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Lucy y Max de ‘Fallout’, como Rey y Finn de ‘Star wars’ pero bien

Vidas paralelas, guionistas diferentes.
Rey y Finn de Star wars junto a Lucy y Max de Fallout

Además de ayudar a Todd Howard, productor ejecutivo de Bethesda, a vender más Skyrim y de paso el Fallout 4 y 76, la serie de Fallout ha logrado volver a demostrar que los videojuegos se pueden adaptar sin dar grima. Un éxito algo inesperado para Prime Video con muchos detalles que observar. Entre ellos, una relación que lleva directamente a la trilogía secuela de Star wars. Porque en Fan Service nos hemos dado cuenta, seguramente como multitud de fans, que la dinámica entre Lucy y Max es muy parecida a la de Rey y Finn. La diferencia es que la primera está mucho mejor ejecutada en lo narrativo.

Chica blanca ingenua…

Lucy es una muchacha recién entrada en la adultez que nunca ha salido del Refugio 33, uno de los lugares en los que supuestamente la humanidad ha sobrevivido a un apocalipsis nuclear. Rey, por su parte, es una chatarrera de Jakku. El planeta que albergó la última resistencia del Imperio, ya muerto Palpatine, era un lugar tan aislado del resto de la galaxia como Tatooine.

Aunque Rey fuera paupérrima y Lucy viviera en un entorno privilegiado, ambas responden al mismo patrón. De hecho, hasta son familiares de un villano en la sombra. Al comienzo de sus aventuras, nunca han estado más allá de sus respectivas burbujas. Tanto en la trilogía secuela de Star wars como en Fallout se narra el descubrimiento de la vida exterior por parte de las heroínas, al estilo de la artificial y trillada técnica narrativa del viaje del héroe.

El carácter de ambas es naif y pizpireto. Al tiempo, son decididas máquinas de matar, cada una en su contexto. Sus desventuras las ponen frente a un peligro de carácter universal, les descubren un mundo que creían legendario pero es real… Todo en obras que tienen en sus predecesoras referencias directas, con fandoms amplios y consolidados.

Conoce a chico negro parte de una organización militarista autoritaria…

Por su lado, tenemos a dos gañanes que no han conocido otra vida que la de una organización militar con tintes fascistas y aspiraciones de dominación mundial. Finn era un soldado de asalto de la Primera orden, heredera del Imperio Galáctico. Son muy, muy fascistas. Por su parte, Maximus es parte de una sección de la Hermandad del acero. Esta ha sido representada de muy distinta manera en los videojuegos. En esencia, sus segmentes son sumamente diferentes. Tienen en común la preservación de tecnología antigua, ritos sectarios y un aura supremacista que va especialmente en contra de necrófagos o mutantes.

La caracterización que hace la serie de la sección de la Hermandad del acero es de las más oscuras en la franquicia. Son más sectarios que nunca, comiendo la cabeza a sus miembros con ritos cruentos. Se admite camaradería, pero los cuchillos vuelan. O se meten en botas de quienes triunfan. De esta forma, no son más que un grupo que se cree superior al resto y quiere masacrarlos para instaurar un gobierno militar.

Más coincidencias, Finn y Max son interpretados por actores afrodescendientes. También tienen superiores que abusan de ellos abiertamente. El caballero al que sirve Maximus, Titus, es igual de cerdo con él que Phasma con el soldado de asalto. Esto lleva a una animadversión obvia, que motiva la deserción de ambos, así como una clara venganza. Sendas huidas permiten a los personajes una necesaria, buscada, apertura de miras, así como un despertar sexual/romántico de la mano de las protas.

Y se molan mientras descubren mundo

Hasta ahora, las similitudes no hacen que una dupla destaque sobre la otra. Ambas parejitas se conocen y surgen chispitas. Los argumentos les separan y llevan a rescates mutuos en los que se ven involucrados veteranos curtidos en mil batallas. Son el Necrófago y Han, que acaban siendo apoyos clave de ambas heroínas.

El problema de Finn y Rey es el desastre creativo de la tercera trilogía de Star wars. Cada película fue a su bola. Si en El despertar de la fuerza se deja caer, mucho, que a Finn le gusta Rey, Los últimos jedi dinamita esto a favor de Kylo Ren. De hecho, el escritor de la novelización de la primera parte tenía claro que había tema, pero Disney cortó las alas, dejando a todo el mundo algo descolocado. Un triángulo amoroso absurdo que explotó de la forma más ridícula en la fallida El ascenso de Skywalker. Había buenas tinturas, como en todo lo demás, pero eligieron fallar.

Quizá habiendo aprendido la lección, así como viéndose alguna comedia romántica adolescente, en Fallout han optado por dejar a sus chavalitos enrollarse. Con la ventaja de solo haber mostrado una temporada, tiempo hay para fastidiarla, han sabido desarrollar la relación de Lucy y Max con acierto. El choque cultural de ambos no da pie a sexo gratuito, hay piedras en el camino, pero al final se impone aquello de haber empezado a descubrir el mundo juntos.

Como en el cierre de El despertar de la fuerza, en Fallout T1 deciden separar a los jóvenes porque si no, poco drama. A falta de introducir terceros que enmarañen la dinámica en futuras temporadas, Lucy y Max han sido todo lo que no dejaron ser a Rey y Finn. Esperemos que los guionistas no decidan fastidiarla.

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Judith Torquemada
26/01/2024
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