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Crítica de ‘Cómo (no) escribí nuestra historia’, la novela más personal de Elísabet Benavent

La autora sorprende con una historia con la que el lector debe jugar a diferenciar qué es real y qué es ficción.
Fragmento de la portada de Cómo no escribí nuestra historia

Elísabet Benavent se ha convertido en una de las autoras de novela romántica más leídas de España. Sus libros son best-seller en librerías y han llegado a muchos países del mundo, traducidos a varios idiomas. Pero nunca, hasta ahora, había escrito una novela tan personal. Todo esto es Cómo (no) escribí nuestra historia, su nueva obra literaria.

De qué trata Cómo (no) escribí nuestra historia

«¿Cuál es el problema concreto? La frustración. Porque nos exigimos tanto que el resultado, lo que somos en realidad, nunca será suficiente para nosotras mismas. Y yo había apretado tanto, había querido ser tanto, que no había llegado a ser nada.»

Fragmento de la portada de 'Cómo (no) escribí nuestra historia'

Elsa Benavides es una escritora exitosa que se encuentra en medio de una crisis creativa. Además, está harta de Valentina, la protagonista femenina que la llevó a la fama. Siente que vive por y para ella. Por eso decide matarla electrocutándola en la bañera al final del último libro. 

Pero eso no es todo lo que ocurre en su vida. Eso es solamente la punta del iceberg. Así se lo hacen saber sus amigos y familiares, que la animan a descansar. Algo que lleva a Elsa a querer marcharse para reencontrarse consigo misma y reconciliarse con la escritura.

Entonces aparece Darío, un músico que se muda a España. Más concretamente a su mismo bloque, por lo que se convierten en vecinos. Ese es el inicio de una nueva historia, una en la que Elsa sí es protagonista.

Así es Cómo (no) escribí nuestra historia

«Es curioso, pero en ocasiones es lo inesperado lo que pone fin a nuestras búsquedas.»

Cómo (no) escribí nuestra historia es una novela larga, dividida en capítulos cortos, que se lee muy rápidamente. Elísabet Benavent tiene una pluma algo densa, pero escribe tan bien que no se hace nada pesada. A lo largo de sus páginas, el lector se encuentra con escenas que hacen soltar carcajadas y con otras que encogen el corazón. Porque la autora tiene facilidad para despertar sentimientos. 

Además, es un libro que invita a mirar hacia dentro. Así lo hace Elsa y así pueden hacerlo también quienes lean su historia. Estos, junto a la protagonista, pueden hacer un viaje hacia el interior de sí mismos. Analizarse, escucharse, valorarse y quererse para resurgir. Porque con esta historia se aprende que cada uno debe ser el protagonista de su propia vida.

De ella se debe decir también que es una novela madura que se vende como si fuera romántica, aunque podría catalogarse como de autoconocimiento. En Cómo (no) escribí nuestra historia, la autora se ha alejado un poco del género que siempre ha escrito. La historia de amor de pareja no tiene la fuerza que tenía en ocasiones anteriores. Pero tampoco es necesario, porque la profundidad de sus reflexiones son suficientes para convencer

El detalle que marca la diferencia en Cómo (no) escribí nuestra historia

«Él dijo cosas tan bellas que me perseguirán de por vida, porque es lo que pasa con lo bello, que sientes la necesidad de encadenarlo a ti con la intención de que dure más tiempo. Sin embargo, no hizo nada con ello. Con la admiración, con la atracción, con la ternura… No hizo nada. Y no hacer nada, dejar que la vida siga su curso, es la forma más efectiva de matar el amor. Incluso el propio.»

Al inicio de estas líneas se ha mencionado que esta es la novela más personal de Elísabet Benavent. Un hecho que, sin duda, es el que marca la diferencia en esta novela. Es una obra íntima. Las similitudes entre Elsa y la propia autora son muchas. Para empezar, tienen un nombre parecido. Además, la protagonista de las primeras novelas escritas por Elsa se llama Valentina y la de Elísabet, Valeria.

Los nombres de los mejores amigos de ambas también son muy semejantes y numerosos datos de su historia también coinciden. Como Elísabet, Elsa es valenciana pero vive en Madrid. Ambas llevan el pelo de color verde, tienen gatos y son divorciadas. Pero eso no es todo, sino que hay algo más que meras coincidencias.

La autora ha jugado con las semejanzas para mantener enganchados a los lectores. En Cómo (no) escribí nuestra historia hay datos reales y otros que no lo son. Pero son las personas que se sumergen entre sus páginas las que deben tratar de averiguar qué hechos son verdaderos y cuáles son ficticios.

Hace aproximadamente una década desde que salieron al mercado los primeros libros de Elísabet Benavent. Sus vivencias personales la han llevado a contar sus historias de un modo distinto ahora. Su forma de escribir ha evolucionado a medida que ella lo ha hecho como persona. Esta novela nada tiene que ver con la saga de Valeria o la bilogía de Sílvia. Sin embargo, deja claro que su pluma sigue siendo una de las mejores del país. Además, Elísabet Benavent se las sabe ingeniar para sorprender.

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