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Crítica de ‘La sociedad de la nieve’, la angustia de la supervivencia

Bayona consigue poner los pelos de punta más de una vez.
La sociedad de la nueva

Aspirante española a los Oscar 2023, La sociedad de la nieve es la aproximación de J. A. Bayona a uno de los hitos de supervivencia más impresionantes del siglo XX. Se trata del accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, en que un equipo de rugby quedó atrapado en lo más profundo de los Andes. El director se ha apoyado en el libro de Pablo Vierci que comparte nombre con la película, así como en familiares de las víctimas, para narrar una historia que a ratos lleva al escalofrío.

Una veracidad que acongoja

Ya se vio en Lo imposible que Bayona se maneja bien en los dramas de supervivencia basados en casos reales. En La sociedad de la nieve sube la apuesta con un caso mucho más escabroso. La principal dificultad del film era no irse a la épica algo vacía de ¡Viven! o directamente al morbo. Tal misión se cumple gracias a un acercamiento directo a fuentes directas del hecho. De ello se aprovecha el guion de Bernat Vilaplana, basado en una veracidad sin muchos ambages.

La cotidianeidad del inicio, en el que se presenta a los chavales del Old Christians Club y familiares, pasa rápidamente a la acción. Desde el accidente se percibe un realismo bastante descarnado. Todo sucede rápido y se pone al espectador muy cerca de los protagonistas en cuanto a sensaciones. Es fácil caer en la vorágine de violencia natural que despliega el choque con la montaña, el frío de los Andes, el hambre de los varados.

Refuerza de puntillas el montaje la banda sonora minimalista de Michael Giacchino. Sin alardes, pivota de lo emotivo a lo desesperado sin desafinar. Gracias a ello surgen escenas memorables pero angustiantes. La impotencia o la desazón van a la audiencia sin filtro, gracias en buena medida a un narrador bastante peculiar.

El amor es el centro de todo

Numa Turcatti (Enzo Vogrincic) es el superviviente que cuenta qué ocurre durante la tragedia. Cuando toca acción llega como una avalancha, corta y violenta, pero la mayor parte del film se basa en una mirada muy cercana a la vivencia de las víctimas. De todas, las que viven y las que no. Escuchar a estas, a los familiares y a Vierci permiten profundizar en el drama sin pasarse de rosca.

La gran cuestión, el hecho que más trastoca del accidente, fue la forma en que lograron los supervivientes no morirse de hambre. En ningún momento recurre Bayona al gore para mostrar la antropofagia de quienes no perecieron en el choque. Los debates, los circunloquios mentales de quienes saben que van a hacer algo extremo se muestran con naturalidad. Con elegancia y cariño se llega a cruzar la línea.

Quienes volvieron pudieron explicar que fue el amor lo que les permitió alimentarse de la carne de sus amigos o familiares. Cuando un miembro del grupo comunica que si muere quiere que su cadáver sirva como comida, es cuando el pragmatismo se impone. Este tratamiento cercano, a veces filosófico, pero no idealizado se exporta al resto de decisiones de los personajes del film.

Valles rítmicos y andinos

Hubo 45 personas en el avión, del choque salieron vivas 32 y llegaron al rescate 16. El reparto es desconocido pero coral. Así, cuesta diferenciar a los chavales excepto a quienes tiene un protagonismo mayor como Numa o el capitán del equipo. Algo parecido a lo que ocurre en ficciones con muchos involucrados como Hermanos de sangre.

Otro debe en la cuenta de La sociedad de la nieve es la ligera sensación de repetición que destila. Otra cuestión inevitable, pues los hechos fueron los que fueron. La vida en mitad de los Andes se reitera día tras día, con salvedades muy concretas. De esta forma, los momentos diarios entre calamidades son en ocasiones valles rítmicos que pueden hacer que algún segmento se perciba excesivamente largo.

Pese a los detalles mencionados, rémoras no muy importantes, el film de Bayona es solido e inquietante. El final mete la marcha más alta y devuelve velocidad en el momento necesario para dejar un necesario sabor de boca algo amargo. Extenuante, agobiante, angustiante, la historia del equipo de rugby que sobrevivió tiene en La sociedad de la nieve una gran forma de presentarse de nuevo a la audiencia.

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