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Las 3 interpretaciones que han llevado a Timothée Chalamet a ser uno de los actores del momento

Viajamos por la filmografía de Timothée Chalamet, rescatando tres películas imprescindibles.
Timothée Chalamet

Hay actores que poseen un aura especial, que nada más aparecer en pantalla se llevan todas las miradas y que tienen la capacidad innata de transmitir y conectar de forma natural. Así ocurrió a finales de 2017 y principios de 2018, cuando un jovencísimo Timothée Chalamet se coló en las pantallas de los cines de todo el mundo de la mano de Luca Guadagnino y su Call Me By Your Name. Desde entonces, no le han faltado los elogios, los reconocimientos y, sobre todo, el trabajo, situándose actualmente como uno de los intérpretes más cotizados de Hollywood.

El dicho popular asegura que cuando lo sabes, lo sabes. Una frase que puede quedar algo vacía así sola, aislada de todo contexto. Pero que adquiere todo el sentido cuando, por ejemplo, vemos cómo se miran esos dos amigos del grupo que siempre se han gustado. O cuando conocemos al amor de nuestra vida y algo nos dice “este sí”. Lo mismo ocurre cuando nace una estrella, y no precisamente de esas cuya huella vemos si miramos al cielo por la noche (y sin la contaminación lumínica de las ciudades). Una estrella como Audrey. Por edad, no es una época que muchos jóvenes hayan vivido, pero seguro que los que disfrutaron de las primeras apariciones de Leonardo DiCaprio en la gran pantalla, lo supieron. Estaban ante un nuevo icono.

A estas alturas, unos años después de su descubrimiento y despegue definitivo, sale solo afirmar que Timothée Chalamet es la estrella de toda una generación. O, al menos, tiene todo lo que se necesita para serlo y, de momento, está sabiendo gestionarlo. Talento, carisma y buen criterio a la hora de escoger sus trabajos son los pilares sobre los que está construyendo una carrera que ya lo sitúa como uno de los nombres propios del cine a nivel mundial.

Está a punto de estrenar Hasta los huesos, cinta dirigida por Luca Guadagnino que ya está recibiendo alabanzas de la crítica y que podría suponer una nueva ola de nominaciones y premios para el joven actor. Pero antes de que aterrice en cine, repasamos tres interpretaciones claves que han marcado la trayectoria de Chalamet.

Call Me By Your Name, el despegue

Ya había aparecido en la gran pantalla y había captado la atención de la industria y de cinéfilos de todo el planeta. Pero fue en la piel del joven Elio como se descubrió ante el mundo. Desnudando un alma que no era la suya, pero que lo parecía. La interpretación de Timothée Chalamet en la película de Guadagnino es auténtica, orgánica y capaz de resquebrajar a cualquiera. Recoge toda la intensidad de los amores adolescentes y del autodescubrimiento. Sin llegar a ser abrumadora, pero provocando todo tipo de sentimientos en quien se encuentra al otro lado de la pantalla. Habrá quien conecte más con la historia y quien incluso llegue a sentir repugnancia por la relación de los protagonistas, pero el trabajo de Chalamet atrapa a todos por igual.

Beautiful boy, siempre serás mi hijo, la confirmación

Tras esa primera gran interpretación, existía la duda de si se trataría de una perla en medio del océano, de un personaje con el que había conectado especialmente. O si, por el contrario, estábamos efectivamente ante el nacimiento de una estrella. No hizo falta esperar demasiado. Unos meses más tarde llegó Nic, un joven brillante adicto a la metanfetamina que trata de salir del infierno y de luchar contra sus fantasmas. Un drama en el que Timothée Chalamet vuelve a ser magnético, auténtico y valiente. En el que vuelve a desnudarse y a entregar una interpretación que desprende alma y talento orgánico. En menos de dos horas, ya no había dudas. No había sido un oasis en el desierto.

Dune, la madurez

Qué difícil es salir de un estereotipo cuando te encasillan en él. En el caso de Chalamet, su edad y su aspecto le han llevado a dar vida a adolescentes de manera habitual. Y muchas veces tendemos a relacionar lo adolescente con la falta de madurez. Un sinsentido con el que el estadounidense ha roto en cada uno de sus roles, pero con el que especialmente está rompiendo con sus últimos trabajos, como es el caso de Dune. En un filme repleto de nombres propios y estrellas, no es fácil brillar. Pero, de nuevo, su carisma, su talento y su magnetismo (que, como ves, son la tónica que no deja de repetirse) se vuelven a imponer, llevándose su Paul Atreides casi todas las miradas.

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