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‘Hellraiser’, un clásico de culto sobre terror sadomaso

Cuidado, los cenobitas vienen a por ti.
Segmento del póster de Hellraiser

Nada como un dimensión en donde dolor y placer están entrelazados para generar interés. Un mundo dominado por un ser oscuro que ha creado una orden de fieles torturados que se encargan de expandir el sufrimiento. Para poner la guinda, estos servidores del infierno parecen salidos de un club de sadomasoquismo. Hellraiser no tuvo los mejores efectos especiales del mundo, pero es un film que ha creado culto.

Historia y sinopsis de Hellraiser

El periplo de la película para convertirse en un clásico de culto del terror comenzó en forma de libro. Clive Barker, escritor británico, dio continuidad a su obra The books of blood con The hellbound heart. Era 1986 y en 1987 logró llevar a cabo una adaptación cinematográfica. Su misión era que su forma de ver la historia que había creado fuera la correcta.

La principal característica de Hellraiser es que une la imaginería cristiana con referencias al sadomasoquismo. El argumento se basa en un aparato, la caja de Lemarchand o Configuración del lamento, puzle cuya resolución abre la puerta a la dimensión del dolor donde viven los cenobitas. Tras ello, la promesa de un placer o poder fuera de lo natural. Sin embargo, lo que aguarda es una trampa que acaba con la víctima o bien muerta o bien como un nuevo siervo del infierno. Como sus compañeros, su cuerpo se mutila y vive un estado eterno de placer y dolor indisolutos.

Así, Frank (Sean Chapman), un buscador de placeres, logra resolver el puzle y es destrozado al instante. Esto llevará a que su sobrina Kirsty (Ashley Laurence) y su hermano Larry (Andrew Robinson) vivan un infierno. También su cuñada y amante, Julia (Clare Higgins), en la que encontrará una aliada para intentar tomar el control de su alma. Sin embargo, el trabajo de los cenobitas será que se cumpla el pacto y arrastrarlo a un dolor eterno.

Cuándo recomendamos ver Hellraiser

Si eres fan el terror ochentero

A finales de los 70 y principios de los 80 hubo una gran efervescencia en el cine de terror. John Carpenter, Sam Raimi o Wes Craven lograron crear escuela en Estados Unidos. En Europa, Italia destacaba con nombres como Dario Argento y en España desataba sus locuras Paul Naschy. Una época repleta de excesos y donde experimentar era una necesidad que se representa a la perfección a través de Hellraiser.

En caso de gustar la fantasía y el terror cristiano

Desde El exorcista a 30 Monedas, pasando por Good omens, tergiversar la imaginería cristiana católica ha dado mucho de sí. No es que esta religión haya escatimado en mitos escabrosos a lo largo de su historia, pero el terror y la fantasía han logrado darle vueltas muy sugestivas. Hellraiser entra dentro de las ficciones que juegan con lo divino y lo infernal. Su estética, además, está entre las que más culto han generado.

Para una sesión sobre sadomasoquismo fantástico

Uno de los elementos más destacados de Hellraiser, como libro, película o saga, ha sido el sadomasoquismo. Pinhead y compañía están modelados en torno a tal tipo de filia. Aunque el factor erótico queda menos explotado en el film, sigue estando presente. También la infidelidad y otros temas sobre relaciones. Ahí, coincide con canciones como Venus in furs o películas como Saló o los 120 días de Sodoma e incluso Possession.

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