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‘The last of us’ 1×09, buenos y malos

El final que merecía una temporada tan redonda como esta.
Joel y Ellie en 'The last of us' 1x09

El primer gran season finale de 2023 ha llegado y ha logrado estar a la altura de una de las series del año. Busca la luz es como se llama The last of us 1×09, dirigido por Ali Abbasi. El episodio final de la primera temporada pone cierre a un viaje que comenzó en Boston y ha llevado a la pareja protagonista a su objetivo: un hospital de los Luciérnagas en Utah. Una conclusión que sigue jugando con el drama y la construcción de personajes que ha caracterizado a esta adaptación del videojuego de Naughty Dog.

Drama desde el comienzo

Vuelve el cold opening, con una escena que sobrecoge. La protagoniza la madre de Ellie, Anna (Ashley Johnson, Ellie en el videojuego), que da a luz mientras sufre el ataque de una infectada. Una situación que se torna en melodrama cuando Marlene (Merle Dandridge) encuentra a la mujer y esta le pide que cuide de su hija además de matarla. Reticente, la líder de la resistencia acaba aceptando.

En este sentido, siempre resulta curioso que el disparo en la cabeza sea casi la única manera de eutanasia que se conozca en estas producciones. Un cliché que The last of us cumple. No sería tan extraño que gente que se dedica a tentar al Cordyceps como Marlene y los suyos llevaran un método menos brutal a mano para la tarea. Uno, además, más preciso y efectivo.

La madre de Ellie en 'The last of us' 1x09
Una aparición breve pero notable. | Cortesía de Warner Media

Sea como fuere, la serie enlaza con eficacia este episodio con la Eliie (Bella Ramsay). Un corte y se vuelve al presente de la serie. El impacto de ser una huérfana, a pesar de que Marlene trate de evitarle traumas, la ha marcado de por vida. De hecho, estos hechos también van a guiar lo que suceda en el resto del episodio.

Un tipo concreto de amor

El camino a Utah y el hospital de los Luciérnagas llega a su fin. Los finales de las epopeyas, como los domingos, dejan sensaciones encontradas y Ellie lo nota. Taciturna durante los compases del episodio que siguen al flashback inicial, contrasta con un Joel que ha encontrado, aunque sea solo en el presente vívido, la paz.

Entre chistes que seguramente aluden a las mecánicas del videojuego, incluso con la inesperada aparición de jirafas, las declaraciones del amor paternofilial entre Ellie y Joel acaban llegando. Las ficciones americanas saben crear tensión emocional a la perfección. Se ha visto mil veces en su forma sexual en los protagonistas de series procedimentales, como los de Bones o Fringe. The last of us, con roles padre/hija en lugar de pareja, no escapa a esto.

Joel y Ellie en 'The last of us' 1x09
El amor es la vía principal para realizar actos de maldad. | Cortesía de Warner Media

Pascal y Ramsay hacen un gran trabajo mostrando la incomodidad que supone contar confidencias. Porque no es sencillo contar, como hace Joel, que te intentaste suicidar y fallaste. Que no ha sido «el tiempo» lo que ha curado sus heridas emocionales, sino su interlocutora. En el caso de ella, la confesión total llegará al final del episodio por buenas razones. Este momento era de él.

Acostumbrados a la forma de maniobrar de los guiones de la serie, se intuye desde muy pronto que la ternura e intimidad de estos momentos van a derivar en una tragedia. Pero, en el durante, es fácil olvidarse de ello y, simplemente, emocionarse un poquito.

El hombre que traicionó al mundo

El segmento principal del episodio final de esta primera temporada de The last of us lleva a Joel por senderos tenebrosos. En el hospital de los Luciérnagas, al que llegan tras ser capturados, se encuentra conque la cura para el Cordyceps es posible. Eso es bueno. Para lograrla hay que sacarle el cerebro a Ellie. Eso es malo. Se expuso a la infección al nacer y desarrolló su condición única. Joel, como es previsible, no se lo toma bien. En Star Wars, este sería el momento en que se pasa al lado oscuro.

La esperada reacción del protagonista pasa por una desproporcionada muestra de fuerza. Ya se vio que era capaz de algo así en capítulos anteriores. Una escena de acción notable sigue los pasos de este eterno padre. No solo se enfrenta a los soldados rebeldes que se interponen en su camino. Masacra a los que se rinden. Remata a los heridos solo para asegurarse de que están muertos.

Joel y Marlene en 'The last of us' 1x09
Tensión… de la chunga. | Cortesía de Warner Media

No son los actos de un héroe, todo lo contrario. Son una muestra de las cosas que se hacen por amor, por egoísmo, como bien dijera Jamie Lannister en Juego de tronos. Joel decide sacrificar a la humanidad para salvar a una persona. De camino, abraza además el mal en nombre de ese cariño que tiene a Ellie. La forma, llena de tragedia, en que mata a Marlene es el mejor ejemplo. Actos que seguramente tendrán consecuencias, pues la serie no ha parado de recordar que hasta el más bajo de los esbirros tienen familia y amigos.

Rapidez para cerrar un estreno sobresaliente

Todavía queda un paso más en la senda hacia la villanía de Joel. Esta se completa al convertirse en un perjuro frente a la única persona que realmente le importa. Justo tras una confesión que la adolescente, que ha perdido a su madre, a Riley y a Tess, siente como abrirse en canal. Un acto egoísta realizado en parte para proteger a la adolescente y en parte para que esta no le dé de lado.

Ellie es radicalmente libre y su padre adoptivo ha tomado la decisión más importante de su vida por ella. Ella era la posible heroína del asunto. Joel no solo ha evitado ese destino, privando a la humanidad de una posible cura para el Cordyceps, sino que de paso ha realizado una masacre.

La corta longitud del episodio era una decisión arriesgada que a la postre es un acierto. Apenas hay descanso en un desenlace preparado con paciencia durante las anteriores entregas. Se necesitaba esa agilidad para transmitir la brutalidad del ataque de Joel al hospital. Para que los protagonistas se abrieran.

Así, el final de la primera temporada de The last of us logra poner el cierre a una primera remesa de episodios notables. Concluye una viaje satisfactorio, una historia que desde el piloto se ha tomado el tiempo que hiciera falta para desarrollar a sus personajes. Un todo sencillo, nada revolucionario, pero ejecutado con una gran maestría por Mazin y Druckmann. Ese es el gran mérito de esta serie de zombies sin casi zombies.

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Rosa Suria Sánchez
07/11/2022
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