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Los insectos más famosos de la ciencia ficción

No hay mejor enemigo irracional en la sci-fi que un buen insecto. Estos son algunos de los más conocidos.
Alien escena abrazacaras

El insectoide, aquel ser pensante con características físicas de insecto o arácnido, es un tema recurrente en la ciencia ficción. Normalmente con papel antagonista, suele aparecer en obras con trasfondo intergaláctico como un «otro», un ser con una estructura de pensamiento completamente ajena a la del ser humano. Sin embargo, en los últimos años se ha llevado a cabo una relectura de este tópico conforme el contexto social ha ido cambiando con el paso del tiempo. Esta clase de seres lleva apareciendo en las obras de ciencia ficción desde el mismo comienzo del género, pero existen algunos casos particularmente conocidos. A continuación os hablamos de algunos de los más icónicos.

El xenomorfo de Alien

La película de Ridley Scott marcó un antes y un después en el género, influyendo en gran medida en obras posteriores. Mezclando terror y ciencia ficción, la historia nos sitúa en una nave espacial con una tripulación de siete miembros que se dirige hacia una señal de socorro emitida por otra nave.

Es bastante conocido cómo acaba el asunto. En la nave se encuentran con unos huevos. De uno de ellos, surge una especie de insecto que ataca el rostro de Kane, uno de los protagonistas. El hombre ha tenido la dudosa fortuna de ser infectado por un xenomorfo. Después de esto, se suceden una serie de escenas que han pasado a la historia del cine.

En la película se puede ser testigo de los diferentes episodios del feliz crecimiento de la criatura. Sus primeros segundos frente a las cámaras los pasa en su forma de abrazacaras, aferrándose al rostro de Kane. Horas después, atraviesa el pecho del pobre hombre en su forma intermedia, también llamada revientapechos. Por último, se divierte persiguiendo a los tripulantes en su forma adulta.

Los arácnidos de Starship Troopers

El caso de los insectoides de Starship Troopers es el que quizás sea más afín al paradigma clásico de este tópico. En esta novela, escrita en 1959 por Robert Heinlein y llevada más tarde al cine en 1997, se cuenta la historia de una humanidad que en el siglo XXIII se encuentra en guerra con una raza extraterrestre nativa del planeta Klendathu.

Los habitantes de este planeta enemigo son una especie de arácnidos gigantes con una estructura social de colmena. En ella, la individualidad está anulada para en su lugar formar parte de un engranaje social. De esta forma el grueso de estos seres son controlados por una casta inteligente compuesta por unos seres con auténtica capacidad pensante.

Esta versión de insectoide es la que más claramente define el factor de «otredad». El arácnido es el «otro» perfecto, ajena al pensamiento humano y a su idiosincrasia, enemiga a destruir por ser en esencia diferente y contraria.

Los insectores de El juego de Ender

Con una premisa similar a la que ofrecen los arácnidos de Starship Troopers, aparecen los insectores en el mundo de El juego de Ender, una novela de Orson Scott Card. Como en la obra de Heinlein, una raza casi desconocida de insectoides con estructura de colmena se enfrenta a los humanos. Tras una invasión de insectores que a duras penas fue repelida años atrás, los humanos se preparan para contraatacar y erradicar la amenaza.

Hasta aquí, el insector se diferencia en poca medida de la figura del «otro» representada por los arácnidos. Sin embargo, lo novedoso se encuentra en las consecuencias finales de esta guerra. Casi logrado el exterminio del enemigo, Ender, el protagonista, comprende que el insector, en tanto que pensante, tiene el mismo derecho a la vida y a la dignidad que el ser humano. Se abre entonces un debate acerca de la ética del dominio humano sobre otras criaturas que, pese a tener una idiosincrasia mental diferente a la del hombre, son, pese a todo, pensantes.

Las arañas de Herederos del tiempo

En la saga de Adrian Tchaikovsky Herederos del tiempo, comenzada en 2015 con la novela homónima, se le termina de dar la vuelta a la tortilla.

En Alien y Starship Troopers el insectoide era un «otro» enemigo del ser humano, mientras que en El juego de Ender un motivo de reflexión sobre esta «otredad». En cambio, en Herederos del tiempo la posición del «otro» salvaje e incomprensible la pasa a ocupar el ser humano.

Debido a un nanovirus que una expedición humana liberó accidentalmente en un planeta desconocido, una especie de arañas de este planeta fue modificado genéticamente, volviéndolos seres pensantes. Milenios después, la humanidad, en declive, entra en contacto con esta especie, que se ha desarrollado hasta límites insospechados.

Contrariamente a la tradición del tópico del insectoide, las arañas de Herederos del tiempo son conciliadoras y, en general, con mayor categoría moral que sus contrapartes humanas.

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