Crítica de ‘El tiempo que tuvimos’, la historia de amor más dramática de Cherry Chic

Golpes de la vida, TCA, sentimientos a flor de piel y mucho más.
Segmento de la portada de El tiempo que tuvimos de Cherry Chic

La autora Cherry Chic acostumbra a arrancar carcajadas con sus novelas de comedia romántica. Sin embargo, no sucede lo mismo con la novela que protagoniza esta crítica. Es la historia de vida de dos personas. Una vida que comienza en la niñez y acaba en la vejez, no sin haber recibido muchos golpes por el camino. Intensa, emotiva, dura. Todo esto y mucho más es El tiempo que tuvimos

De qué trata El tiempo que tuvimos

«Crucé las piernas, miré fijamente las ramas durante un buen rato y, cuando sentí que una brisa especial las movía, pese a no ver con claridad a ningún hada, me convencí de que sí la había visto. Quizá porque en realidad sí la vi. O quizá porque necesitaba verla y eso era lo más importante. (…) Cerré los ojos y concentré todas mis fuerzas en un único pensamiento: Deseo que Liam O’Callaghan y yo seamos mejores amigos por siempre jamás.»

Portada de 'El tiempo que tuvimos' de Cherry Chic

Liam O’Callaghan y Grace Fitzgerald se conocen desde niños y han sido inseparables desde entonces. Tanto, que incluso hicieron la promesa de reunirse cada dos años bajo el Árbol de las Hadas para firmar un contrato que señala que son mejores amigos y enterrarlo de nuevo dentro de una cajita. Ambos creían que su tradición se mantendría para siempre y así fue durante un tiempo. Hasta que todo cambió. Hasta ese día en que la vida les dio el primer golpe y no supieron cómo gestionar el inmenso amor que sentían el uno por el otro. 

¿Aprenderán a quererse bien de nuevo?

Así es El tiempo que tuvimos

«—Hay personas que necesitan unas semanas para encontrarse, otras meses, y algunas que necesitan años. Depende.
—¿De qué? —pregunté.
—De lo rotas que estén, supongo.«

El tiempo que tuvimos es una de las novelas más serias de Cherry Chic. No tiene ese toque de comedia al que tiene acostumbrados a sus lectores, sino que en este libro las carcajadas son sustituidas por el drama. Porque la historia de amor de Grace y Liam no es perfecta, sino realista. Por eso está llena de altibajos, de baches y problemas cotidianos que los ponen en situaciones complicadas a las que se deben enfrentar si quieren estar juntos.

Es más, puede decirse que más que una historia de amor, El tiempo que tuvimos relata una historia de vida. La de dos personajes principales perfectamente desarrollados, profundos, casi tanto que por momentos no parecen de ficción. La novela comienza cuando ambos son niños y muestra las diferentes fases de su relación a medida que van creciendo. De este modo, el lector acompaña a los protagonistas durante su adolescencia, su juventud, su madurez y su vejez. Una etapa final de su vida que Cherry Chic consigue que sea bonita y nostálgica a la vez.

Por otro lado, El tiempo que tuvimos es una historia de capítulos cortos con una ambientación fantástica. La mayoría de las escenas tienen lugar en un pequeño pueblo de Irlanda, entre campos, granjas y animales. La autora lo describe tan bien que no cuesta imaginar cómo es ese lugar en el que viven los protagonistas y sus familias. 

Además, en esta novela Cherry Chic mantiene su pluma dulce, cálida y cuidada. En cada frase despierta sentimientos gracias a la delicadeza con la que escoge cada una de las palabras. Pero no solo eso, sino que a menudo hace reflexiones que hacen que quienes se sumergen entre sus páginas se detengan a pensar. En la vida, en la amistad, en la familia, en el amor.

El detalle que marca la diferencia

«Es curioso cómo a veces los seres humanos necesitamos correr lejos de todo aquello que nos hace daño sin darnos cuenta de que, a menudo, lo que peor nos hace sentir no está fuera, sino dentro de nosotros. Y, de nosotros mismos, por desgracia, no podemos huir.«

Si bien todo lo mencionado hasta ahora hace de El tiempo que tuvimos una gran novela, cabe destacar que el ritmo se ralentiza un tanto hacia la mitad de la historia. Como contrapartida positiva, destaca la sensacional manera con que Cherry Chic trata un tema tan complicado como son los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

No es habitual que en las novelas románticas haya protagonistas que sufren un TCA, así que es un punto muy positivo para Cherry Chic el hecho de que haya escogido visibilizarlo. Está presente desde casi el comienzo de la historia. A diferencia de lo que ocurre en muchas ocasiones con ciertos problemas de salud o de adicciones, no se soluciona en dos días sino que se muestra tal y como es sufrirlo: un proceso complicado y largo.

Cherry Chic, además, habla del TCA que ha escogido con la delicadeza que requiere un problema de salud como este. No hay riesgo de ofender o herir a quienes lo han sufrido o a sus familiares. Al revés, visibiliza un problema que sufren muchas personas y puede servir de ayuda para saber un poco mejor cómo se sienten los enfermos y cómo ayudarlos. 

El tiempo que tuvimos, por tanto, no es un libro fantástico aunque hable de hadas. En realidad es una novela realista, dura, en la que los protagonistas tienen problemas y dificultades que los hacen incluso querer huir de ellos mismos. Pero a la vez es una historia bella, de superación, intensa, emotiva, repleta de unos sentimientos y una magia con los que los lectores se ven envueltos nada más comenzar a leerla. 

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Redacción Fan Service
27/09/2023
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