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‘The Mandalorian’ 3×01, hacia la redención

Imagen promocional de The Mandalorian temporada 3

Titulado El apóstata y dirigido por Rick Famuyiwa, The Mandalorian 3×01 supone el regreso del mejor producto de Star Wars desde hace tiempo. Aunque desde el desenlace de la segunda temporada, en diciembre de 2020, ha llovido, en 2022 hubo varias raciones de Mando (Pedro Pascal) en El libro de Bobba Fett. De ahí viene el arco de redención que conducirá la trama de esta tercera remesa de episodios, como deja claro esta primera entrega.

Aviso spoiler The Mandalorian

Un arranque trepidante

El arranque del capítulo está a la altura de lo esperado, con una batalla entre los Hijos de la guardia y una gigantesca criatura. Entre cocodrilo y tortuga, engulle, apalea o aplasta a mandalorianos después de chafar el bautismo de un nuevo miembro del Credo. Ni siquiera la Armera (Emily Swallow) puede con el bicho hasta que Mando aparece con su flamante caza estelar N-1. Bombazo y solucionado. Acordarse de la pugna contra el dragón Krayt, inevitable.

Un fulgurante inicio que pasa a una serie de reencuentros entre Djarin y antiguos aliados. El guion peca de repetitivo en algún punto de casi todas estas reuniones. Esto se debe principalmente a que las dinámicas del mundo de Mando ya se conocen y el peso de la metatrama. Habrá que ver cómo equilibra la serie esto último con el carácter episódico que caracteriza a The Mandalorian.

Volviendo a los primeros minutos de este estreno de temporada, el Mandaloriano se encuentra con una Armera que le recuerda que está fuera del clan. Le repite, como ya dijo en El libro de Bobba Fett, que su única alternativa es visitar Mandalore, ir a las minas y bañarse en las aguas vivas. Algo imposible porque el Imperio dejó el planeta inaccesible. Sin embargo, las pesquisas de Din Djarin le han dado una pequeña esperanza a la que agarrarse: un viajero afirmó haber podido visitar el planeta.

Más viejos amigos a los que ver

Para bajar a la superficie de Mandalore, Djarin necesita prepararse. Una dinámica que recuerda y mucho a la anterior temporada. Mientras Grogu hace monerías, se puede contemplar que el planeta florece bajo el mando de Greef Karga (Carl Weathers). La patata caliente que era justificar la ausencia de Cara Dune, cuya intérprete fue vetada de Disney tras una serie de patinazos en apoyo a Trump en redes sociales, se resuelve. No se rompió la cabeza el equipo de Favreau y Filoni, ya que simplemente se señala que la reclutaron las fuerzas especiales.

El entorno western que es Nevarro ya no acepta piratas, lo que lleva a una notable escena de duelo y disparos. La paz aguanta, pero está claro que la marcha de Dune ha dejado un vacío en el puesto de Marshal que puede traer problemas. En todo caso, lo que quiere Mando no es sentar la cabeza. Ha ido al planeta para resucitar a IG-11 (Taika Waititi), personaje de la primera temporada.

La primera intentona acaba con el droide arrastrándose a lo Grievous al activarse su programación para acabar con el Niño. En una escena muy cómica, Grogu y Mando acuden junto a Karga a un equipo de anzellanos, unas pequeñas criaturas. De esta reunión sale una misión, cual RPG, de encontrar una pieza que le devuelva su personalidad protectora al robot.

Tras la Armera, Karga e IG-11, queda otro reencuentro. Es el que se da en Kalevala, en el sistema estelar de Mandalore. Allí, en su castillo, les espera Bo-Katan Kryze (Katee Sackhoff). La pobre está tan pasota como Thor en Vengadores: Endgame. No recuperar el sable oscuro ha hecho que sus soldados la abandonen y se dedica a estar tirada en su trono.

Asteroides y misiones adquiridas

La escena de pelea al estilo salvaje oeste de Nevarro no supone un hecho aislado. Se trataba de piratas al servicio de Gorian Shard, por su aspecto la versión espacial del Davy Jones de Piratas del Caribe. Cuando va de camino a Kalevala, mientras le explica paternalmente a Grogu cuestiones de navegación y el niño observa a las ballenas purrgil, Mando se da de bruces con la flota de los delincuentes.

Campo de asteroides mediante, logran salvarse. En esta secuencia hay fanservice, pero también una gran ejecución. Un tópico bien servido y que reanima el ritmo tras las demasiadas explicaciones que se dan sobre lo que tiene que hacer Mando.

De esta forma, el primer capítulo de la tercera temporada de The Mandalorian recuerda a un videojuego más que The last of us. Como se dijo, se asemeja a los primeros pasos en la secuela de un juego de rol. El protagonista tiene una nueva epopeya que desarrollará en el eterno formato del monomito, pero antes de nada debe adquirir las misiones. Viajes, conversaciones que desencadenan objetivos secundarios… Hayan dado ganas o no de darle al botón de saltar diálogo en algún momento, la propuesta convence.

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