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Crítica de ‘Good omens’ temporada 2, una transición hacia algo más grande

La ficción cumple y deja todo abierto para el futuro.
Fragmento del póster de Good omens temporada 2

Neil Gaiman está de moda en el sector audiovisual. La mezcla de fantasía y mitología del autor, desarrollada solo o acompañado, se ha plasmado la mar de bien gracias al formato serie. American gods acabó mal tras un inicio brillante, pero todavía tenemos The Sandman y la ficción sobre la que trata esta crítica. Good omens, en su temporada 2, expande el universo que creó la novela de 1990, cuya historia se contó en la primera entrega. El resultado es una suerte de divertida transición, que ahonda en la relación de Crowley (David Tennan) y Aziraphale (Michael Sheen), hacia un nuevo evento cósmico que se tratará en una tercera remesa de episodios.

La tarea de seguir tras lo escrito

El libro en que se basa la serie de Prime Video fue escrito por Gaiman y Terry Pratchett en tándem. Por desgracia, no les dio tiempo a escribir la secuela antes de que el segundo muriera. Por suerte, sí que hablaron sobre la continuación. Neil la explotará en una tercera temporada, pero para que todo tuviera sentido hacía falta un paso intermedio. Eso es lo que es Good omens 2.

Tras los eventos relacionados con el anticristo, Aziraphale y Crowley lograron evitar la batalla de Armageddon. De Adam, Anathema y compañía no sabemos nada en esta segunda temporada. Pero sí de los líderes del cielo y el infierno, especialmente del de arriba. Gabriel (John Hamm) sube mucho su cuota en pantalla tras aparecer en la librería del ángel protagonista. Desmemoriado, será el centro del arco principal, que consiste en saber qué leches le ha pasado.

Aunque ver a Hamm hacer el tonto junto a Tennant y Sheen es magnífico, la escala del conflicto no alcanza al del que se vio la primera temporada. Tampoco al de la tercera, según ha comentado Gaiman. De esta forma, la ficción opta por priorizar el desarrollo de sus personajes. El todo es una transición, lo que puede provocar a que a algún fan lo que ocurre le sepa a poco.

Aziraphale y Crowley, las dos patas del banco

Sin en la la temporada inicial ya era la clave de que el asunto funcionara, en esta entrega de Good omens la pareja protagonista es directamente el pilar sobre lo que se asienta todo. En esta ocasión el arco argumental se lo mueve enteramente el dúo. El asunto va de cómo investigan o protegen al caído arcángel Gabriel y las derivadas que van surgiendo.

De esta forma, la narrativa es menos fragmentada que en la primera temporada. Se pueden contemplar sucesos del cielo y el infierno, claro está. Pero estos solo sirven para ver cómo pueden echar mano del personaje de Hamm a través de Aziraphale. Por otro lado, cabe destacar añadidos como la simpática policía angelical, la pareja de tenderas o la demonio sustituta de Crowley.

No faltan flashbacks, eso sí. Estos sirven para ahondar en la amistad de ángel y demonio. Extendida desde antes de la creación, se puede ver incluso la versión angelical de Crowley. Sobresale el episodio radicado en Edimburgo. Todo dirige hasta un punto que no es del todo inesperado. La tensión romántica entre los protas es obvia y acaba explotando en un final que puede calificarse de agridulce.

Cumpliendo de cara al futuro

Lo peor que tiene la segunda temporada de Good omens es que cumple pero no trasciende. El asunto es que es algo que busca la propia producción. Sin embargo, la audiencia actual no siempre se caracteriza por su paciencia. En todo caso, la ficción ofrece suficiente como para acabar contento el visionado. La química entre Tennant y Sheen es total, verles es una gozada.

Asimismo, los valores de producción se mantienen o superan. El equipo de vestuario vuelve a estar a la altura, mientras que la banda sonora transmite el tono humorístico y místico que corresponde. Los decorados siguen siendo soberbios, así como los efectos especiales.

En definitiva, se trata de una temporada pulcra. Sea como fuere, Gaiman parece saber por dónde quiere llevar la historia de Good omens perfectamente. Ha situado a sus personajes en un punto de gran interés, perfecto para los sucesos que desatará el segundo advenimiento sobre la Tierra en la siguiente entrega de episodios.

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