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‘El señor de los anillos: Los anillos de poder’ 1×06: acción para tapar agujeros

Este sexto episodio de 'Los anillos de poder' resulta tan alucinante en lo visual como vacío en el guion.
Galadriel y Halbrand principal 1x06 fan service

Esta crítica contiene spoiler de Los anillos de poder 1×06 (Udûn). Si no queréis conocerlos, corred insensatos.

Los fuegos artificiales llegan a la precuela de El señor de los anillos. Porque la espectacularidad es innegable, pero la lógica en el guion sigue sin aparecer. Llegados a estas alturas, se puede considerar que al menos por esta temporada el arreglo está más lejos que Valinor. Sí, hay una batalla en Los anillos de poder 1×06, dirigido por Charlotte Brändström y titulado Udûn. Pero la acción no tapa que, como en anteriores entregas, sigan existiendo fugas de aguas narrativas que ya no se sostienen.

La previa a toda batalla es tensa

En este episodio por fin convergen tramas y les ha tocado el gordo, como era de esperar, a la de Bronwyn/Arondir y Galadriel/Númenor. Lo que acabará siendo Mordor está en guerra y los orcos listos para hacer de las suyas, liderados por Adar (Joseph Mawle). Ya volveremos a ellos, pero son lo mejor del capítulo. En los preparativos se pueden ver todo tipo de momentos prebélicos.

Por ejemplo, en los barcos numenoreanos, Galadriel (Morfydd Clark) charla con un Isildur (Maxim Baldry) que desvela que lo que quiere es largarse de la isla donde nació. Una independencia a la tremenda. Elendil (Lloyd Owen) por su parte destaca cómo cambia la perspectiva del amanecer según donde caiga el mar, algo que teniendo en cuenta la importancia que le daba Tolkien a la luz está bien tirado.

Bronwyn (Nazanin Boniadi) y Arondir (Ismael Cruz Córdova) realizan un rito elfo. Consiste en plantar semillas de un árbol para que la vida prospere tras la muerte que se da siempre en la batalla. Una costumbre que en pantalla queda sospechosamente similar a una alegoría de una relación sexual. En todo caso, la pareja se besa porque el amor pesa más que el lore en Los anillos de poder.

Tácticas cuestionables

Galadriel y su superarmadura
Galadriel le metió 2.000 puntos de habilidad a la armadura pesada y por eso le da hasta bonificaciones de agilidad. | Prime Video

Se podría esperar que lo anterior sucediera en la torre de Ostirith, que ofrece una posición defensiva inmejorable. Pero no, porque antes de que el elfo silvano y la humana hicieran manitas, el primero la destruyo en una treta. Invitando a los orcos a entrar, derriba la estructura que sostiene la atalaya y esta se derriba sobre Adar y sus fuerzas. Por ello, ahora están en el pueblo que abandonaron. Según ellos es un lugar muy defendible.

Discursos aparte, ya se hablará del de Adar más adelante, la lucha comienza cuando el sol se pone. Aquellos que no pueden combatir se meten en una muy incendiable posada y esperan. El resto aguarda cuando las antorchas del enemigo aparecen en el horizonte en una escena muy de western. La táctica a seguir está basada en Los siete samurais y consiste en encerrar a los orcos en el centro del pueblo y asaetarlos. Tirando carros cual germanos en Teutoburgo. Todo bien hasta que resulta que las barricadas son ridículas. Resulta cómico como un orco levanta un segmento casi con sorna. Efectivamente, van hacia la posada.

La refriega es enconada y sorprende la falta de preparación marcial de los orcos y la habilidad de gañanes que en su vida han luchado. Arondir protagoniza el primer «salvado en el último momento» de la noche cuando es salvado por Bronwyn. Logran vencer solo para descubrir que a quienes han matado son en su mayoría los hombres y mujeres que decidieron apoyar a Adar. Un truco digno de aplaudir.

Con el enemigo debilitado y desmoralizado, los orcos contratacan con flechas y hieren a Bronwyn, que es curada in extremis por Arondir y Theo (Tyro Muhafidin) en el segundo «salvada en el último momento». Hubiese sido un toque dramático genial dejar que muriera, pero… Justo después, Adar entra en la posada con sus colegas. Quiere la espada que no se parece en nada al anillo único. No logra que Arondir abra la boca ni cuando amenaza con decapitar a su amada. Theo sí que habla y el presunto elfo del mal se hace con su preciado tesoro. El problema con todo esto es que es sumamente predecible.

Póngame una de carga de caballería salvadora, jefe

Miriel y sus caballeros
Hay que decir que los numenoreanos lucen que te pasas. | Prime Video

¿Alguien quiere más «salvados en el último momento»? Pues tres, que no quede. El tercero del total, cuando los caballeros de Númenor aparecen para arreglar el día. Solo una cabalgada sirve como transición e indicación de que están yendo a ayudar. Alguna explicación de cómo se han enterado de a dónde ir hubiese estado bien. Algún explorador diciendo «oye, que ya sabemos donde ir, la torre de Ostirith está asediada, tal y cual» no habría estado de más. pero no.

También son rescatados cuando casi estaban en el otro mundo Ontamo (Anthony Crum), el colega de Isildur y Valandil (Alex Tarrant), y el mismísimo Elendil, a manos de su propio hijo. A este la reina le deja ir a combatir como quien permite a un perro recoger una pelota. Hay que reconocer que al menos esta permanece en retaguardia como manda la lógica.

Sea como fuere, la carga es visualmente perfecta. Ver cómo desmiembran a orcos es un placer culpable y las coreografías son abundantes, bien realizadas. Asimismo, la sangre destaca por estar omnipresente. Un añadido que se agradece, ya que ensucia lo suficiente sin caer en el morbo de Juego de tronos o The boys.

Por último queda una persecución a caballo. Tras una vergonzosa toma en la que Arondir y Theo se deleitan con la presencia de Galadriel, esta persigue al líder enemigo. El objetivo es el artefacto que porta. «Noro lim» parece ser el equivalente a cuando Toretto mete nitroso en élfico, ya que la princesa noldor le susurra esto a su corcel y de repente arrea como si no hubiera un mañana. Pero es Halbrand (Charlie Vickers) quien aparece de la nada y somete a Adar. Casi le mata cuando, con mucha guasa, el malo le dice que no se acuerda de quién es. Por suerte, la elfa le calma. Resalta para muy bien la conversación que ambos comparten una vez superada la adrenalina de la batalla, que habla de hermanamiento y complicidad.

«It’s a trap!«

Arondir miriel y Halbrand
Todos flipando, como nosotros. | Prime Video

La celebración consecuente, en un poblado limpiado con una celeridad alucinante, es bastante relajada. Miriel (Cynthia Addai-Robinson) y una sorprendentemente recuperada Bronwyn se lanzan piropos de lideresas la una a la otra antes de que la primera desvele que Halbrand es el monarca de los sureños. Nadie le conoce, nadie sabe quién es y el muchacho dice que sí casi riéndose, pero todos le aceptan. Un rey es un rey, qué leches.

Más entonada está la conversación entre Isildur y Elendil. Versa sobre el caballo del chaval y el vínculo que forma con su jinete. La bestia parece nerviosa y eso significa que el joven también lo está. Aunque lo mismo, simplemente, es que hay un volcán a punto de explotar.

Porque Adar ha logrado su plan genial. Sí, lo ha hecho delante de las narices de todos. ¿Cómo? Si Galadriel recoge el paquete que portaba. Si Arondir se lo ha dado a Theo para que lo lleve a Númenor. Claro, que a nadie se le ha ocurrido ver qué había dentro. Ni cuando el hijo de Bronwyn ve que dentro hay una hachuela se le ocurre avisar. Resulta que el líder de los orcos se lo había entregado a Waldreg (Geoff Morrell), el viejo sauroniano que dirigía la posada y que va a seguir a quién sea. Resulta que el abuelo es historia de la Tierra Media.

Así, porque sí, el señor mayor se mete un pico de espada que no se parece en nada al anillo único, esta crece y la introduce en un mecanismo activador. Este derriba una presa, que a su vez llena los túneles orcos, que a su vez llega al Monte del Destino, que a su vez explosiona. Sí, el plan de Sauron era hacer un efecto dominó que realmente podría haberse ejecutado sin necesidad de empuñadura maldita ni nada. Pero los Señores Oscuros son así, caprichosos. Así es como se activa el volcán más famoso de la Tierra Media. De nuevo entre un festival audiovisual se puede comprobar cómo llueve fuego sobre personajes que sabemos que no van a morir.

Empatizar con los orcos es fácil en Los anillos de Poder

Adar te queremos
Adar te queremos. | Prime Video

Resulta complicado que seres deformes y que son literalmente una caricatura logren generar empatía con el espectador. Adar es el gran culpable. Su discurso inspiracional previo a la matanza es mucho más inspirado que el de Bronwyn. Habla a hermanos. A los uruk, porque esa es la palabra que usa. Una que en lengua negra significa orco en un sentido de raza, de pueblo. En la Tercera Edad sí que se refiere a los más fuertes de ellos, sean de Isengard o Mordor.

El villano principal de esta primera temporada es carismático, misterioso y está interpretado a la perfección. Por eso choca y supera en fuerza dramática a sus contrapartes del bien como Galadriel o Bronwyn. Elendil es la figura que más se le acerca enfrente. En todo caso, su asco hacia Sauron queda explicado en este sexto episodio de Los anillos de poder.

Cuando Galadriel le interroga afirma que él mató a Sauron en el lejano norte. El Señor Oscuro estaba experimentando y el otrora elfo dijo basta. Su lealtad está con los orcos, con sus camaradas. Asegura que son tan creación de Eru Ilúvatar como la elfa que tiene enfrente. Que tienen corazón, que respiran. Un discurso sorprendente y mejor construido que la media en esta serie. Desgraciadamente la noble noldor contesta en su tono de ira habitual, asegurando que son una plaga y les matará a todos, más él será el último para que sufra.

Casi partiéndose la caja, Adar suelta la mejor línea de lo que va de Los anillos de poder: «Quizá tu búsqueda del sucesor de Morgoth debería haber acabado en el reflejo de tu espejo». El zasca se escucha hasta en Valinor y Galadriel está a punto de matarlo. Esta vez es Halbrand quien pone la calma. Además de descubrir la vena hitleriana de la noldor, este intercambio sirve para saber que Adar es un moriondor, un oscuro. Se trata de los orcos primigenios, aquellos elfos que Melkor corrompió y de los cuales derivan el resto de uruks. Por eso le llaman padre sus camaradas.

Brillante acción, pobre escritura

Con el sexto capítulo, Los anillos de poder ha mostrado a las claras lo que sabe hacer y lo que no. Permite un entretenimiento casi vacío a costa de un guion que apenas se sostiene. Todo lo que se disfruta viendo cabalgar a los caballeros de Númenor o las coreografías de las luchas con los orcos se pierde en el desarrollo de las tramas. Tampoco se pedía unos Campos de Pelennor, pero la escritura no se sostiene.

En los dos capítulos que quedan se responderá a la gran pregunta de la temporada inicial de Los anillos de poder: ¿Quién es Sauron? Halbrand es el favorito de los fans, aunque de ser él Galadriel recibiría un nuevo bofetón con respecto a los escritos de Tolkien, ya que ella fue de los pocos que no confió en Annatar. Por ser, podría ser hasta Bronwyn, que es capaz de sanarse en horas y enamorar a elfos. En esta casa se apuesta a que todavía no se ha visto al Señor Oscuro más que en el prólogo.

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