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Clara Bow y Taylor Swift: dos épocas, dos mujeres, mismos agentes condicionantes

Una reflexión sobre esta figura que inspira una de las nuevas canciones de Taylor Swift.
Clara Bow y Taylor Swift

De Clara Bow se dice que fue, a mediados del siglo pasado, la primera it girl. De Taylor Swift, en nuestro tiempo, se han dicho otras muchas cosas. Separadas por decenas de años, Taylor Swift ha encontrado en Clara Bow la inspiración para titular una de las canciones de su próximo disco, The Tortured Poets Department. No es la primera vez que Swift encuentra en el mundo del cine un punto de partida para sus historias, que son sus canciones, pero en esta ocasión la conexión podría tener un tinte más personal. Clara Bow y Taylor Swift: dos épocas, dos mujeres, dos estrellas a merced de los focos.

Quién es Clara Bow: ascenso y descenso

Clara Bow y Taylor Swift

Clara Bow nació el 29 de julio de 1905, en Brooklyn. Su infancia fue una infancia pobre, traumática e infeliz. Su madre, acusada de problemas mentales y alcoholismo, trató de asesinarla dos veces. Su padre, alcohólico y violento, maltrataba a ambas, incluso llegó a violar a Bow cuando tenía 15 años. A uno le cuesta imaginar cómo puede una chica, a principios del siglo pasado, en una ciudad inmensa como era Nueva York, sobrevivir a una infancia así. Pero Clara sobrevivió y gracias a un concurso de talento pudo hacerse un camino hasta Hollywood.

Las cosas allí empezaron a mejorar, pero sobre Clara Bow siempre pesaron problemas de índole similar. Esa dura infancia en soledad, llena de violencia y abusos de todo tipo, derivó en una serie de problemas mentales que durante sus primeros años en Hollywood se proyectaban sobre todo en forma de una autoestima baja, unas inseguridades enormes y la necesidad de no mezclarse demasiado con los demás, que en realidad sólo terminaban de aceptarla, sin querer desarrollar con ella un verdadero vínculo. Casi podríamos decir que la toleraban porque era la chica del momento. No ayudó a una mejoría de su situación su asociación con el productor B.P. Schulberg, que la explotó tanto laboral como sexualmente. Clara Bow trabajó y trabajó y trabjó.

Tenía sólo 22 años cuando rodó It. Hacía tiempo que se venía hablando de ella de este modo: como la it girl, como una muchacha dueña de un carisma y un magnetismo tan especial que conquistaba por igual a hombres y mujeres. Las segundas la imitaban, especialmente esos labios en forma de corazón, y los primeros querían casarse con ella. No era la belleza, ni tampoco la conversación, escribiría Rudyard Kipling en una de sus novelas, dando la primera definición de este término, era “eso”. Algo difícil de concretar, algo difícil de explicar, algo difícil de reflexionar, sencillamente es eso. Y Clara Bow tenía eso, it. Esta película se rodó en 1927 y fue una señal desde Paramount: nosotros tenemos a la auténtica it girl. Clara Bow, por entonces, estaba en el pico máximo de su carrera. Ese mismo año protagonizaría Alas, de William A. Wellman, la primera película en ganar el Oscar en la categoría de mejor película. Después, todo fue a peor.

No nos extraña que la figura de Clara Bow haya inspirado a Taylor Swift: es el ejemplo de lo que la industria cinematográfica, o musical, puede hacer con alguien. Tan pronto te asciende a los cielos como te hace descender a los infiernos. Es el ejemplo de lo que supone tener cientos de focos sobre ti y de cómo esta clase de estrellas de tamaño planetario están a merced de tantas cosas que ni pueden ni deberían tener por qué controlar. Son ambas, el ejemplo, de que el mundo nos ve en muchas ocasiones como quiere vernos y nada más.

A Clara Bow la destruyó la prensa rosa propagando un centenar de historias. Historias que incluían escándalos de índole sexual tan macabros como que mantenía relaciones con sus mascotas, incluido un koala. El público lo creyó porque, en los años treinta y también ahora, el público cree lo que quiere creer y, además, pocas cosas gustan tanto como destruir a una estrella encumbrada de manera conjunta, por la razón que sea. Bow se vio superada por este nuevo trato que estaba recibiendo, por parte de la prensa y por parte del público que tanto la había adorado, y, sumado a una traición por parte de su secretaria, en la que confiaba ciegamente, sufrió un colapso nervioso en 1931. Después de eso, Paramount decidió prescindir de ella.

Su última película protagonista se estrenó en 1933. Tenía sólo 28 años, pero había rodado decenas de ellas, porque así funcionaban las cosas en Hollywood y porque durante el tiempo en que fue la it girl de todos, fue la it girl de todos, y eso significaba todos querían verla en todas partes y que por tanto tenía que estar en todas partes. Clara Bow les dio todo eso hasta que dejó de ser su it girl. Una vez retirada, se casó con el actor Rex Bell, tuvo dos hijos y comenzó a aquejar problemas de salud mental que la condujeron a un intento de suicidio en 1949. Moriría, finalmente, en 1965, con 60 años.

Clara Bow y Taylor Swift, inspiración y tal vez proyección

Clara Bow y Taylor Swift tienen en común esto de haber vivido a merced de la imagen que construyen para ti. Dos mujeres diferentes, con vidas muy diferentes, de épocas muy diferentes, y sin embargo a merced de lo que decida el resto que van a ser. Porque hace una década, Taylor Swift no era lo que es ahora, porque así se decidió. Taylor Swift era una música con un poder considerable, pero siempre limitado, por eso podía subirse a recoger un premio y que otro músico se saltase todos los protocolos (así como las normas de educación y respeto, dicho sea de paso) para afirmar a viva voz que Swift no merecía ese premio. Y que no pasase nada.

Hace ocho años, se especulaba sobre la vida privada de Swift criminalizándola, juzgando sobre su modo de desahogarse en una música que hoy alaban muchos de los que antaño la criticaban. Taylor Swift ha trabajado enormemente su imagen, desde Reputation, porque sabe del poder de la imagen pública. Para elevar a los cielos y para hacerte caer a los infiernos.

Clara Bow fue siempre la misma mujer. No escondió sus orígenes ni trató de encajar donde sentía que no encajaba, y durante diez años funcionó, hasta que de manera colectiva se decidió que no funcionaba más, que entonces se buscaba otra cosa. Con el lanzamiento de folklore, de manera colectiva, se decidió que Taylor Swift ya sí molaba. Ya sí era cool escuchar a Taylor Swift, así que Taylor Swift se convirtió en eso: la gran estrella mundial que es ahora. Podría haberlo sido antes, al fin y al cabo ha seguido siempre un camino similar. Ascendente, sin duda, pero similar. Pero el ánimo del público fue otro hasta folklore, así de sencillo.

Clara Bow y Taylor Swift son dos mujeres diferentes, de épocas diferentes, a merced de agentes muy similares. Puede que Clara Bow, la canción, no tenga nada que ver con todo esto, pero está bien poner algo de contexto. Para tener algo más, el personaje de Margot Robbie en Babylon, la última película de Damien Chazelle, está claramente inspirado en su figura. A ver si empezamos a tratar mejor a las estrellas, o es que acaso sólo las queremos para volcar nuestro ánimo sobre ellas.

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