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¿Qué les pasa a las películas de equipos de superheroínas?

Una pregunta que tiene tela.
Madame Web Aves de presa y The Marvels son películas de equipos de superheroínas

La tendencia actual de Marvel y DC en sus universos cinematográficos tiende a la defenestración. Adoración o debate han dejado paso al hate más descarnado, del que ni el UCM se escapa. Tal es el contexto en que se ha estrenado Madame Web. Mediano como él solo, el film se ha llevado críticas exageradas que lo sitúan como lo peor de lo peor. La última de las pelis de equipos de superheroínas, en este caso potenciales, ha cumplido la costumbre más típica de esta suerte de subgénero: decepcionar. Ya pasó con The Marvels y antes, en menor medida, con Aves de presa. Por qué ocurre esto es lo que vamos a analizar a continuación.

Como pequeño disclaimer, cabe resaltar que este artículo no se refiere a films con liderazgo de un personaje femenino, sino de conjuntos de estos. Wonder Woman, por ejemplo, no aplicaría. Esto no quita que compartan algunas cuestiones de las que se señalan más adelante.

Historias más segregadas que mixtas

Las tres películas de equipos superheroicos femeninos mencionadas contaron con actrices de altura, así como directoras prometedoras. Que fallen, desde luego, no va por ahí. En cuanto a guionistas, es cierto que Madame Web contaba con los perpetradores de bluffs como Dioses de Egipto y Morbius. Los libretos comparten un debe que afecta a diversas producciones secundarias, en especial a spin-off con reparto principal femenino. Ninguno de ellos integra a sus heroínas demasiado bien en el ecosistema súper de sus universos.

Robbie dejó claro desde el principio que su personaje, Harley Quinn, necesitaba amigas. A la Capitana Marvel de Brie Larson o la Cassie de Dakota Johnson les pasa algo parecido. Las tres son gente tirando a solitaria y que no tiene un grupo de colegas de su mismo género. Se mueven en un mundo violento y se pueden clasificar como tipas duras, cada una a su manera. De ahí sale una supuesta necesidad de tener camaradas femeninas.

A raíz de este tópico, cuestionable o no, surge la necesidad de que sus nuevas aliadas solo puedan ser mujeres. El resultado, en todos los casos, es que no aparezcan apenas nombres de altura con los que se puedan comparar. En Birds of prey no está Batman y el Joker solo de nombre, en Madame Web por supuesto Spider-Man no podía aparecer y en The Marvels solo destaca un Nick Fury como alivio cómico.

De esta forma, parece que si el equipo está compuesto por chicas la interacción con grandes superhéroes masculinos tiende a cero. Junto al punto siguiente, se genera un efecto que lleva a las ficciones a caer en una suerte de rango secundario. No estaría de más que en una película de equipos de superheroínas pudieran codearse algo más con tipos a la altura de Batman, Superman o Thor. En definitiva, mejorar la integración en el universo existente les daría más entidad.

(Casi) Siempre llegan tarde

A día de hoy, solo hay que leer a productores, dar el protagonismo a una mujer se sigue considerando algo arriesgado en Hollywood, especialmente en ciertos géneros. Podría parecer que esto se superó con Xena, pero no es así. Que estas producciones sean peor valoradas por parte del público masculino está demostrado, por lo que ya tienen un handicap en plataformas como IMDB o Filmaffinity. En los tres films de los que trata este artículo hay, sin embargo, un detalle complementario a la preferencia por los tíos en el género de acción.

Todas ellas han llegado tarde a la moda de los superhéroes. Es lógico, poniéndose en la perturbada mente de las megacorporaciones cinematográficas, que si hay un riesgo tópico se pospongan las ficciones que puedan sufrirlo. Por ello, los equipos de superheroínas llegan siempre después. Tras Los Vengadores, tras The Defenders, tras el Escuadrón suicida, tras el multiverso arácnido… Wonder Woman, Capitana Marvel o Wandavision, al no ser conjuntos, dejaban espacio para jugar. Eran más adelantables.

El pago que han sufrido especialmente Madame Web y The Marvels es el de estrenarse en plena saturación. Si ya se odió la cinta en solitario de Brie Larson en buena medida porque no era un prota estereotípica, unirle al asunto que hasta la persona más fan esté un poco hartita es casi pedir el fracaso. No en vano, el miedo previo de Disney y Warner Bros solo ha llevado a intentar asegurar sus tiros. A no arriesgar, a ser conservadores y sumar puntos a la mediocridad de proyectos como el film de Dakota Johnson.

Valores de cartón piedra

Ir a lo seguro es algo que suele cargarse no solo a pelis de equipos de superheroínas, sino a aquellas que podrían mejorar mojándose en cualquier cuestión social. Al final, un megahit se diseña para gustar al mayor número de personas posibles. De ahí que no se quiera meter en líos.

En el caso de Aves de presa, el asunto es notorio. Siendo la mejor de la terna, su acción, su humor ácido y un malo tan psicópata como cualquier líder criminal de Gotham lograban que el buen rato ante una pantalla estuviera asegurado. La premisa del film era, además de la necesidad de amigas de Harley, que esta había roto con el Joker. Queda en una excusa, limada a gags iniciales. El mensaje de emancipación queda un poco de cartón piedra, pálido en contraposición a las coloridas hondonadas de toñas que se contemplan. Por mucho que al final la policía sea capaz de decir hasta luego tras un nuevo desplante de su jefe.

En The Marvels no hay mucha historia reivindicativa. Se trata, más bien, de unir personajes y decirle a Capitana Marvel que puede ser persona. Madame Web tira escenas riéndose de estereotipos. Su Cassie no quiere cuidar porque le toque o ser madre. Sin embargo, tampoco quiere ir más allá de la anécdota. No quiere decir esto que sea necesario meter turras en este tipo de films. Lo que resta es que la promoción dé a entender que existe cierta reclamación en el guion y luego esta se vea reducida a poco más que una estratagema de marketing. El resultado, una enorme artificialidad en el discurso narrativo.

Condescendencia a varios niveles

Para terminar, hay cierto elementos condescendientes que han ido en contra de Madame Web, Aves de presa y The Marvels. El primero es común al resto de ficciones superheroicas. De directores como Scorsese a críticos snobs han mirado por encima del hombro al género desde que estallara la ola del UCM. Nada que no le lleve ocurriendo a la comedia desde hace décadas.

Al tiempo, se puede intuir cierta condescendencia con respecto al público. Casi una extensión del punto anterior, parece que con colocar a un grupo de personajes femeninos ya se va a poder apelar a la mitad de población del planeta, las mujeres. Irónicamente, tener que estar a la altura con una cinta de este tipo añade presión de las directoras al reparto. La tensión resultante, hasta ahora, no ha sido positiva en ningún caso.

Algo atado a este punto se sitúan promociones cuestionables. Birds of prey sí tuvo una campaña de marketing a su altura, pero sobre todo Madame Web se ha visto destrozada por la misma. La premisa vendida, basada en la acción, se dio de bruces con un metraje centrado en un pseudothriller sobrenatural. El juego de expectativas reventó cualquier opción para el film. The Marvels, por su parte, casi nació rendida al fracaso, a pesar de su simpatía y las notables actuaciones de su trío protagonista.

Todavía no ha habido una película basada en un equipo de superheroínas redonda. La que más cerca se quedo fue Aves de presa, más sus colegas Madame Web y The Marvels han sido fracasos sonados. Quizá corrigiendo alguno o varios de los asuntos comentados (o quizá otros que se nos hayan escapado) puedan lograr brillar como merecen.

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