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Crítica de ‘La Rueda del Tiempo’ 2×07: prohibido pestañear

El penúltimo capítulo de la segunda temporada de ‘La Rueda del Tiempo’ no nos ha permitido pestañear, como si esto fuera un capítulo de 'Doctor Who' y tuviésemos delante a los Ángeles Llorosos.
La Rueda del Tiempo 2x07

El 2×07 de La Rueda del Tiempo ha terminado de evolucionar hacia el enorme cambio de ritmo vivido en esta segunda temporada de la ficción de Prime Video. Si en la primera entrega los personajes encontraban su espacio para evolucionar a través de conversaciones, silencios y alguna que otra dosis de acción, en esta temporada está siendo difícil pestañear. En este penúltimo capítulo ha sido imposible porque prácticamente cada escena se resuelve con acción y movimiento. Si pestañeas, te lo pierdes. Los acontecimientos se han sucedido uno tras otro, sin dar espacio, comiéndose los unos a otros, pero porque no hay tiempo. Porque la temporada se acaba y hay todavía muchos asuntos que resolver. De momento, vamos a reflexionar sobre los que ya hemos visto en La Rueda del Tiempo 2×07.

spoilers de La Rueda del Tiempo

La Rueda del Tiempo 2×07: Daes Dae’Mar

El Dragón frente a la Sede Amyrlin

Siuan Sanche, la Madre, la Sede Amyrlin, ha llegado a Cairhien para encontrarse no solo con Moraine sino también con Rand, el Dragón Renacido. Sabemos que Siuan estaba del lado de Moraine con respecto a la posición y el papel del Dragón en este nuevo girar de la Rueda, pero las cosas han cambiado desde que hace 20 años ambas decidieran cuál iba a ser su propio papel en la historia. Si Moraine tenía que proteger y preparar al Dragón para que se enfrentase al Oscuro con éxito, el papel de Siuan debía ser preparar a la Torre para apoyarlo, no enfrentarlo.

Pero Moraine no ha podido cumplir su parte. Desde que el Poder Único la abandonó, lo máximo que ha podido hacer por Rand ha sido protegerlo y guiarlo para que no cayese en manos de los Renegados. Así lo entiende Siuan, que después de reconocerle su valor a Rand, “eres el agua que hace girar la Rueda o la destruye”, le insinúa lo que va a suceder con él. No quiere amansarlo, no quiere destruirlo, quiere guardarlo como arma. Pero guardarlo significa, literalmente, guardarlo: encerrarlo. “Para cuando llegue el momento” de librar la Última Batalla, que Rand no haya perdido la cordura y sepa posicionarse del lado de las Aes Sedai, que controlarán sus intenciones y en cierto modo su poder.

Este enfrentamiento concede a La Rueda del Tiempo una dosis de emoción extra: si el espectador se ha situado del lado de Rand, ahora tiene que decidir si esto significa que se sitúa contra la decisión de la Torre, contra las Aes Sedai en su conjunto, porque ese conjunto se mueve al compás de lo que Siuan decida. Cada vez se hace más evidente que el poder que quieren ejercer las Aes Sedai no encuentra siempre su justificación en la realidad, lo que no las convierte, por otro lado, en las malas de la historia. Los malos son los malos.

Pero Rand se opone a ser encerrado, “no viviré en tu jaula”, y tampoco Moraine está de acuerdo, aunque la decisión de la Madre sea irrevocable, porque para eso es la Madre. Claro que esto no significa que decidan acatarla. Sabemos del movimiento de hilos que Moraine siempre consigue llevar a cabo: en este caso, tiene de su lado a Verin Sedai y Alanna Sedai, así como sus respectivos Guardianes. También a su propio Guardián, Lan Mandragoran, que resuelve en este capítulo uno de los conflictos presentados en esta segunda temporada.

Lan Mandragoran cumple con su deber

Después de aconsejar a Rand sobre su encuentro con la Sede Amyrlin, y de echarle la bronca propia de un hermano mayor (“estás aquí para proteger a todo el mundo, no solo a la gente que quieres”), Lan espera pacientemente la salida de Moraine de su propio encuentro. Discuten un poco, porque Moraine sigue sin aceptar la presencia del Guardián a su lado ni tampoco su propia situación. Los planes de Lan, después de haber estado reflexionando sobre el asunto, van por otro lado. En esa breve conversación no solo aconseja a Moraine que busque alguien en quien confiar, “si no soy yo, que sea ella”, también le pregunta sobre su estado y sus emociones. La efímera sonrisa que se dibuja en los labios del Guardián cuando Moraine le asegura que nunca ha pensado en suicidarse, a pesar de haber perdido el Poder Único y a pesar de ser la decisión que ha tomado casi siempre una persona que lo ha perdido, conduce a Lan a trazar sus propias teorías.

La siguiente vez que vemos al Guardián está visitando a Logain, consciente no sólo del poder sino también de las capacidades del Falso Dragón. Manipula sus deseos lo suficiente para que Logain le diga lo que necesita saber: Moraine tiene, a su alrededor, tejidos masculinos. Lan asiente, y no cumple su parte del trato con Logain porque, al fin y al cabo, mató a Kerene Sedain y a su amigo, Stepin, y no se merece la libertad que le concederá la muerte. Como ya tiene lo que quiere, se marcha.

“No estaremos aquí para siempre”

El capítulo comienza como suelen comenzar todos los capítulos de La Rueda del Tiempo: con un recuerdo. 20 años atrás en el tiempo, Moraine y Siuan viven en la Torre. Todavía no son la mujer preocupada por encontrar al Dragón y la mujer preocupada por dirigir la Torre que son en el presente: solo dos Aes Sedais enamoradas que planean un futuro juntas, primero en la Torre y finalmente por su cuenta, lejos de todo. Este recuerdo ya hace pensar al espectador que las cosas no terminarán bien para ellas, al menos no en esta temporada.

En ese mismo recuerdo asistimos, por fin, a la profecía que hace arrancar nuestra Rueda particular: Gitara Sedai tiene la visión del nacimiento de Rand, justo después de concluir la guerra contra los Aiel, y reconoce de inmediato en él al Dragón. Moraine y Siuan son las únicas testigos de esta visión, así que ellas mismas se encargan la misión, por responsabilidad y compromiso, de encontrarlo y guiarlo.

Vuelta al presente, cada una tiene una opinión con respecto a cómo deben hacerse las cosas. Siuan considera que han fracasado: el plan que trazaron no ha salido bien y por tanto tendrán que seguir con lo dispuesto por las leyes de la Torre. Moraine no lo cree así. Ayudada por Verin, que se hace con un antiguo mapa de la ciudad que les conducirá a una puerta hacia los Atajos, consigue escapar junto con Rand. Se reúne con Alanna y sus Guardianes, así como con Lan, que termina de cumplir su parte del deber.

Frente a la puerta hacia los Atajos, Lan le pide a Rand que observe a Moraine. El Dragón confirma lo dicho por Logain: Moraine tiene tejidos masculinos a su alrededor, formando un escudo atado por un nudo. Moraine ha estado, durante todo este tiempo, atada. Rand consigue liberarla empleando el Poder Único (cada vez es más capaz de controlarlo) y justo cuando abre la puerta deseada, aparece Siuan.

La Madre se enfrenta a ellos y consigue que Moraine vuelva a cerrar la puerta. Lo más interesante aquí, por supuesto, es el sufrimiento que esto ocasiona en la una y en la otra. Moraine, obligada por su amor a acatar sus órdenes. Siuan, obligada a hacer cumplir a Moraine su voluntad porque cree que es lo que debe hacerse.

Nada de esto importa cuando aparece Lanfear y ataca a Siuan. Rand defiende la presencia de Moraine a su lado y, por lo que sea, Lanfear la acata y la respeta. Abre la puerta y se marchan los cuatro (Lanfear, Rand, Moraine y Lan) a Falme, donde la profecía ha situado siempre la coronación del Dragón. Puede ser también interesante que a partir de este hecho Siuan considere a Moraine y Lan amigos del Oscuro, y por tanto actúe en consecuencia.

Daes Dae’Mar, una explicación del título de La Rueda del Tiempo 2×07

Daes Dae’Mar es un concepto al que podemos referirnos, en la lengua común, como el Juego de las Casas. El conjunto de acciones y actitudes llevadas a cabo por las personas para asegurarse conseguir lo que desean. Se cuenta que este Juego de las Casas fue creado en la misma Torre Blanca y que nadie iguala la maestría de las Aes Sedai a la hora de llevarlo a cabo. Ahí tenemos a Moraine, que no solo se mueve como pez en el agua por las intrigas entre sus hermanas, sino que consigue que otras (Verin, Alanna, la propia Siuan) se muevan a su compás. En este capítulo hemos visto a Verin ser otra experta.

También tenemos ahí a Liandrin, que es cada vez más Negra y cada vez menos Roja, y nadie parece darse cuenta. A su paso vamos descubriendo a otros amigos siniestros: en este capítulo le ha tocado el turno a Barthanes, el sobrino de Moraine, a quien Ishamael le encarga la misión de asesinar a su tía. El joven está dispuesto, pero su madre, Anvaere, se encarga de impedirlo. No tanto porque su lealtad esté con su hermana antes que con su hijo, más bien porque su lealtad está con la Luz antes que con la Oscuridad. Punto para Anvaere.

Todos los caminos, en esta segunda temporada de La Rueda del Tiempo, conducen a Falme. Allí se encuentra Egwene, luchando contra su condición de damane y demostrando, al mismo tiempo, su enorme poder. Era evidente que su concesión en el capítulo anterior no tenía nada que ver con rendirse, más bien con buscar otro tipo de supervivencia y resistencia. Así que en este 2×07 le recuerda a Renna que algún día la matará y nosotros sonreímos un poquito al ser testigos.

Perrin también está llegando, junto con Aviendha y otras dos mujeres Aiel, a Falme. Nynave y Elayne se encuentran con Loial, a quien prometen rescatar, como harán con el resto. En Falme está también Mat, a quien Lanfear ha secuestrado para que por fin Ishamael pueda quedárselo. Porque eso es lo que sucede en este capítulo. Si en el anterior había asegurado que Mat siempre fue suyo, en este demuestra por qué y de paso trae a colación su principal razón de lucha. Ishamael, como los Renegados, como el Oscuro, quieren parar la Rueda, porque “la Rueda gira y la gente sufre”, y cada personaje vuelve a vivir la vida que ya vivió. En este capítulo, le demuestra a Mat que su vida ha sido siempre desgraciada, que ha sido asesino o asesinado, y que puede pararlo. Lo último que sabemos del joven es una pregunta: cómo puede pararlo. Mat ya es suyo.

Preguntas para el 2×08 de La Rueda del Tiempo, y para el futuro en general

A lo más evidente, qué sucederá con el Dragón una vez que esté en el lugar en el que se supone que será coronado, en este 2×07 de La Rueda del Tiempo se puede llegar a otros interrogantes. El que no abandona a la arriba firmante tiene que ver con esas otras vidas que viven los protagonistas en el girar de la Rueda. Si, como se descubrió en la primera temporada, los cinco protagonistas de Dos Ríos tienen un papel fundamental en esta historia, significa que todavía no hemos descubierto qué correspondencia tienen Egwene, Perrin, Mat y Nynaeve con los personajes que decidieron el destino del mundo en el pasado. Rand es Lews Therin Telamon, el Dragón, ¿quiénes son los demás?

De momento, nos quedamos con que todos los caminos llevan a Falme, donde en el último capítulo de la segunda temporada de La Rueda del Tiempo se reunirán todos los protagonistas. Será el próximo viernes 6 de octubre, en Prime Video.

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