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Investigadores de ficción que ante todo son asquerosos

Algunos fueron lo peor y otros lo siguen siendo.
Póster de Filth un detective asqueroso

En muchas ficciones policiales lo que se ve es un cuerpo heroico en el que hay manzanas podridas. Por suerte, no faltan aquellas en las que los investigadores son despreciables. Agentes y oficiales cuya personalidad está colmada de vicios. Violencia, racismo o misoginia son su día a día. Aquí va un repaso a detectives cuya mejor definición es la de asquerosos.

Bruce Robertson de Filth, un ser despreciable aunque trágico

Basada en la novela de Irvine Welsh, Filth hace honor a su nombre más que de sobra. Film de 2013 dirigido por Jon S. Baird, pone a James McAvoy como un detective que no tiene redención posible. Alcohólico, manipulador, mentiroso, drogadicto… Su mundo gira en torno a una locura que se va desvelando poco a poco. Así, la comedia inicial deriva en dramazo total en el desenlace. En medio quedan tacos por doquier y jugarretas de ser mala persona profunda. No hay límites ni redención para el poli escocés. Sus pecados van de drogar a amigos a pedirle a una menos que le haga una felación a cambio de no revelar a su padre que se está acostando con un caco.

Jackson Lamb de Slow horses, un sobrado con mala higiene

Otra vez estamos ante un personaje original de novelas que tiene adaptación, en este caso a serie. Slow horses es una saga literaria de Mick Herron que Apple TV+ está llevando magníficamente a la tele. El alma de ambas es Jackson Lamb. Se trata de un espía del MI5 de un talento descomunal y una falta de escrúpulos y modales absoluta. Flatulento, siempre va vestido como un mendigo. Su equipo, lo peor del servicio, le suele importar muy poco. Cual hermano abusón, eso sí, les defiende de ataques externos. Solo él les amedrenta. En general, es la versión más asquerosa posible del George Smiley de John le Carré.

Evert Bäckström de la saga Backstrom, ser un capullo como costumbre

El escritor sueco Leif G. W. Persson creó a Evert Bäckström, un detective de policía genial pero inaguantable. Recuerda, así, a Lamb. Ambos son muy cracks en lo suyo, pero también unos capullos. Aquí se está ante un ser irascible y violento, con tendencias autodestructivas como por ejemplo su obesidad. De los libros pasó a la televisión a través de una adaptación estadounidense, Backstrom, que duró una injusta temporada, y otra en Suecia, que a enero de 2024 lleva dos.

José Luis Torrente de la saga Torrente, lo desagradable hecho detective

Poco hay que decir de este infraser al público español. Torrente, el brazo tonto de la ley fue el film que lo empezó todo y a partir de ahí dominó la sátira paródica. Santiago Segura diseñó e interpretó a un personaje igual de cerdo que el mencionado Bruce Robertson. Sin embargo, José Luis Torrente no tiene un pasado que le arrastrará a ser malvado. Simplemente es un misógino, violador, racista y maltratador fascista. Una caricatura obvia y desagradable que, sorprendente, hubo quien se tomó en serio.

Juan de la Isla Mínima, un detective turbio y mentiroso

Seguimos en España con uno de las películas de suspense más destacadas de los últimos años. La isla mínima miró cara a cara a True detective, de esa ya hablaremos, para generar una historia opresiva en las marismas del Guadalquivir. Juan, personaje de Javier Gutiérrez, no es tan obvio como los anteriores. Se sabe que no es de fiar desde el principio y guarda las formas. Con el avanzar de las tramas se destapa su verdadera naturaleza, cuanto menos turbia.

Harry Callahan de la saga Harry el sucio, otro al que le pasan de todo por tener talento

Viste bien, tiene la voz relativamente suave y si se le ve por la calle no se cambia de acera a no ser que se le conozca. Harry Callahan es un tío duro de los de antes. De hecho, el personaje de Clint Eastwood se ha convertido en un prototipo del detective sin miramientos. En Harry el sucio se explica el mote. Básicamente odia a toda etnia sobre Estados Unidos. Es racista y se salta la ley pero, maldita sea, da resultados. La demostración de que molar no evita que uno sea un asco de persona.

Rust y Marty de True detective, dos hombres rotos pero destructivos

Hay que poner a esta parejita de True detective temporada 1 junta. Tanto Rust, de Matthew McConaughey, como Marty, de Woody Harrelson, tienen lo suyo. El primero es una figura trágica. Podría haber sido normal, pero una desgracia lo llevó por el camino de la autodestrucción. Mientras tanto, su compañero es un misógino violento en toda regla. Supo, eso sí, guardar las apariencias, lo que solo lo hace peor. Al menos, ambos acabaron pagando sus pecados, intentando dejar de ser seres humanos terribles.

Tú en Disco Elysium, un amnésico patético

La desarrolladora ZA/UM y el novelista Robert Kurvitz crearon uno de los mejores videojuegos de la segunda década de los 2000. Disco Elysium se sitúa en una sociedad ficticia de corte distópico, concretamente en la ciudad de Revachol. Destrozada por una revolución comunista que derrocó a la antigua monarquía local, aplastada poco después por las urbes capitalistas, tiene en la Milicia de Ciudadanos de Revachol su brazo policial. El personaje jugable es un detective de la misma. Se despierta resacoso tras una borrachera que le ha dejado amnésico. Es un ser despreciable, aunque depende del jugador confirmar su miserabilidad o intentar que se reforme.

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