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Los especiales de ‘Doctor Who’ celebran 60 años con compromiso, la esencia de siempre y una apuesta por el futuro

Lo bien que sienta poder decir de nuevo… ALLONS-Y!
Especiales de Doctor Who

El 60 cumpleaños de Doctor Who ha sido una fiesta para todas las edades. Ha habido, por supuesto, recuerdos del pasado, personajes de avanzada edad que este universo no olvida. Ha habido también mucho presente, mucha actualidad, y es un presente y una actualidad cargada de compromiso. Pocas veces antes se ha visto a Doctor Who tan absolutamente consciente de lo que es y de lo que quiere hacer, independientemente de si el público mayoritario (que sigue siendo el de Reino Unido) lo acepta o no. La BBC ha recibido quejas. Aquí, en España, no nos importan demasiado. Nos ha gustado disfrutar del presente, y nos ha gustado comprobar que el futuro también se espera dulce, fresco e innovador.

La bestia estelar, La salvaje lejanía azul y La risa son los tres episodios que han compuesto este gran especial preparado para celebrar el 60 aniversario de Doctor Who. Especial que ha tenido como pareja protagonista a dos de los rostros más queridos por el público: los rostros de David Tennant y Catherine Tate. Son una dupla fantástica que funcionaron genial en su día y que han vuelto a funcionar de manera espléndida. Divertidos, compenetrados, con la energía necesaria para conducir la, precisamente, energía extraña y cósmica de esta ficción que sigue cumpliendo años que el público sigue queriendo celebrar. Larga vida.

La historia de los tres especiales de Doctor Who de 2023

Es habitual que Doctor Who nos regale capítulos especiales en los que se apuesta por la épica y la nostalgia. Hace justo diez años estábamos disfrutando de El día del Doctor, uno de los más recordados, también protagonizado por David Tennant, junto con Matt Smith y otros muchos rostros conocidos, como John Hurt. Precisamente el regreso de Tennant, de cuya importancia hablaremos más adelante, convertía este 60 aniversario en una auténtica fiesta. Es bonito que sea Tennant quien haya dado paso al futuro. No lo ha hecho siendo el Décimo Doctor, sino el Decimocuarto. No es un reinicio de ningún tipo, ni un spin-off: es una continuación. Y su regreso tiene una explicación (solo diremos: “you kill me… kill me… kill me… kill me…” porque no vamos a hablar con spoilers)

El propio Tennant ha ido comentado, en diversas entrevistas, que estos tres capítulos que teníamos por delante iban a ser diferentes entre sí, así que veníamos preparados. Doctor Who tiene una esencia general que lo envuelve todo, pero en cuestión de tono, ritmo, estructura, narración… Cada capítulo es una historia. Estos capítulos en concreto son un micro-mundo.

Si bien el primero se correspondería con un capítulo habitual de cualquier temporada (el Doctor como intermediario entre el espacio y la Tierra), con la salvedad de la emoción provocada por el regreso de quien regresa y ese primer Allons-y, el segundo es uno de esos episodios oscuros, casi siniestros, que a veces ofrece la serie. El tercero, en cambio, es más un especial en toda la regla, un especial que recupera un villano mítico, el Juguetero, que en manos de Neil Patrick Harris brilla y por momentos, de hecho, eclipsa. Russell T. Davies, por cierto, ha explicado que Patrick Harris no sabía nada de Doctor Who antes de aceptar el papel, así que se lo ha debido pasar en grande. Pocas cosas impactan más que descubrir este universo como espectador, no queremos ni imaginar lo que es hacerlo desde dentro. Los tres son capítulos dignos, cada uno por lo suyo.

El primero, La bestia estelar, es emocionante porque es emocionante ver de nuevo a Tennant y Tate compartiendo escenas, con la segunda librando esa batalla que le quedaba por librar. Despedimos a Donna Noble, en su día, con el miedo de no volver a verla: si recuperaba la memoria, si en algún momento recordaba al Doctor, corría el grave riesgo de fallecer. Resuelven esto de forma fantástica, porque lo hacen enlazando pasado con futuro y con ese compromiso del que también hablaremos más adelante.

El segundo, La salvaje lejanía azul, es uno de los capítulos más interesantes de Doctor Who. Tennant y Tate son los dos protagonistas absolutos y demuestran estar en plena forma. Es siniestro, como hemos dicho, pero precisamente por eso no puedes apartar los ojos de la pantalla. Tiene un tono magnético. Y, por supuesto, nunca deja de ser para toda la familia, aunque los más aprensivos (niños y adultos) pueden tener pesadillas con esos rostros deformados que, por momentos, hacen más risa que otra cosa (por supuesto, porque esto es Doctor Who).

La risa, el capítulo que cierra este especial, es fabuloso. Es divertido, entretenido, reúne viejos personajes con nuevos personajes, y sus últimos minutos son emocionantes hasta decir basta. La introducción de Ncuti Gatwa es una de las mejores presentaciones de un Doctor jamás vistas. Ncuti tiene esa clase de energía que ya hemos reconocido en otros, por ejemplo el propio Tennant, que parece prometer que se merenderá cada escena y con ello las dudas que puedan pesar sobre él. Nunca es fácil ser el nuevo Doctor y sin embargo parece que este escocés (otro más, bienvenidos sean), de origen ruandés (bienvenido sea), de 31 años, conocido por su papel en Sex Education, tiene todo de su parte para ganarse al público.

El compromiso de Doctor Who

Yasmin Finney en'Doctor Who'

Russell T. Davies ha regresado para este triple especial y para, al menos, las dos próximas temporadas de la ficción. Ya estuvo al mando hace ¡18! años y, del mismo modo que es bonito que haya sido Tennant quien esté presente en este aniversario, con todo lo que significa, tiene todo el sentido del mundo que Davies lidere lo que está por venir. Porque Doctor Who es pasado, pero también es presente y siempre será futuro, y con estos capítulos ha demostrado que no piensa quedarse a vivir en el siglo XX. Doctor Who será actual y progresista, una palabra que no nos gusta demasiado, porque la normalidad no debería tomarse como progreso, pero que tiene sentido si tenemos en cuenta lo ya explicado: la BBC ha recibido quejas por el contenido LGTB de Doctor Who. Russell T. Davies ha respondido a estas quejas de forma tajante. No le pueden importar menos. Doctor Who será progresista o no será. Doctor Who será un aliado de la comunidad trans o no será.

Yasmin Finney ha sido la encargada de dar vida a Rose, la hija trans de Donna. Y, no, no solo se trata de un cupo de representación: algunas de las mejores líneas de guion del primer capítulo, sin querer hacer demasiados spoilers, tienen que ver con Rose, y parte de la resolución de este Especial también. Russell T. Davies lo aborda desde la naturalidad y el compromiso, y ya ha explicado que no será la última vez que veamos a esta Rose. Este nombre siempre ha tenido cabida en Doctor Who, bienvenida sea. Bienvenido sea el futuro.

Una nueva vida para un nuevo Doctor

Ncuti Nagwa en Doctor Who

Llegamos a ese momento en el que es imposible hablar sin spoilers, pero es que es un momento histórico. Nunca antes lo habíamos vivido. Horas antes de la emisión de La risa, una corriente en redes sociales ya lamentaba perder de nuevo a Tennant. Fue muy triste su primer adiós, y no habíamos pensado demasiado en tener que decir, de nuevo, we don’t want you to go, pero en las horas previas este asunto tuvo cabida en las conversaciones porque la hora se acercaba. Claro que también teníamos por ahí el rumor de que no habría que decir adiós… Como finalmente sucedió.

Estamos acostumbrados, en realidad, a las despedidas. Es parte de la esencia de Doctor Who. Cambia de rostro, cambia de personalidad, cambia de historia aunque cargue con las anteriores. Pero ha sido satisfactorio no tener que hacerlo por una vez. Porque esta nueva etapa de Doctor Who no empieza con una regeneración: empieza con una bigeneración. Del Decimocuarto Doctor, el de Tennant, surge el Decimoquinto Doctor, el de Gatwa. Por si alguien tenía dudas de que estamos ante una nueva era, ahí va el primer gran cambio. Dos Doctores. Ambos viven. Ambos son el Doctor, aunque solo uno viajará por el espacio con una nueva TARDIS, que es la misma, pero es diferente.

Ten ya no tiene que marcharse

David Tennant en Doctor Who

Doctor Who no sería lo que es sin David Tennant. Sin ningún ánimo de menospreciar a Christopher Eccleston, la gran mayoría de los llegados a esta nueva vida de la ficción de la BBC llegaron con Tennant al mando. Con su alegría, su desenfado, su energía extraña y cósmica y sus tramas. El Doctor de Tennant engancha, enganchó entonces y sigue enganchando ahora. El carisma del actor escocés es indudable, es un intérprete como la copa de un pino que encadena un buen papel con otro y, además, amaba y ama esta serie, y eso se nota. También hizo mucho, desde luego, que Russell T. Davies fuera el encargado de sus temporadas, pero no hay que restar valor a Tennant en esa segunda vida que tuvo la serie. Así que su marcha hizo sufrir. Ese “I don’t wanna go” destrozó más de un corazón y hubo quien tuvo dificultades para engancharse a otro magnífico Doctor como fue el de Matt Smith, simplemente porque la ausencia pesaba demasiado. Fue triste. Fue como si Ten no quisiera marcharse, y el público no quería que se marchara, así que fue verdaderamente triste.

Ahora tenemos un final diferente, un final en el que, por primera vez, no hemos tenido que decir adiós. Esto no quiere decir que vayan a recurrir a Ten en un futuro; seguramente aparezca en algún que otro especial, pero sería injusto que robase espacio a quien debe liderar las temporadas venideras. No hay que esperar constantes regresos, simplemente hay que respirar más tranquilos porque este gran especial ha permitido que nos despidamos del que tal vez sea el Doctor más especial de esta segunda vida con una sonrisa y no chorreando lágrimas, como aquí:

O sí chorreando lágrimas, pero lágrimas de emoción. Lágrimas de bonito.

Pero Ncuti Gatwa tiene que llegar

Russell T. Davies ha regresado a Doctor Who para hacerse cargo de una nueva etapa. El responsable de otras ficciones de éxito, como Years and Years o It’s A Sin, fue, como ya hemos dicho, el encargado de traer de nuevo a la vida esta ficción allá por 2005, así que tiene todo el sentido del mundo que lidere la siguiente nueva etapa. No es que Doctor Who borre todo su pasado a partir de aquí, pero sí se reinicia de algún modo.

Será posible engancharse a Doctor Who a partir de este Decimoquinto Doctor que pinta, por cierto, muy bien. Muy bien. La energía de Ncuti Gatwa ya nos ha llegado a todos. El futuro, como hemos dicho antes, luce dulce, fresco e innovador. Doctor Who no ha perdido su capacidad de regenerarse. ¿Desear otros 60 años es demasiado pedir?

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