Revista referencia en fenómeno fan

Crítica de ‘Shogun’ 1×05, la antigua fórmula resiste

Otro buen capítulo y ya van cinco.
Shogun 1x05

Broken to the fist es el quinto capítulo de la serie estrella del comienzo de 2024. Pasado el ecuador, los hilos que plantea la ficción se siguen moviendo en Shogun 1×05. Dejando cada vez más en evidencia las comparaciones exageradas y clickbaiteras con Juego de tronos, el producto de FX sigue combinando con eficacia tramas de alta política con cuestiones de la vida diaria. Eso sí, sin dejar de mover sus tramas hacia delante.

Aviso de spoiler de samuráis

Maldiciones de extranjero

Cumpliendo la regla de oro de la ficción, un fallecimiento no mostrado en pantalla siempre es dudoso. Así, Toda Buntaro (Shinnosuke Abe) aparece vivo. El samurái que se sacrificó en Osaka para que Toranaga (Hiroyuki Sanada) huyera vuelve de entre los muertos. Una suerte para su jefe, una desgracia para Mariko (Anna Sawai). Su matrimonio de conveniencia es una tortura que moverá los engranajes de este quinto episodio.

Blackthorne (Cosmo Jarvis) y su consorte Fuji (Moeka Hoshi) se ven obligados a compartir casa con Mariko y Toda. La primera cena es un desastre de proporciones mayores gracias a la cabezonería del inglés y la brutalidad del samurái. Un conflicto tenso, incómodo y abocado al drama que se cocina mejor que el estofado de John. Por suerte para los personajes, no llega a más. Eso sí, consolida una enemistad entre los dos hombres que genera un conflicto de segurísima futura resolución entre el Anjin y la traductora.

En cuanto al choque cultural, la curva de aprendizaje hace de las suyas. Un mero faisán desata otro dramazo con desenlace cantado. Comenzar a sentirse a gusto con lo diferente suele ser el paso previo a un gran error y es lo que le ocurre a Blackthorne. El inglés pone a curar el ave de forma más que defectuosa, por lo que pudre. Esto afecta a la armonía del lugar, creen los japoneses. Así, se ven atrapados entre una orden irónica de su superior, no tocar el bicho o morir, y su deber para mantener el equilibrio local. De esta forma, el jardinero del inglés se sacrifica. Entierra la pieza de caza podre y luego es ejecutado por Fuji. Un punto de inflexión para el marino británico, que cree haber tenido bastante Japón para una vida.

Tocar el instrumento de la guerra es complicado

Mientras los líos en casa del extranjero alcanzan cotas desproporcionadas, Toranaga reaparece en escena para solucionar la estupidez de su hijo. Entre chapas niponas, manda al rincón de pensar a su hijo Nagakado (Yuki Kura). La masacre de la embajada de Ishido (Takehiro Hira) fue idea de Omi (Hiroto Kanai) y sirvió para desatar la trama de la guerra civil. Además de dejar mal al chaval del señor de Edo, también sirve para volver a mostrar que el noble es muy listo.

A pesar de que el movimiento de su hijo chocó con su plan, más taimado, sí que sirve para algo. Como bien dice, obliga a los regentes a salir de Osaka para atacarle. Ganar es una empresa difícil, pero haber tomado la capital era imposible. Con la superioridad en artillería, todavía una sorpresa, podrían vencer.

Yabushige (Tadanobu Asano) es la pata clave de este banco. Sus juegos a dos bandas son conocidos por todos. Toranaga incluso se lo dice a la cara. El guion le otorga el poder de callar sobre la artillería o delatar este factor. Menos interesante resulta la trama del espía. El lugarteniente sabe que su señor le ha colocado un espía. Con suma conveniencia, se le coloca el muerto al jardinero de Blackthorne mientras el verdadero sigue con la tapadera impoluta.

Tierras movedizas en todos los sentidos

Lo de hablar de terremotos en Japón no fue una mera curiosidad en el cuarto episodio. Este factor geológico atiza el final de un episodio que extiende con gran habilidad su en torno a una hora de duración. En lugar de dejar a los personajes en un punto muerto, en plena crisis, decide meter un pequeño deus ex machina en forma de corrimiento de tierra.

Tal desgracia evita que una discusión potencialmente fatal entre Blackthorne y Toranaga, con Mariko enfadada en medio, vaya a más. De hecho, es el golpe de realidad que necesitaban todos. El inglés hace de héroe como le gusta. Su idea de libertad y de falta de ceremonia, tan nociva el resto de este quinto episodio, vuelve a ser un artefacto para solucionar el nudo narrativo planteado a lo largo del mismo. Es un sexto jugador, un radical libre que le viene muy bien al señor de Edo.

Además, una experiencia cercana a la muerte o a la deshonra, que para los nipones es casi peor, permite recapacitar a todo Cristo. John, que acababa prácticamente de repudiar a Fuji por matar al jardinero, corre a ver si esta se encuentra bien tras el movimiento de tierra que arrasa Ajiro. Asimismo, deja un gesto de respeto cultural bastante elocuente. De esta forma, como desde el principio, Shogun 1×05 da todo lo que un episodio clásico de televisión suele ofrecer desde que llegaran Los Soprano. Avanza en los arcos principales al tiempo que plantea tramas autorresolutivas. De todo ello sale airosa la ficción de FX y Disney+.

Tags relacionados:

TE RECOMENDAMOS:

POST RECIENTES

Te puede interesar…

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad