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‘Madame web’, a pesar de todo entretenida

Sony, date cuenta (en serio, háztelo mirar).
Fotograma de Madame Web

En la era de la polarización extrema, sin puntos medios y con la opinión personal como dogma contra cualquier argumento, intoxicarse es fácil. Si antes de Vengadores: Endgame todo lo que tuviera que ver con Marvel era lo mejor, ahora parece que el juego es aplicar hate sin paliativos. The Marvels es un ejemplo de odio desmedido a una producción con errores pero ni de lejos tan horrenda como ciertos fans y crítica proclamó. Madame Web, fuera del UCM y por parte de Sony, es un objetivo mejor todavía. Repleta de innegables errores, desde la producción hasta la ejecución, cabe cuestionarse si se trata de la aberración que se vende.

Un humor entre irónico e involuntario

Dakota Johnson, además de una nepobaby alfa, es una tipa rara. Su estilo es ir como si no le importara la vida. Su rango es el que es, por lo que si afronta un papel ya se sabe de qué va a ir el asunto. En lo tocante a grandes franquicias, ya se vio en Rogue One. Allí acompañó el guion, el montaje y la dirección. En Madame Web, no. En ambos casos es una joven algo empanada y que no quiere responsabilidades. Cuando le caen, las acaba aceptando poco a poco, sin estar convencida. Ni quiere ser madre, ni quiere casarse, ni quiere cuidar a unas niñatas.

Esto genera una comicidad que recuerda a la del personaje de Brad Pitt en War machine. No estaba claro si era gracioso o no, si el guion pretendía que lo fuera. En Madame Web hay muchos de estos momentos. Algunos son claramente buscados, ejecutados adrede. Otros se quedan en un punto extraño en el que es la propia Johnson quien parece que está riéndose de la línea que está diciendo. Cuando habla de poderes, actriz y personaje clamar que no se lo creen, pero oye, para adelante.

Sus compañeras Sydney Sweeney, Isabela Merced y Celeste O’Connor van por otro lado. Son el equivalente a cualquier trío de peli adolescente de principios de los 2000. Podrían ser parte de H2O o Las supernenas por igual. Está la inteligente, la responsable y la chula. Madame Web es ligera. Ligerísima. Un tinglado que ver sin darle mucha vuelta, sin las pretensiones de las primeras fases del UCM. Como tal, es un film nunca notable, pero sí suficiente.

La condena de una promoción penosa

El problema aquí ha sido Sony. Las promociones épicas, incluidas las últimas del UCM, hacen pareja con la excesiva explotación de las IPs para llamar al desastre. A Feige le funcionó hasta acabar con Thanos, tapó los errores y generó una falsa sensación de perfección basada en la creación de mundo. Sony no ha tenido ni eso. Un arranque por todo lo alto con Spider-Man: Homecoming y que se fue diluyendo poco a poco al generar una franquicia. Por ejemplo, en 20th Century Fox acertaron con el minimalismo del Deadpool de Ryan Reynolds.

A la saturación, que ha generado cierta moda de meter hate a los productos Marvel y pereza, se suma una terrible promoción por parte de Sony. Tras ver el film resulta difícil de comprender por qué la compañía lanzó ese tráiler. Por qué no dejó claro que era una historia de orígenes repleta de acción sin trajes, que salen casi lo mismo en el adelanto que en el film, es otra cuestión intrigante. Eso sí, un acierto poner el Bury a friend de Billie Eilish. Entre el marketing sigue habiendo esa estúpida tendencia a tratar de idiota a una audiencia que luego está encantada de devolvérsela.

Incluso parecía una película de fuerte componente femenino y, estando claro que la lideran mujeres, el componente reclamativo al respecto es nulo. Incluso hay elementos que van algo en contra. Johnson señaló en un chiste de SNL que el reparto parecía «elegido por una IA para hacer la peli favorita de tu novio». Algo de verdad hay detrás, como en toda buena coña. Sin embargo, en el film los personajes adolescentes no están para nada sexualizados, como debe ser en el caso de personajes menores. Teniendo en cuenta los anteriores puntos, quizá Sony quería quitarle a Madame Web cualquier oportunidad de triunfar al ocultar lo que era.

Un montaje y guion al límite

S. J. Clarkson es una directora y productora ducha en televisión. En Life on mars dirigió y en Jessica Jones también se puso a producir, así como en The Defenders. No son malas referencias, pese a lo fallido de la última. En Madame Web quizá se ha venido algo arriba. Arriesgar se agradece, pero a lo largo del metraje hay ocasiones en las que el lenguaje visual no acompaña. A un plano o transición competente le sigue una escena con un montaje tan loco y lioso como el de la primera temporada de The Witcher. Saltos de plano, excesivos cortes… La inconsistencia es total.

No ayuda un guion que no parece tener claro a dónde ir. A ratos quiere ser una versión amable de Destino final. La excusa para cebarse con las muchachas, creativamente, estaba servida en bandeja de plata. Se podría haberlas visto morir como buenas adolescentes de campamento que son. Luego rewind y para adelante. Pero Madame Web no se atreve y se queda en la nada.

De esta forma, ni comedia adolescente, ni terror de campamento, ni asesinatos predestinados, ni toques feministas… El todo es deslavazado. Las conexiones con el futuro de Spider-Man, al menos, no son escandalosas. Quien discuta el absurdo de que haya hombres araña en Perú o que un arácnido salvaje pueda dar poderes, quizá simplemente no sea proclive al género superheroico.

En definitiva, Madame Web puede ser disfrutable

Quizá el juicio de quien escribe esté viciado. Sin embargo, Madame Web no parece al nivel de Morbius o la peor película de los últimos años, Rebel moon. Clarkson y Johnson generan momentos divertidos. El resto, el caos, el sinsentido, se deja llevar lo suficiente como para poder divertir a veces involuntariamente. Si se busca un film ligerísimo con ligeros toques de Spider-Man, vale. No se acuda, eso sí, si se busca algo sesudo o con ínfulas épicas.

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