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Crítica de ‘La Rueda del Tiempo’ 2×08: final a la altura de la segunda temporada

El último capítulo de la segunda temporada de ‘La Rueda del Tiempo’ mantiene el nivel que ha venido teniendo la serie.
La Rueda del Tiempo 2x08

Se acabó la segunda temporada de La Rueda del Tiempo, la fantástica serie de fantasía de Prime Video. Esta segunda entrega concluye con un capítulo que ha sabido mantener un nivel que, en ficciones del género, no es nada fácil de conseguir, mucho menos de sostener. Pero esta ficción, que adapta la saga literaria de Robert Jordan y Brandon Sanderson, sabe bien lo que hace. Ha sido una buena segunda temporada que ha engrandecido lo ya visto en la segunda. Del conjunto hablaremos en los próximos días, de momento vamos con este La Rueda del Tiempo 2×08.

spoilers de La Rueda del Tiempo

La Rueda del Tiempo 2×08: Ineludible acontecer

La decisión del Dragón

Era lo más importante, lo más urgente, lo imprescindible para este último capítulo de la segunda temporada de La Rueda del Tiempo. Rand iba a hacer frente a su destino, a colocarse frente a los siervos del Oscuro y decidir si estaba de su lado o frente a ellos. Lo cierto es que, como espectadores, no había demasiadas dudas: a menos que no fuera estrictamente necesario, Rand ni siquiera ha querido coquetear con el Poder Único. Estaba lejos de la Sombra, la oscuridad y sus tentaciones, y a pesar de sus retincencias iniciales con Moraine ha confiado en su guía en los compases finales, desarrollando a la vez un criterio propio (bien por Rand). Así que la principal cuestión a resolver era cómo iba a enfrentarse, con esta verdad, a Ishamael. También cómo y por qué Mat iba a apuñalar al Dragón, que además es su amigo, una visión que Min anticipó en capítulos anteriores.

Con el ejército de los seanchan presionando a Rand desde las aguas, con las Damane preparadas por si tenían que amansar al Dragón, Ishamael se coloca frente a él. Rand se encuentra en lo alto de la torre de Falme con el objetivo de rescatar a Egwene (que no necesita rescate alguno) de los seanchan. Ishamael se hace con los dos, en un principio, con relativa facilidad, y entonces empieza la charla. La propia estrategia de Ishamael ya deja entrever que no será fácil corromper a Rand: quiere que se coloque de su lado convenciéndole de que, de lo contrario, todos sus amigos se pasarán a la Sombra. Sabe bien dónde está la lealtad del joven.

Al joven le persigue el fantasma de Lews Therin, con quien no dejan de compararle. Él se limita a mantenerse firme, y lo deja claro: no es Lews Therin, pero está convencido de que nunca, en miles de años, ha cambiado de opinión. Su lugar no está con el Oscuro, su lugar está donde siempre ha estado.

Entonces llega Mat para cumplir la visión: daga en mano, la lanza contra la espalda de Ishamael sin comprender que su figura no era más que una ilusión. Así es como hiere a Rand de gravedad, pero Rand no está solo. Todos, poco a poco, van llegando: está Egwene, llega Mat, llegan Perrin y Nynaeve. Egwene crea un potente escudo para defender a Rand de los ataques, demostrando una vez su fuerza, Perrin se sitúa junto a ella y Mat sostiene a Rand. Con Nynaeve todavía incapacitada, es Elayne (de ella hablaremos más adelante) quien finalmente cura a Rand, que se pone en pie y mata a Ishamael. La marca de la garza se le graba en la mano. La primera decisión ha sido tomada: el Dragón no se corrompe.

Moraine y Lan, vínculos y creencias

Uno de los momentos más confusos de La Rueda del Tiempo 2×07 lo protagonizaron Rand, Lanfear, Moraine y Lan. Juntos atravesaron una de las puertas de los Atajos para llegar a Falme cuanto antes, acción que provocó la siguiente pregunta: ¿qué hacían esos cuatro juntos? Del papel de Lanfear también hablaremos más adelante, de momento nos quedamos con que parecía tener la situación bajo control. En un momento dado, cuando así lo decide, expulsa a la Aes Sedai y su guardián, que aparecen en lo que parece ser una playa cualquiera. Lanfear lo deja claro: no la ha matado porque todavía tiene un papel que cumplir.

Moraine y Lan se van de paseo por la playa, y por fin hablan con sinceridad. Claro que no somos iguales, le dice Moraine, porque siempre he sabido que tú ibas a ser mejor. Lan se emociona y todos con ambos, sobre todo cuando por fin Moraine establece de nuevo el vínculo entre ellos. “Let me back in”, le dice el guardián a su Aes Sedai, reviviendo así el momento vivido al final de la primera temporada, solo que esta vez Moraine sí puede hacerlo. Y también quiere hacerlo, lo cual es muy significativo.

Con su conflicto resuelto, se descubren en una playa frente a la torre de Falme, con vistas hacia las aguas desde donde están atacando a Rand. Mientras Moraine ayuda como puede al Dragón, el guardián protege a su Aes Sedai de los ataques de los seanchan. Todo vuelve a estar como estaba, ellos vuelven a ser quienes eran.

Este conflicto entre ambos ha sido uno de los pilares de la segunda temporada de La Rueda del Tiempo y tiene mucho sentido que sea así. Comenzamos este viaje con ellos y ese misticismo que rodeaba su asombrosa conexión, que pronto se entendió que iba más allá del vínculo. A través de la ruptura de este vínculo se pudo ver más fácilmente la debilidad y la vulnerabilidad de Moraine, su miedo y su impotencia, porque no quería a Lan cerca porque tener cerca a su persona más cercana significaba tener que compartir estas emociones con alguien, y por tanto aceptar que las tenía. Aceptar lo mucho que depende del Poder Único y aceptar que lo había perdido. Sus momentos en este capítulo son, a partir de todo esto, bonitos y significativos.

Por otro lado, el papel del que hablaba Lanfear, además de esta defensa de Rand en la distancia, tenía también que ver con una de las profecías que hemos escuchado alguna que otra vez. “Sobre los vigilantes se proclamará, con estandarte cruzará el cielo en llamas”, recita Moraine contemplando los acontecimientos en la distancia. Entonces ella misma se encarga de formar, con las llamas, un dragón que asciende por la torre de Falme, justo en el momento en que Rand ha vencido a Ishamael. El Dragón ha tomado la primera decisión y ha sido proclamado frente al pueblo en una escena, como viene siendo costumbre en La Rueda del Tiempo, visualmente preciosa.

El papel de los jóvenes de Dos Ríos, y una figura más

Como también se reflexionó en la crítica anterior, los personajes que estamos viendo en tiempo presente tienen que tener, como Rand, una correspondencia con el pasado. En La Rueda del Tiempo 2×08 hemos sabido que Mat no solo es más que capaz de vencer a la Sombra que los amigos siniestros ven en él, ha sido además el encargado de llamar a los grandes héroes del pasado, un logro conseguido tras hacer sonar el Cuerno de Valere, anteriormente robado por Loial.

“Ahora recuerdo”, dice Mat, que se pone al frente de todos los héroes para liderar la batalla que libera un poco más el camino de Rand. Visualmente es una de las escenas más bonitas de la temporada, con los héroes batallando con un constante halo de luz en torno a ellos y Mat cerca de esa luz.

Egwene demuestra un enorme poder en este capítulo, y también un cambio en su personalidad al asesinar a Renna. Es tanta la rabia contenida que cuando tiene la oportunidad, y comprende cómo funciona la conexión de las sul’dam con las damane, no duda en aprovechar su conocimiento, su intención y su fuerza para acabar con la vida de la mujer que tanto daño le ha causado. Su última herida: Renna le cortó la trenza, uno de los pocos detalles que Egwene conservaba de la muchacha que abandonó Dos Ríos.

Perrin sigue acercándose a su parte lobuna, mientras que Nynaeve sigue teniendo dificultades enormes para encauzar. La zahorí no es capaz de acceder al Poder Único, así que es finalmente Elayne, como se ha dicho, quien cura a Rand la herida de la daga.

Es otro de los grandes momentos de La Rueda del Tiempo 2×08: Rand y Elayne se miran, y él le pregunta quién es, como si la conociera de otro tiempo. La visión de Min, volviendo a la primera temporada, hablaba de Rand rodeado de tres hermosas mujeres: Egwene, Lanfear y esa tercera figura puede ser Elayne, un curioso nombre teniendo en cuenta que la esposa de Lews Therin se llamaba Ilyena. Veremos.

El papel de Lanfear en esta historia

Lanfear es una de los Renegados, las figuras más poderosas que históricamente han acompañado al Oscuro, pero sin duda es también un personaje más complejo que todo esto. En este capítulo vemos cómo traiciona a Ishamael en favor de Rand, a quien confiesa algo que casi terminamos por creer: a los demás solo les importa lo que Rand puede hacer, a ella le importa él, y punto. Verdad o no, lo cierto es que ayuda a Rand a coronarse como Dragón. Al menos, no intercede en su decisión, a menos que uno quiera considerar que, de hecho, le ayuda a inclinarse en contra del Oscuro. Incluso deja caer que quiere tirar al océano los sellos en los que están encerrados el resto de Renegados, seguramente la gran trama que abre este capítulo de cara a la tercera temporada de La Rueda del Tiempo. En seguida hablamos de ello.

Otras historias del último capítulo

En este último capítulo también hemos visto al Ejército de la Luz atacando Falme para liberarla de los seanchan, y aunque estamos a años luz de compartir sus prácticas contra las Aes Sedai, esto también deja algo de gris entre tanto negro de las Capas Blancas. No solo son enemigos de las mujeres que encauzan, también parece que pueden mirar por el pueblo. Cuando el líder, Geofram Bornhald, mata a Saltarín, el lobo acompañante de Perrin, este acaba con la vida del Capitán con bastante rabia (como sucedió con su esposa). El hijo de Bornhald lo ve y parece jurar venganza, así que aquí tenemos otra trama abierta.

Valda también anda por ahí dando guerra, como Padan Fain, que le da la daga a Mat pensando que la oscuridad que reside en el arma será suficiente para que el joven se convierta. Mat es mucho más que eso, y ha sido un gustazo verlo.

Los Renegados están sueltos: a por la tercera temporada de La Rueda del Tiempo

Ishamael, entendiendo que Lanfear está cerca de traicionarlo, toma la decisión de liberar al resto de Renegados, algo que descubrimos al final del episodio. Hacia la mitad del capítulo, el propio Lan se pregunta sobre esto: por qué no liberó al resto si esto le hubiera dado una fuerza extra. Moraine le explica que los Renegados luchaban entre sí, que solo Ishamael y Lanfear, junto con Lews Therin, eran inseparables. “Como nuestros niños”, le contesta Lan. Moraine calla.

Los Renegados están sueltos, esa es la conclusión final de esta temporada. Y ya hemos visto a la primera de ellos: Moghedien, interpretada por Laia Costa. Esta nueva figura se muestra tremendamente tétrica y deja un par de declaraciones interesantes. Por un lado, que Ishamael y Lanfear eran demasiado cercanos al Dragón, y que el resto de Renegados no tienen ese «defecto». Se acabó la deferencia con Rand, por tanto. No más mimos ni tentativas de convencerle por las buenas. Por otro lado: “los Cinco son nuestros”. Qué sabe, qué ha vivido, qué ha visto Moghedien, qué capacidades tiene, para lanzar esa declaración inmediatamente después de que los Cinco confirmen estar a años luz de ser suyos.

“Que la Luz te ayude, Rand al’Thor”, dice entonces Lanfear, una vez se queda sola. Si una cosa no esperábamos de esta temporada era que Lanfear se amparase en la Luz pensando en Rand, pero imaginamos que el Dragón va a necesitar toda la fuerza necesaria, porque suponemos que para la tercera temporada de La Rueda del Tiempo se dará una auténtica cacería. No podemos esperar, pero tendremos que hacerlo. De momento, la segunda temporada de La Rueda del Tiempo, al completo, está disponible en Prime Video.

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Judith Torquemada
10/01/2023
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