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Crítica de ‘Todos quieren a Daisy Jones’, el libro superventas de Taylor Jenkins Reid

Un acercamiento al fenómeno literario que es Todos quieren a Daisy Jones, el último gran éxito de Taylor Jenkins Reid.
Crítica de Todos quieren a Daisy Jones

Taylor Jenkins Reid publicó Todos quieren a Daisy Jones en 2019. No tardó en convertirse en uno de los libros más aclamados del momento, llegando a copar durante 9 semanas la lista de los más vendidos de The New York Times. Llegó a España poco después, de la mano de Blackie Books y traducido por Lucía Barahona. No se ha dejado de hablar de este libro desde entonces, mucho más aún desde el estreno de la serie homóloga en Amazon Prime Video. Todo esto es Todos quieren a Daisy Jones.

De qué trata Todos quieren a Daisy Jones

Todos quieren a Daisy Jones

Años 70, Estados Unidos. Una banda de rock cualquiera, The Six, empieza a despegar tras hacer gala de un buen sonido y de un solista, Billy Dunne, que se mueve por el escenario como una auténtica estrella. Cerca de ellos, Daisy Jones hace tiempo que adoptó una nueva identidad y está dispuesta a llegar lejos. Sus caminos se cruzan un día cualquiera, como si fuera el destino empeñado en ponerles delante o como si la más absurda de las casualidades hubiera decidido que tenían que ser ellos y no otros. Es difícil determinar ese tipo de suerte. Daisy Jones y The Six se cruzan, eso seguro, y su vida cambia para siempre.

La banda de rock que está consolidándose pasa entonces a ser la más popular de Estados Unidos, y al frente ya no hay un cantante sino dos: Daisy Jones, la joven prometedora de la que todo el mundo busca algo, canta junto a Billy Dunne y coloca su nombre delante. Así empiezan a ser conocidos, Daisy Jones & The Six, con ese nombre graban su primer y único disco, y bajo la promesa de ofrecer una experiencia inolvidable salen a la carretera a llevar a cabo su primera y última gira.

Muchos años más tarde, una periodista anónima sienta a todos los miembros de la banda, así como a otras figuras que les acompañaron durante esta andadura, para ofrecer respuestas. Daisy, Billy y todos los demás recuerdan todos los episodios que les condujeron a convertirse en la banda de rock más importante de finales de los 70, así como las razones por las que abandonaron un camino que lucía imparable.

Así es Todos quieren a Daisy Jones

«Va a ser la chica que sangra mientras lleva un vestido precioso hasta que se muera.»

Todos quieren a Daisy Jones está escrito a modo de guion documental, de forma tan certera que quien lo está leyendo se pregunta en más de una ocasión si los hechos narrados, si los personajes descritos, existieron realmente. De algún modo lo hicieron, pues Taylor Jenkins Reid se inspira en la experiencia vivida en esos años setenta en los que el rock pegaba fuerte en Estados Unidos. Pero, además de esa mirada entre los miembros de Fleetwood Mac que tanto inspiró a la autora, y del homenaje que quiso realizar a las mujeres rockeras de la época, no existe en Todos quieren a Daisy Jones un “basado en hechos reales”.

Lo que sucede es que está verdaderamente bien escrito. Logra que cada intervención de cada personaje aporte la pieza necesaria para ir completando un gran puzle que se construye poco a poco. Está tan bien estructurado que incluso en el caos que acompaña a cada declaración, porque no deja de representar un momento hablado en el que no hay tiempo ni intención de poner comas, incluso en ese caos, se intuye un orden, una estructura, una intención de comunicar, de narrar una historia.

Las palabras son precisas, certeras. La acción es constante. A una exposición de hechos suele ponerle punto y final una declaración tajante. No se entretiene en demasiados detalles, simulando así los cortes clásicos de todo documental, pero ofrece los suficientes como para enriquecer el relato y aportar la realidad que necesita para funcionar. Todos quieren a Daisy Jones se lee con facilidad porque, con todo lo anterior, puede presumir de tener un libro frenético del que no quieres desengancharte. Al final, quizá la principal característica de este libro sea eso mismo: que engancha. Engancha muy fuerte.

El detalle que marca la diferencia

Todos quieren a Daisy Jones destaca en varios aspectos, pero el detalle que marca la diferencia es el que consigue que este libro permanezca en la memoria del lector cuando ya lo ha concluido. Parece una banalidad, pero hoy en día no es fácil de lograr.

Taylor Jenkins Reid construyó a los personajes protagonistas basándose en arquetipos: la estrella del rock adicta, la esposa que espera en casa, el secundario que no acepta estar en un segundo plano. Todos parten de una base reconocible con la que genera una sensación de, valga la redundancia, reconocimiento que facilita entrar rápido en la lectura. Pero a ese reconocimiento acompaña la sorpresa, porque los personajes rompen los arquetipos de los que parten con matices emocionales, reflexivos o de comportamiento. Ni siquiera el triángulo sentimental es un triángulo al uso, porque Todos quieren a Daisy Jones sigue caminos que marcan la diferencia con otras obras que pueden asemejarse. No es más de lo mismo, y por eso lo sigues recordando pasado un tiempo.

Todos quieren a Daisy Jones más allá de la ficción

«Has borrado un poco la línea que prometiste no cruzar. Y a partir de ese momento, cada vez que la cruzas se va borrando un poco más hasta que un día miras a tu alrededor y piensas: ¿aquí no había una línea?»

Claro que Todos quieren a Daisy Jones no funcionaría de igual modo, ni siquiera con todo lo anterior, si su historia fuese otra. Con sus aciertos y sus desatinos, el libro de Taylor Jenkins Reid no deja de ser un acercamiento a la industria musical de los años setenta, los artistas que poblaron sus escenarios y las figuras tras estos, desde el productor todopoderoso hasta el road manager que se convertía en padre de familia numerosa de la noche a la mañana. Es, en este sentido, un libro bastante crudo.

Las luces y las sombras del mundo de la música quedan retratadas sin demasiados sentimentalismos, cumpliendo de nuevo con ese formato documental prometido. Los personajes se emocionan, pero sobre todo recuerdan y reflexionan, con la calma que concede el paso del tiempo, sobre los vicios, las adicciones, los errores, los triunfos, los peligros y las oportunidades.

Por otro lado, es interesante que el triángulo amoroso que copa buena parte de la trama del libro no sea, como se ha dicho, un triángulo al uso. No hay demasiado espacio para los celos, las grandes discusiones ni las idas y venidas propias de la confusión, los malentendidos o los conflictos. Es, más bien, un libro que apuesta por los saltos de fe, por una curiosa confianza y por una templanza que se da la mano con la crudeza antes mencionada.

Hay también mucha sororidad en Todos quieren a Daisy Jones. Con los personajes femeninos que podrían haber sido rivales, que seguramente en cualquier otra obra lo sean porque es lo fácil, se opta aquí, sin embargo, por convertirlos en una especie de compañeras de camino. Lo dicho: no es más de lo mismo.

No hay que olvidar nunca, como punto y final, que esos personajes pueden o no haberle contado la verdad a esa periodista anónima que los reunió. Si hay una historia dentro de la historia de Todos quieren a Daisy Jones, y esto también es de lo más divertido, es decisión de cada uno creerlo.

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