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Crítica de ‘Shogun’ 1×08, gambito de samurái

La serie sigue viento en popa hacia un final dramático a más no poder.
Fotograma de Shogun 1x08

Si en el capítulo anterior se vio una muerte impactante, en este la apuesta se sube. Shogun 1×08 sabe que el final de la miniserie está cerca, pero sigue sin querer correr. De esta forma, juega con las expectativas de la audiencia casi al límite. Tanto en Osaka como en Edo, la derrota de esta última parece clara. Sobre ello y el luto del líder rebelde se construye un entramado de patetismo y estrategia dirigido por Emmanuel Osei-Kuffour y llamado The abyss of life.

Aviso de spoiler de samuráis

Un líder mustio, seguidores enfadados

Toranaga (Hiroyuki Sanada) está enfermo. El fallecimiento absolutamente patético de Nagakado intentando acabar con el hermanastro de su padre le ha pasado factura. Shogun no deja claro qué ocurrió después. Resulta un poco absurdo que, pese al fallo del chaval, no acabaran con el jefazo. En todo caso, la comitiva rendida de Edo se dirige a Osaka custodiada por un ejército. Sin embargo, deberán esperar un mes y pico debido al luto que tiene derecho a ganar el reciente huérfano de hijo.

En Osaka, Ochiba (Fumi Nikaido) e Ishido (Takehiro Hira) juegan sus intrigas. El magnetismo de la consorte del antiguo líder del país ha conquistado al cabeza de la regencia. Este le propone una unión matrimonial que posee toda la lógica. Por mucho honor que haya en Japón, las lealtades cambian a placer. Los samuráis sí que se muestran con la absurda firmeza del bushido, pero el resto no. Por ello, él busca asegurar la posición para que en el futuro no haya sobresaltos. Lo de que le mole o no la muchacha es lo de menos.

Sea como fuere, su contrincante está sacando de las casillas a sus seguidores. Estos se debaten entre las ganas de venganza y la mencionada lealtad a su señor. Toranaga siempre ha sido un político despiadado, un estratega brillante y un táctico ágil. Ahora parece un simple viejo acobardado que solo quiere rendirse. Yabushige (Tadanobu Asano), Omi (Hiroto Kanai) y Blackthorne (Cosmo Jarvis) opinan lo mismo. Quieren actuar. La prohibición del dirigente de Edo no se ve afectada en absoluto por sus presiones.

Jugando con el límite de la tensión

En estas, Shogun 1×08 no cede a lo evidente. Toda la audiencia esté esperando que Toranaga suelte que todo es un truco. Yabu se lo dice al Anjin cuando este pretende pasarse a su servicio. El pobre está dividido entre su pasado británico y su presente nipón. Un conflicto que se acrecienta cuando se reencuentra con un antiguo camarada de tripulación. Se ve a sí mismo unos meses atrás. Un salvaje que además le echa en cara ser un capullo y un mal piloto. El cambio de casa puede ser definitivo para el inglés, que ya chapurrea japonés más de lo que Mariko (Anna Sawai) cree.

El momento álgido del octavo episodio es la reunión de la camarilla de Toranaga. Están muy cabreados con la actitud de su señor. Este ni ha ido al funeral de su hijo. Le plantean una resistencia heroica, un ataque suicida. No solo renuncia, sino que pide entregar su armamento al enemigo. Hiromatsu (Tokuma Nishioka) es el que actúa más a la tremenda. Si va a malgastar su vida, lo hará ahora mismo. De esta forma, comete seppuku en la misma sala. Mientras se ve la escena dan ganas de gritar para evitarlo. Parece que es ahí cuando todo se destapará. Sin embargo, la espada corta destripa el vientre de Puño de hierro y la katana dirigida por Omi le rebana la cabeza.

El shock es genuino en todos los presentes. Es después de este cénit cuando, por fin, el estratega desvela su plan. Necesitaba, como suele ser en la realidad, que todos pensaran que de verdad estaba rendido para dar un puñetazo efectivo. Hiromatsu cumplió su deber. El Anjin y Yabu, inconscientemente quizá, harán lo propio. Es Mariko, la más inteligente después de Toranaga, quien recibe la confesión. La sensación de sacrificio, de plan ejecutado con dolor, impera. Asimismo, la sombra de la muerte al fin planea sin duda sobre la traductora. Esta rechazó el suicidio junto a Buntaro (Shinnosuke Abe) en una escena durísima con el samurái, que queda lloroso. Ahora, su señor le pide al fin que cumpla su papel. Como Puño de hierro, todo apunta a que la visita a Osaka en la que debe participar será su episodio final.

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