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Cinco Martes para Amarte o la consagración de Calequi y las Panteras

Calequi y las Panteras nos han puesto a bailar durante cinco meses consecutivos, terminando con una fiesta púrpura en la que sonaron igual de bien que han sonado siempre.
Calequi y las Panteras

Todo lo que se dijo de Calequi y las Panteras un mes antes de que comenzase el ciclo de conciertos bautizado como Cinco Martes para Amarte es aplicable a lo que ha venido sucediendo desde marzo en la sala El Sol. También se hizo cierta la previsión sospechada: la banda, el espectáculo y el público han crecido. La fiesta se ha ido haciendo cada vez más grande y se tiñó de púrpura para un último show que terminó por confirmar lo sospechado. Que estos Cinco Martes para Amarte han servido como consagración de una de las propuestas musicales más chulas y auténticas que pueden encontrarse hoy en día en las salas.

Calequi y las Panteras, y las noches en El Sol

El público ha tenido en las noches en El Sol todo lo que ya tuvo en las noches en el Peor para el Sol pero, como se ha dicho, más a lo grande. Es una cuestión de espacio y también una cuestión de trayectoria: cuando Calequi, las Panteras y toda la banda (rara vez son menos de seis en el escenario) abordan el espectáculo están ya tan rodados que todo marcha así. La música no es una ciencia exacta en tanto que depende de muchos factores que van más allá de dar con la nota correcta o afinar esto o aquello, así que hay noches espectaculares (el cuarto martes fue una de esas noches espectaculares) y noches sencillamente buenas. Se disfruta siempre, y esa es la primera virtud de estos directos: son siempre una fiesta musical, algo que desde el principio se convirtió en un empeño personal transmitir porque es donde creo que descansa la clave de su éxito, que con un poco de justicia solo puede ir a más.

Calequi y las Panteras incluyen al público en esa fiesta a través de coros, palmadas y bailes. Es una comunión total entre lo que sucede arriba y lo que sucede abajo, que en ocasiones llega a fusionarse: Calequi baja del escenario guitarra en mano y se pasea con carisma entre el público, y todos quedan invitados a subir al escenario para despedir la noche con Adiós, Elisa. Esta complicidad músicos-público es otra de las grandes virtudes asumidas en este ciclo de concierto.

El repertorio acompaña siempre. Se disfruta bailando Al Lío, se disfruta coreando Los Gatos, se disfruta con la delicada En Sus Brazos el Remanso y se disfruta hasta con las canciones que todavía no se conocen. Javier Calequi, que está preparando el lanzamiento de su próximo álbum, ha compartido con el público de esos Cinco Martes para Amarte algunas piezas que estarán incluidas en este nuevo trabajo. Canciones inéditas que también se viven con ganas, porque los asistentes a estos directos acuden con la idea de dejarse sorprender disfrutando de la música (la gran virtud, la gran promesa). Así nos hemos enganchado la mayoría y así hemos hecho que el resto se enganche. “Vente a ver esto, que lo he visto antes y te va a gustar”, sin necesitar incluir géneros musicales de por medio. Encasillarlo sería restar un poco el valor que tiene, porque tan pronto estás bailando una cumbia como escuchando un tema cercano al trap.

Y todo suena bien. Calequi canta, toca, dirige y todo lo hace muy bien, como si fuera una especie de Prince latino que tiene muy claro lo que quiere de la música. Lauri Revuelta y Luisa Corral, las Panteras, son dos fieras con una fuerza tremenda y colores preciosos en la voz, y cada vez se mueven mejor. Adrián Seijas, habitual en la batería, no falla una. Lo de Nico Nieto en la Fiesta Púrpura fue para verlo, también lo de los brasses del segundo directo. Así toda la banda, así todo el tiempo. Todo ha sonado tremendamente bien y por eso la sala se ha llenado cada noche, porque cada noche salían de allí personas que escribían a sus conocidos para la siguiente fiesta: “vente a ver esto, que lo acabo de ver y te va a gustar”.

Fiesta Púrpura, la última gran celebración

La Fiesta Púrpura, un homenaje a la música de Prince, fue una última y especial celebración. Su esencia estuvo sobre el escenario en todo momento: diversión, una gran apuesta por el sonido, sensualidad, ganas de atreverse y explorar. No es fácil tocar esas canciones ni es fácil lograr que el público olvide las versiones que conoce, ni la figura de un músico eterno, pero Calequi y las Panteras mantuvieron la esencia de su sonido mientras lo hacían todo un poco suyo, así que lo complejo empezó a parecer sencillo y pronto se asumió con gusto que aquello era Prince, pero también era algo diferente.

Purple Rain fue muy emocionante, canciones como Let’s go crazy se bailaron con ganas, otras como una preciosa versión de Cream se escucharon con atención y quienes ya lo habíamos visto volvimos a flipar con el How Come U Don’t Call Me Anymore junto a Alana Sinkëy y Miryam Latrece. Llegaron a convivir hasta 10 músicos en el escenario, y todo sonó muy bien, tremendamente bien, toda la banda, todo el tiempo.

Calequi y las Panteras no volverán a tocar a corto plazo en Madrid. Llevarán la fiesta a otros rincones y mientras prepararán el lanzamiento de ese nuevo álbum. Para cuando vuelvan a la capital ya no serán un secreto, porque estos Cinco Martes para Amarte han sido una consagración, y además les habremos echado de menos, así que es fácil imaginar la fiesta que se nos viene.

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