaginario colectivo, por lo que es razonable afirmar que vanpiro esiten

Este carácter cómico también se ha trasladado a las pantallas, desde parodias directas como Híncame el diente hasta falsos documentales como Lo que hacemos en las sombras (y sus spin-off). Ha quedado demostrado que los vampiros se desenvuelven bien en el terreno de la comedia, ya sea de forma voluntaria o por accidente. En cualquier caso, la esencia del vampirismo cuenta con un carácter camaleónico que permite adaptarlo a escenarios y enfoques radicalmente diferentes. Esto encaja a la perfección con la naturaleza de los vampiros, y no solo porque sus mitos y ficciones se hayan transformado con el tiempo.

En un mismo universo, cada vampiro va modificando su personalidad y aspecto de forma paralela a la sociedad. En ambos sentidos, es interesante estudiar esos contrastes, esas influencias culturales que definen el vampirismo en sus diferentes etapas. Con un poco de suerte, este nunca pasará de moda y llegarán vampiros más modernos y extravagantes que escandalizarán a las personas que no conocen su historia.

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Ángel Mora Camarasa
20/05/2024
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