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‘Jabberwocky’, para cuando te has terminado a los Monty Python

Una película con la que reconocer las bases del cine de Terry Gilliam.
Fotograma de Jabberwocky una peli para ver tras haber acabado con los Monty Pyhton

Pocos grupos de cómicos han influido tanto en su sector como los Monty Python. Cuatro ingleses, un galés y un norteamericano renegado que lograron hacer un humor cerebral. Conectando sketches a través de la animación, su Flying Circus logró innovar y sus posteriores películas refinaron el concepto. Entre las dos más conocidas, Los caballeros de la mesa cuadrada y La vida de Brian, Terry Gilliam tuvo su primera intentona como director en solitario. Se trata de la irregular Jabberwocky, un film al que acudir cuando se ha machacado a los Monty Python y se quiere más.

Historia y sinopsis de Jabberwocky

El origen de esta película se halla en un poema absurdo de Lewis Carroll. No se sabe bien si era un dardo a un colega, una crítica a la pomposidad o una pulla a los críticos que no se enteraban. El caso es que forma parte de Alicia a través del espejo, novela de instantes elongados, y contiene más de una expresión inventada. Sobre esta base, Terry Gilliam construyó una comedia totalmente deudora de Los caballeros de la mesa cuadrada en 1977. Entre ambas solo hay un par de años y comparten el ambiente medieval. También el ataque a la sociedad moderna y a la romantización de épocas pasadas.

El resumen del film vendría a ser que un tonelero, interpretado por el Python Michael Palin, se ve inmerso en la caza de un monstruo, el Jabberwocky, que está arrasando el reino. Él no quiere, pero da igual. Es una persona innovadora de la que todos pasan. Lo hace su amada, una oronda hija de mercader, lo hace su padre que le acaba repudiando y lo hace la ciudad a la que escapa en busca de fortuna.

Entre gags muchas veces flojos, se puede reconocer los elementos que darían forma a la siguiente década creativa de Terry Gilliam, a su trilogía de la imaginación. Ya se ve la burocracia inoperante, el mundo corrupto y decadente, los superiores ineptos y lo vano de intentar rebelarse contra ello. Porque aunque todo acabe en teoría bien para el personaje de Palin, ni mucho menos se cumplen sus deseos. Un desenlace en línea con el de Los héroes del tiempo o el de Brazil, partes de la terna mencionada.

Cuándo hay que ver Jabberwocky

Como se ha dicho, Jabberwocky es una transición perfecta entre el mundo Monty Python y el universo Terry Gilliam. Así, sirve de puente si se ha terminado con todo lo que dio la troupe británica. También es un paso perfecto para adentrarse en la obra en solitario de Cleese, Palin, Idle, Chapman o Jones. Todas ellas están de hecho bastante interconectadas.

El humor no es tan refinado como era habitual al trabajar la banda al completo. A cambio se dejan fluir a la violencia y a las obsesiones de Gilliam. Por ello, se puede afirmar que es café para muy cafeteros. Si no gusta el absurdo, el humor físico y las tonterías de los Python, mejor pasar de largo. Asimismo, no es un film brillante pero sí entretenido.

Asimismo, como se ha señalado, en este film están las bases de lo que acabaría siendo Gilliam como director. Por tanto, la mitomanía es otro motivo para enfrentarse a Jabberwocky. Después, sugerencia, véanse Los héroes del tiempo, Brazil y Las aventuras del barón Munchausen en ese orden.

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