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‘Imperfectas Navidades’: por qué esta novela de Cherry Chic no brilla tanto como otras

Esta comedia romántica navideña ha cumplido las expectativas de muchos, pero ha dejado mucho que desear entre los lectores más adeptos de la autora. Aquí el por qué.
Imperfectas Navidades

Cherry Chic es una de las autoras de literatura romántica de más renombre en España. Su primera novela, Mi canción más bonita, fue publicada en el año 2016. No obstante, fue a partir de la segunda, A la de tres: ¡Te quiero! (Sin Mar, 1), cuando empezó a hacerse un hueco entre los lectores de romántica. Desde entonces su ejército de fans no ha dejado de crecer y es que su pluma, sus personajes y sus historias en general no son para menos. Sin embargo, quizá porque ella misma ha puesto el listón muy alto, su última novela no ha acabado de convencer. Tiene cosas buenas, pero quizá no tantas como sus anteriores libros. Vamos con el análisis de lo mejor y lo peor de Imperfectas Navidades.

Sinopsis de Imperfectas Navidades

<<En realidad, debería intentar llevarme bien con Noah. Creo que sería la única forma de librarme de esta tortura navideña. El problema es que luego recuerdo todo lo ocurrido y… no soy capaz. Mi enemistad con Noah Merry es algo que va más allá del suplicio de tener que vivir al máximo la Navidad. Es una cuestión de principios, aunque me fastidie. Y vaya si me fastidia…>>

Olivia Rivera odia la Navidad y también a Noah Merry, su mejor amigo de la infancia, su actual archienemigo y su futuro jefe. Noah Merry odia que Olivia sea orgullosa, rencorosa y cabezota. También que se desviva por hacerle la vida imposible. Nora y Nicholas son los abuelos de Noah y también los dueños del hotel Merry, donde su nieto y Olivia trabajan. Cansados de la tensión que hay entre los empleados del hotel, deciden inventar un calendario de adviento navideño con 25 actividades para que se den cuenta de que no se odian tanto como piensan.

Lo peor de Imperfectas Navidades

No se puede decir que Imperfectas Navidades, de Cherry Chic, sea una mala novela. En realidad, cumple las expectativas de aquellos que buscan simplemente leer una comedia romántica navideña con el cliché enemies to lovers. Pero no ocurre lo mismo con muchos de sus fans más adeptos, pues son quienes más fácil lo tienen para comparar esta historia con las alrededor de veinte que la autora ha publicado con anterioridad. 

Para empezar, Olivia y Noah son dos personajes excesivamente infantiles. Es cierto que Cherry Chic tiende a crear personajes de lo más especiales y extravagantes. Por ejemplo, Julieta, de A la de tres: ¡Te quiero! (Sin Mar 1), o Mario, de Todas mis ilusiones (Dunas 3). Ella es excéntrica y alocada, trabaja como zombi en la casa del terror y disfruta como una niña haciendo el tonto. Por su parte, él estaba obsesionado con Disney de pequeño y sigue estándolo a los veintitantos, por eso se pasa la vida buscando a su princesa ideal y recitando frases de películas siempre que tiene oportunidad. O también podría ponerse el ejemplo de Emma, de Él, yo y la gran idea de encender París (Valientes 2), una chica soñadora y supersticiosa que siempre se va por las ramas.

Los tres son personajes que, cada uno a su manera, se salen de la norma. Pero si bien sacan a relucir a su niño interior en su día a día, tienen comportamientos que perfectamente pueden corresponderse con su edad. Pero no ocurre lo mismo con Olivia y Noah. Él tiene veintiséis años y ella está a punto de cumplir los veinticinco. Pero ellos no son extravagantes, sino personajes que especialmente en la parte de enemies se comportan como niños o, a lo sumo, como personas recién entradas en la adolescencia. Tanto, que hasta Roberto, el padre de Olivia, le llama la atención en público para que se comporte como la adulta que se supone que es.

Otro de los aspectos que no se puede pasar por alto es la relación, supuestamente de amor, de Olivia y Noah. Cherry Chic acostumbra a apostar por relaciones de amor sanas en sus novelas. Los personajes principales se cuidan entre ellos y demuestran que se quieren. Por supuesto, si se trata de un enemies to lovers deben haber discusiones o malas contestaciones. Tampoco está de más que los personajes se hagan alguna que otra jugarreta. Pero una cosa es coger un mando de televisión y, en un arrebato, lanzárselo al otro como hace Julieta en A la de tres: ¡Te quiero! (Sin Mar 1), y otra muy diferente es cavilar algo con la intención de hacer daño al otro.

De hecho, hay una escena en la que Noah planea y ejecuta cierta acción consciente de que va a hacer sufrir a Olivia durante una jornada laboral completa. Le causa angustia, preocupación y ansiedad adrede y, lejos de arrepentirse, se muestra orgulloso. El amor entre ellos, en la primera parte de la historia, no se ve por ningún lado. Pero sorprendentemente, tanto los protagonistas como los personajes secundarios concluyen que esas maldades se las hacen creyendo que se odian cuando en realidad están enamorados.

También se dan por buenos algunos comportamientos inadecuados, cosa que no suele ser así en las novelas de Cherry Chic. De hecho, lo normal es que pase lo contrario. La autora suele dejar mensajes para concienciar sobre cosas que deberían ser normales pero por las que todavía queda mucho por luchar. Incluso en Imperfectas Navidades lo hace de manera muy natural. <<Por un instante me planteo si Noah no hubiese pensado mal de mí si hubiésemos llegado hasta el final, pero me lleva solo unos segundos rectificar. Él jamás ha criticado a una chica por lo que hace o deja de hacer con su cuerpo y libertad>>, dice en un momento dado a través de la voz de Olivia.

Como esta cita podrían sacarse muchas otras de sus libros anteriores. Pero si bien suele defender cosas justas, esta vez también defiende un comportamiento inapropiado. Avery, una compañera de trabajo y supuesta amiga de Olivia, es influencer y transmite absolutamente todo lo que sucede en el hotel Merry en su cuenta de Tik Tok. Esto no tendría por qué ser un aspecto negativo, pero lo es. Lo es porque Olivia repite una y otra vez que se siente incómoda cuando la cámara la enfoca y que no le gusta que su vida privada se exponga en redes sociales. Pero a Nora y Nicholas no les parece mal, puesto que eso le da visibilidad al hotel, así que Olivia se resigna y lo acepta. Sigue sin gustarle, pero siente que lo que digan sus jefes vale más que lo que ella sienta al respecto. Avery, por su lado, antepone los seguidores a los sentimientos de la que en teoría es su amiga.

Por otro lado, en Imperfectas Navidades se echa de menos la profundidad con la que la autora trata algunos temas importantes. En Cuando el cielo se rompa y caigan las estrellas (bilogía Rose Lake 1), por ejemplo, nos encontramos con Vera. Es una mujer joven que se acompleja de su cuerpo, pero que poco a poco y con la ayuda de Martin se acepta a sí misma. En las páginas del libro se habla de sus miedos, muchas mujeres pueden sentirse identificadas, y además se hacen reflexiones muy buenas sobre ello. Por su lado, El tiempo que tuvimos está protagonizado por Grace Fitzgerald, una chica que sufre un trastorno alimenticio. Está presente a lo largo de todo el libro y la autora lo sabe llevar de manera sensacional. Lo visibiliza, muestra cómo se sienten los enfermos y enseña cómo ayudarlos. Pero más importante que eso es que lo hace con todo el respeto del mundo.

Por contra, en Imperfectas Navidades esto no es así. Noah tiene ansiedad como consecuencia de un hecho traumático que sufrió en su adolescencia. Si bien Cherry Chic termina por hacer que el personaje acuda a terapia, no lleva el tema todo lo bien que debería. Para empezar, Noah tiene ataques de pánico o ansiedad desde que tenía dieciséis años, pero nadie lo ha animado a hacer terapia y él mismo tampoco ha pensado en buscar ayuda profesional. Esto sucede al final del libro, se nombra únicamente de pasada y, además, Noah toma la decisión movido por los motivos equivocados.

Lo mejor de Imperfectas Navidades

Portada de Imperfectas Navidades

Pero no todo en Imperfectas Navidades es malo. Para empezar, la pluma de Cherry Chic se siente en cada página. No falta el humor, hay reflexiones certeras y profundas acerca de la vida y está narrado de una manera dulce capaz de envolver al lector y adentrarlo en la historia nada más comenzar a leerla. Cherry Chic escribe de manera tierna y bonita y eso es algo indiscutible. Tiene una habilidad innata para enlazar palabras y despertar sentimientos.

Otro aspecto positivo, sello de Cherry Chic, es la importancia que se le da a la familia. Es algo habitual en las novelas de esta escritora malagueña: crea familias grandes con vínculos de amor irrompibles entre sus miembros. Nora y Nicholas son entrañables y adoran a su nieto Noah, quien también los quiere a ellos por encima de todas las cosas. Roberto ama como a nadie a su hija Olivia. Pero también lo hace Eva, su madrastra, quien le profesa un amor incondicional pese a que no sean familia de sangre. Un amor que, cabe apuntar, es recíproco.

Un libro perfecto para Navidad

Además de todo esto, Cherry Chic ha sabido darle una ambientación fantástica a la novela. Para empezar, los propios nombres de los personajes son perfectos para una novela navideña: Nora, Nicholas y Noah Merry. A los abuelos los describe, además, de tal manera que bien podrían ser Papá y Mamá Noel. Pero, por supuesto, los nombres no son lo único navideño que hay en Imperfectas Navidades. La mayor parte de la trama sucede en el hotel Merry, donde cada día abren una cajita que les indica la actividad navideña que deben llevar a cabo. Algunas las realizan en el propio hotel y otras, en cambio, las hacen por las calles de Nueva York. Así, aparecen escenarios emblemáticos de la Navidad como Rockefeller Center. Por si todo esto fuera poco, las conversaciones acerca de la Navidad se suceden a lo largo de todo el libro. Incluso Olivia la nombra frecuentemente pese a odiarla. Las casas de los protagonistas se decoran para la ocasión y, en definitiva, la Navidad está presente del inicio al final.

Con todo esto, es posible que Imperfectas Navidades sea una novela ideal para leer durante estas fiestas. Tiene una trama bastante sencilla, es entretenida y se lee en un suspiro. Pero se tiene que leer sin más pretensiones que esas: disfrutar de una comedia romántica navideña como si de una película de sobremesa se tratara. Porque al compararla con sus novelas anteriores, se echan en falta algunas de las fórmulas a las que Cherry Chic recurre habitualmente en sus historias. Esas que hacen de esta autora una de las mejores de la literatura romántica del país.

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Eva Gruss Quinzano
04/09/2023
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