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Crítica de ‘Warrior’ 3×07, paz entre guerras

Tras las toñas del anterior capítulo, en este se tranquilizan un poco.
Fotograma de Warrior 3x07

Para salir adelante en un mundo canalla hay que ser canalla es un episodio tranquilo para ser de esta serie. En el anterior hubo acción para dar y tomar, por lo que era previsible. De esta forma, Warrior 3×07 se centra en explotar las relaciones entre los personajes tras los muchos traumas que han soportado durante la temporada. Con Dennie Gordon como director, la ficción sigue siendo de lo mejor que hay en parrilla este 2023.

Aviso spoiler'Warrior'

Racismo transversal

Aunque sean enemigos, Warrior ha ido creando elementos paralelos entre Ah Sahm (Andrew Koji) y Leary (Dean Jagger) desde el principio. La clave de este movimiento es que ha logrado hacerlo sin blanquear al irlandés, sino dándole profundidad a su personaje a pesar de que sea un racista violento. Esta última característica es la que Douglas (Adam Rayner) lleva intentado atenuar desde los primeros episodios de esta tercera temporada.

La jugada del industrial, que aparece en Warrior 3×07 para convencer a Buckley (Langley Kirkwood) de que se deje ayudar con erótico resultado para el alcalde, está resultando. Trifulcas entre chinos e irlandeses acaban con un amago de revuelta en la multicultural San Francisco. Leary saca su lado más diplomático para resolverlo. Una evolución de interés la que se produce en él. Tiene en ella mucho que ver actitudes de verdaderos americanos como Atwood (Neels Clasen), que le dejan claro que para ellos son la misma mierda que los asiáticos.

Así, el irlandés se adentra en Chinatown para pedirle a Ah Sahm que controle su barrio para que él haga lo mismo con el suyo. El protagonista acepta. Erigirse como un protector de la población china es algo a lo que el guion lleva apuntando tiempo. Yan Mi (Chelsea Muirhead) es una influencia obvia en esa dirección, como demuestra su participación en el episodio. Se abre a su pareja, le cuenta de sus robos y en esencia se pone en sus manos para que comprenda que es algo más que un soldado de una mafia.

El momento de las lideresas chinas

El episodio cuatro obligó a Ah Toy (Olivia Cheng) a reconsiderar su vida. La vía de la paz no funcionó y acabó por volver a su burdel. En él, sus chicas tendrían que volver a venderse, pero lo harían en un entorno relativamente seguro. Bajo el amparo de los Hop Wei, el asunto había funcionado hasta ahora. Con una sorprendente memoria e inquina, el proxeneta al que Nellie arrebató varias meretrices en pasadas temporadas vuelve para exigir su devolución. Lo único que consigue es una paliza, el único ramalazo de violencia del capítulo.

Un suceso que acaba con la intermediación de Mai Ling (Dianne Doan), siempre con Li Yong (Joe Taslim) tras ella. Escaldado, no admite el desafío de Ah Toy. Por desgracia, no cuenta con que la jefa Long Zii, en cuyo territorio trabaja, se ponga del lado de su contrincante. Son las dos líderes más poderosas de Chinatown y compartieron intimidad cuando la madame fue atacada durante el asalto irlandés al barrio.

La jefa de tong está centrada en preparar su boda. Un movimiento de política interna que, junto al dominio sobre los Hop Wei, ha llevado a mejorar su posición tras la debacle en sus negocios con occidentales del quinto capítulo. Así, realiza una visita a su hermano para invitarle y hace lo propio con Ah Toy. De regalo anticipado, deja uno de los mejores diálogos del episodio, recomendándola que no se presenta ante los americanos como un ser exótico, sino como un igual.

Joven Jun no se fía

Padre Jun (Perry Yung) es una extrañeza. Se trata de un personaje que lo normal es que llevara muerto desde poco después de que su hijo le derrocara. Sin embargo, ha reaparecido aunque quizá solo para despedirse. Los señores mayores que amenazan a familiares son un clásico de las ficciones de mafia. La comparativa con Junior Soprano es casi literal en este episodio.

Como ocurriera en Los Soprano, el veterano criminal pierde la cabeza. En el caso del chino, debido posiblemente a los efectos del disparo recibido en la anterior entrega. Infección, deshidratación, pérdida de sangre… hay varios elementos que han podido contribuir a su deterioro. El caso es que, como en Where’s Johnny?, el anciano se escapa de casa y se pierde. Deambula por Chinatown hasta un lugar conocido. En su caso, acude como Junior a un lugar conocido y también es un enemigo, Li Yong, el que le devuelve a su familia.

Como Tony, Joven Jun (Jason Tobin) quiere a su familiar pero al tiempo le odia. Una relación extraña que, como ocurre con el Soprano, se une a una gran incapacidad de gestionar sus emociones. De esta forma, mientras el resto de gente intenta navegar por la paz que se ha establecido en Chinatown, él no puede. Ah Sahm es como su hermano, pero no es su hermano biológico. Mai Ling sí. Las inseguridades del líder Hop Wei han provocado, junto a la torpeza del protagonista, que la relación entre ambos mafiosos se deteriore muchísimo. Tanto que, como confiesa a Hong (Chen Tang), en estos momentos ya no se fía de su camarada.

Poli bueno, poli malo

Los policías de Warrior no están pasando su mejor momento. Bill (Kieran Bew), que acaba de dejar el cuerpo, se ha dado de bruces con la realidad. Su cuñado le ha metido no a hacer cuentas, sino a doblarse el lomo. Una jugarreta que no se esperaba. Mientras tanto, Lee (Tom Weston-Jones) y Chao (Hoon Lee) han podido regresar a San Francisco desde el lejano sur. Happy Jack (Nat Ramabulana) se había librado de muchas y, al fin, ha pagado. Un acierto argumental, ya que las tramas se estaban multiplicando y algunas merecían cerrarse.

Mas no es Lee el único que regresa. Mosely (Nick Cordileone) estaba vivo, cumpliendo la regla de que si no hay un plano que lo confirme, el personaje está en el limbo. Richard se hace el remolón, pero sigue habiendo asesinado a sus primos y el agente federal se lo recuerda. De esta forma, ambos retornan a las andadas.

Tirando de su espíritu de telenovela, como hicieran reconocidas series estilo La casa del dragón, Warrior 3×07 muestra un producto maduro. Sin resentirse de la falta de acción, gracias a la cercanía del episodio anterior, sigue desarrollando a los personajes que con tanto mimo ha ido construyendo. La siguiente parada es la boda de Mai Ling. El tipo de evento se presta al drama, las traiciones y la muerte en este tipo de ficciones. Ya se verá.

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