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Crítica de la primera temporada de ‘Percy Jackson y los Dioses del Olimpo’

Esto no ha sido todo, amigos, pero vamos a repasar todo lo que de momento ha sido.
Primera temporada de Percy Jackson

Ha terminado la primera temporada de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo, la serie de Disney+ que se ha atrevido a adaptar, después de una experiencia anterior regulera, los libros de Rick Riordan. Esta vez la tarea parecía más asumible, sobre todo teniendo en cuenta que el escritor era el principal responsable de la creación y la elaboración de los guiones que seguirían los capítulos. Esto, desde luego, se ha notado. Sin ser perfecta, Percy Jackson ha sido una buena serie, entretenida de ver, con momentos puntuales de lo más valiosos y con la promesa de que puede ser todavía mejor. Al fin y al cabo, esto no era más que una presentación de todo un universo. Vamos con esta crítica de la primera temporada de Percy Jackson en la que repasamos lo de siempre: lo mejor, lo peor y los detalles para el fan.

Lo mejor de la primera temporada de Percy Jackson

Primera temporada de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo

La esencia de los libros de Rick Riordan

Esto también podría quedar incluido en el apartado dedicado al fan, porque sin duda era un requisito imprescindible que supiese adaptar esos libros de Rick Riordan. Pero en estas líneas no queremos tanto analizar los detalles que ha adaptado o dejado de adaptar como dejar claro que desde el principio la esencia de la historia de Percy Jackson está en la serie de Disney+. Eso es bueno porque es, de hecho, una gran historia. La mitología, los conflictos de identidad y familiares de Percy, las batallas que va ganando, hasta el tono desenfadado y divertido que Rick Riordan supo conceder a sus libros, todo eso está en Percy Jackson y los Dioses del Olimpo. Gran trabajo por ese lado.

El trabajo con la mitología

Con lo anterior no es suficiente, bien se sabe. Hay que saber ejecutar esas ideas. El asunto con Percy Jackson es que puede ser complicado bajar a tierra esa historia: un niño que descubre que es hijo de Poseidón, con todo lo que eso implica. Implica, para los ejecutores, que esos Dioses del Olimpo tienen que tomar forma, ser creíbles y al mismo tiempo increíbles. Implica también dar vida a criaturas mitológicas que podrían quedar espantosas ante una cámara. Una de las mejores cosas de esta primera temporada de la serie es que todas esas ideas, conceptos e imágenes que los lectores, o los conocedores de la mitología griega, teníamos en la cabeza, encuentran un camino audiovisual.

Lo que decíamos en el análisis del último capítulo: de acuerdo, tal vez nunca te habías imaginado a Zeus en traje en lo alto de un edificio de Nueva York, pero esa elegancia soberbia, ese poder que Lance Reddick transmite en unos segundos, eso es Zeus. Otra de las más bonitas imágenes de la temporada, también lo comentábamos en el Percy Jackson 1×08, es ese mar que se intuye en los ojos de Percy Jackson cuando, ya consciente de su poder, invoca las olas. Por no hablar de lo bien que han tratado el asunto con Medusa, tanto en pantalla como fuera de cámaras. Uno de los puntos a favor de Percy Jackson, sin duda.

Reflexiones sobre la identidad y la familia

Lo hemos ido repasando a lo largo de los análisis capitulares, así que no vamos a extendernos demasiado. Sólo diremos que Percy Jackson ha trabajado también con mucho acierto ese conflicto de identidad que sufre el personaje cuando descubre quién es y cómo es, en realidad, su realidad. Nos gusta especialmente una frase de Sally, su madre: lo apartó de ese mundo porque quería que descubriera quién es antes de que otros, los seres poderosos, le dijeran quién tenía que ser por ser hijo de Poseidón. Acertadísimo. También muy acertado la forma de tratar esas figuras ausentes en la infancia que a veces pueden ser los padres, siempre desde la perspectiva del niño pero planteando el problema y sobre todo las emociones que transitan en este conflicto. Muy bien.

Una buena serie para todo tipo de público

Percy Jackson no es y nunca intenta ser una serie para un público adulto, ni siquiera para un público adolescente, que fue uno de los errores de las películas: hacer crecer a esos niños. Los protagonistas son niños, no adolescentes. Por eso muchos conflictos, conversaciones, situaciones o emociones están planteadas desde esa perspectiva, por eso es ideal para un público muy joven. Del mismo modo que es ideal para un público más adulto porque es, simple y llanamente, una buena historia y una buena serie.

Un reparto casi soñado

Toby Stephens en la primera temporada de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo

Walker Scobell es el Percy Jackson ideal, como también Leah Jeffries es la Annabeth Chase ideal, sobre todo porque ambos han conseguido dar al personaje lo necesario para que su personalidad no se construya solo a partir de sus actos o del guion, como si esto fuera por un lado e interpretación por otro. Walker Scobell se ha mostrado vulnerable y fuerte al mismo tiempo, siempre un niño, pero un niño despierto y ágil. Leah Jeffries ha conservado en todo momento esa expresión de “estoy harta de vuestras tonterías” que Annabeth lleva consigo, pero igualmente ha sabido darle inocencia y calidez al personaje. Tal vez Aryan Simhadri como Grover destaque menos, pero su desenfado, su inocencia, ese aire de estar allí y al mismo tiempo en otra parte, lo tiene. El reparto de Percy Jackson es más que el adecuado. Por no hablar de los secundarios de lujo: Toby Stephens como Poseidón o Lin-Manuel Miranda como Hermes. O Virginia Kull como la madre de Percy, que nos ha conquistado a todos. O Jason Mantzoukas como Dionisio, que sale en tres escenas y las roba. Es un gran reparto.

Lo peor de la serie de Disney+

Lo más normal: no todos los capítulos han funcionado igual de bien

Lo notamos especialmente en el cuarto capítulo de la temporada: a veces Percy Jackson perdía ritmo. Los capítulos de la serie de Disney+ no son capitulares. La serie sigue una trama que se desarrolla a lo largo de toda la primera temporada, pero sí hay subtramas concretas que empiezan y concluyen en esos 30/45 minutos que duraban los episodios. Así que, claro, algunas subtramas han funcionado mejor que otras. Esto significa que, aunque la primera temporada de Percy Jackson es de forma general emocionante y entretenida, no ha generado siempre la misma atención en el espectador. En fin: lo normal en una serie.

Para fans: una buena adaptación, aunque sea imperfecta

Crítica de la primera temporada de Percy Jackson y los Dioses del Olimpo

Percy Jackson y los Dioses del Olimpo no es una adaptación perfecta. Se han quedado cosas fuera y se han introducido otras, como esa conversación entre Sally y Poseidón, por una cuestión de conexión con el espectador. También por una cuestión de espacio: los capítulos de una serie y los capítulos de un ritmo hablan idiomas diferentes, así que hay que quitar y añadir. No se ha pretendido nunca, en cualquier caso, que fuera una adaptación perfecta, que siguiera al pie de la letra las líneas de Percy Jackson y el ladrón del rayo. De haber sido así, de hecho, seguramente no tuviéramos una buena serie. Lo importante es que tuviera su esencia y eso sí está. Hemos vivido esta historia y hemos conocido a estos personajes a través de una plataforma diferente, y la sensación que nos ha quedado es la misma que nos quedó tras leer el libro que, por cierto, volvimos a leer no hace demasiado.

Las películas patinaron en muchos sentidos. En primer lugar, se enfocaron mal. Desde un punto de vista de los personajes, a los que quisieron convertir en adolescentes, y también desde un punto de vista del género en que quisieron encajarlas. Porque Percy Jackson puede tener instantes de tensión y de drama, pero si los libros de Rick Riordan han sido un vehículo tan poderoso entre el público más joven es porque son desenfadados, frescos y divertidos. Esto se perdió en las películas y se ha conservado muy bien en la serie.

El resultado, en general, ha sido bueno. La primera temporada de Percy Jackson ha sido una buena temporada y promete ser una buena serie en las temporadas venideras (porque vendrán más). Terminamos recordando de nuevo esa imagen del mar en los ojos de Percy Jackson, que es una de las imágenes más bonitas que hemos visto alguna vez en una ficción.

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