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Crítica de ‘Los amos del aire’ 1×08, los salvadores negros

Una mejora de cara al season finale.
Fotograma de Los amos del aire 1x08

Una mejora con respecto a las partes 6 y 7, Los amos del aire 1×08 retoma su pulso narrativo a pesar de no hacerlo a la perfección. Solo un capítulo antes de concluir introduce a una fuerza mítica, el escuadrón Tuskagee. Compuesto de afroamericanos, se destacó en misiones de escolta. Auténticos salvadores, pese al desprecio que sufrían en EE.UU. por el color de su piel. Pero el entorno del Día D sirve en realidad para girar el argumento hacia los prisioneros de guerra. El octavo episodio de la serie, así, vira hacia el escapismo y sacrifica algo de potencia en sus historias para preparar su gran final.

Aviso de spoiler para cine de guerra o bélico

La irrupción del escuadrón Tuskagee

Ya el inicio del episodio deja claro quién será la principal novedad de Masters of the air. La más importante desde el inicio, de hecho. De Alemania la acción se va momentáneamente a Italia. Allí, un escuadrón de cazas compuesto de tripulantes afroamericanos acaba de completar 500 misiones. En Ramitelli, un veterano piloto llamado Alex Jefferson (Branden Cook) habla con su superior. Quiere acción de verdad y la tendrá. De los P-40 pasarán a los P-51.

Acertadamente, en la trama de la Tuskagee no se evita mencionar el elefante en la habitación. Los afroamericanos todavía no eran iguales en la sociedad estadounidense. Donde sus compañeros blancos obtenían condecoraciones, ellos lograban solo nuevas misiones. Asimismo, se les asignan cometidos límite, casi testeos. Aunque esto se explique algo torticeramente desde el libreto, usando el recurso del combatiente que explica detalladamente la problemática a su superior a modo de pregunta, el asunto queda claro. Les van a mandar al sur de Francia, una distancia que está al límite de su rango de actuación.

Fotograma de'Los amos del aire' 1x08
Colegas por prisionerismo. | Cortesía de Apple TV+

La serie también se muestra socarrona con detalles como la reacción de los pilotos a las recomendaciones de infiltrarse en la población civil si son derribados. No puede haber más que sorna. En todo caso, lo que siguen son secuencias de acción novedosas en Los amos del aire. De pesados bombarderos se salta a la endiablada a agilidad de los cazas. Más como un videojuego que nunca, todo resulta demasiado efímero y termina con los soldados saltando de sus aeronaves.

Que el escuadrón aparezca tan tarde, añadiendo una línea de acción más, es el resumen del peor problema de la serie. Con el paso de los episodios hasta este octavo, se ha ido demostrando que hacía falta más tiempo. Quizá dos o tres capítulos más, un cuarto de hora adicional si se mantuvieran los nueve. Las ideas del equipo de Hanks, Goetzman y Spielberg siempre se han quedado a puntito en Los amos del aire, sin llegar a alcanzar su potencial completo. Pasa con la Tuskagee, con Sandra (Bel Powley)…

Fotograma de'Los amos del aire' 1x08
Rosie se ha hecho mayor. | Cortesía de Apple TV+

La espera para el día que todos esperan

En Inglaterra, el Día D se acerca. La planificación está siendo agotadora desde todos los frentes. Croz (Anthony Boyle) tiene que preparar cientos de misiones de apoyo, que bombardearán las posiciones que se ven asaltadas en ficciones compañeras como Salvar al soldado Ryan o Hermanos de sangre. Los amos del aire 1×08 logra transmitir la ansiedad del momento con un montaje ágil, centrado en el navegador y Sandra. Él se droga para aguantar, ella está infiltrándose en la París nazi, confirmando que es espía. Se agradecen estos intentos de innovación tras el bloqueo de capítulos anteriores. Sin embargo, cuesta entender que no se narre nada de la misión de ella.

Mientras que Rosie (Nate Mann) ha encontrado el equilibrio, Crosby está tan al límite que se pierde el inicio de la invasión. Los amos del aire opta por no ahondar en una operación ya muy contada. En cambio, tira por centrarse en la cara del navegante para mirar hacia delante. Un permiso de un mes en casa le obliga a enfrentarse a la realidad de posguerra. A que tiene una mujer y Sandra es una aventura. A que quizá no todo sea igual tras los traumas vividos.

Fotograma de'Los amos del aire' 1x08
Las SS nunca son buena noticia. | Cortesía de Apple TV+

Más complejidad para los caídos en combate

Buck (Austin Butler) descubre que los alemanes están teniendo problemas. La liberación de Europa no es la buena nueva esperada. Los soldados no son idiotas, saben que el avance aliado va a abrir posibilidades a ejecuciones masivas, traslados a lugares más oscuros o un combate. Pasar de pasiva a activa era un giro necesario para una trama que languidecía. Que las SS pasen a ser sus supervisores solo anticipa terror.

Se abre el frente de las bajas afroamericanas. Se enfrentan tanto a los peligros comunes de los prisioneros como a los de ser negro en la Alemania nazi. Trasladados a campos, estos tratan de explotar el maltrato que su propio país les aplica. La respuesta, eso sí, es muy patriótica. Las casualidades de la vida hacen que se unan al mismo espacio que Buck y Bucky (Callum Turner). De hecho, caen en su caseta. Inevitablemente, unen fuerzas más allá del color de piel. Escapar es prioritario. Así, se prepara un drama que explotará en el desenlace. De una serie sobre aviones se pasa a una de evasión. Solo queda ver qué tal sale una apuesta que pinta bien.

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