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‘Ahsoka’ parte 7, un parón rítmico antes del final

Otra vez la serie baja de ritmo, aunque no tanto como antes de su ecuador.
Ahsoka parte 7

Si de algo está adoleciendo Ahsoka es de saltones bastante grandes en lo rítmico. El inicio volaba, luego se paraba casi en seco y en los episodios 5 y 6 volvía a acelerar. El capítulo 7, titulado Sueños y locura y dirigido por Geeta Patel ha vuelto a detener esa directa que parecía haber enchufado la serie. Sigue habiendo un equilibrado fanservice y momentos emotivos, pero la ficción de Filoni se ha quedado algo ensimismada mirando a un final de temporada que apunta alto.

Aviso de spoiler Star Wars

Un juicio demasiado exagerado

A Hera (Mary Elizabeth Winstead) le ha faltado el dejar la placa y la pistola en la mesa mientras se da la vuelta y dice al senador: «siga en su cómoda silla mientras yo arreglo la mierda en la calle». Mon Mothma (Genevieve O’Reilly), claro está, es ese superior que entiende al oficial rebelde, pero que no puede hacer mucho. Por suerte, llega el equivalente a una orden presidencial para salvar al agente.

Es Leia, en un cameo indirecto a través de C3PO, la que consigue que la general evite el consejo de guerra por pasar de una orden directa. Chopper, por suerte, sigue sin ser juzgado por ser un droide genocida, pero es la vez que más cerca ha estado. Es una lástima que exista ya una trilogía secuela que suponga que todo esto sea simplemente un relleno hasta Rey. Saber que la Primera orden ascenderá es una bajona total.

Hati y Skoll, gran parte del alma de la serie

Baylan (Ray Stevenson) y Shin (Ivanna Sakhno) siguen siendo un foco de interés primario en Ahsoka. El veterano superviviente tiene su propia agenda y eso es lo último que se quiere de un mercenario. Esto lleva a que deje libre a su aprendiz, que sí busca un lugar de poder en el nuevo Imperio que parece planificar Thrawn. Skoll se huele las tretas del táctico azulón, por lo que no le importa quedarse atrapado en Peridea. El saber primordial de la fuerza que se guarda en el planeta es su objetivo.

Mientras tanto, le da tiempo a enfrentarse a Ahsoka (Rosario Dawson) de nuevo. El reto le pone, le agrada, le motiva. Es superior en el enfrentamiento en bruto, pero la togruta tiene otras prioridades durante el episodio. Por ello, dejan un posible duelo definitivo para el season finale.

Hati, junto a los bandidos, da caza a Sabine (Natasha Liu Bordizzo) y Ezra (Eman Esfandi). Ayudada también por dos escuadrones de soldados de asalto, casi logra vencer. Sin embargo, la aparición de Ahsoka hace que todo cambie. Pese a ello, puede huir, ya que la protagonista parece percibir que sigue teniendo un futuro, incluso que puede ayudarla. Su retorno a un maestro que sabe que el ansia es su perdición, lo dice literalmente, es una posibilidad alta.

Sabine y Ezra, dejad que se líen

Star wars tiene un problema con los romances. En concreto, con no saber naturalizarlos. El caso de Sabine y Ezra es el último. Ella lleva años buscándole y al fin se encuentran. El pobre ha estado solo con la versión en molusco de los ewoks. No tendría sentido marcarse un Roma o Juego de tronos, pero tampoco no abordar el apartado sentimental de los personajes. La relación Hera/Jarrus se oficializó casi cuando este había muerto y ella estaba embarazada. Lo normal, vamos.

Más allá de esto, los momentos de intimidad entre ambos son fanservice para quien siguiera Rebels. El reencuentro con Ahsoka tiene su buena dosis de emotividad. Sin embargo, en general, el segmento carece de fuerza y ralentiza el conjunto.

La aparición de la protagonista, así como sus persecuciones en naves y duelos marciales sube el tono. Con todo, la togruta apenas se luce. Está flojita, pero quizá Filoni está guardándose una muestra de poder amplia para el final. Sea como fuere, sus interacciones con Huyang (David Tennant) siguen estando a la altura de lo esperado.

Un aperitivo algo soso de cara a un gran final

Haciendo caso a la cadencia mostrada por Ahsoka, lo normal es que tras este paroncito, muy entretenido eso sí, llegue una nueva aceleración. Thrawn (Lars Mikkelsen) y Elsbeth (Diana Lee Inosanto) siguen siendo villanos de interés y demuestran inteligencia, cada uno de su modo. El pragmatismo del táctico sigue siendo una seña de identidad y de momento ha estado bien aplicado.

Queda por ver si Ahsoka se suelta la melena, o el equivalente en protuberancias cartilaginosas. También saber qué quiere Baylan antes de que, posiblemente, fallezca. Si Hati se une al club de la prota o no. Si Ezra y Sabine por fin dan pie con bola. Mucho, sí, por lo que el final puede ser una salva de cohetes artificiales como se espera.

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Rosa Suria Sánchez
19/04/2023
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