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Los mejores momentos de ‘Dos buenos tipos’, idioteces sin parar en los 70

Idioteces una tras otra que hacen que la película sea top.
Fotograma Dos buenos tipos

Mientras esperamos a ver si sacan la segunda parte, no está de más repasar los mejores momentos de Dos buenos tipos. No es que falten este tipo de instantes en la película de Shane Black. Sus personajes, interpretados por un reparto que encabeza Russell Crowe y Ryan Gosling, dan muestras de idiotez magníficas. Gritos, sangre, tretas y sobre todo estupidez continua. Estas son, para nosotros, las escenas más divertidas del film. Sobra decir que hay spoilers.

El intento de allanamiento de March

El detective Holland March es la ineptitud hecha hombre. No hace falta avanzar apenas en la película para comprobarlo. Investiga la muerte de la actriz porno Misty Mountains, cuya tía cree que sigue viva, y un camarero le deniega una pista. Su solución es colarse en el antro después de que cierre. Solo tiene que romper un cristal y listo. Por desgracia al personaje de Gosling no se le ocurre otra cosa que dar un puñetazo a la ventanita de la puerta con un trapo en la mano. El resultado es que se raja la muñeca y acaba en el hospital.

Cuando Healy conoce a March

Healy está trabajando para una joven que resulta ser Amelia, Margaret Qualley, y debe asustar a quienes le persiguen. March es una de esas personas. Para ello, acude a su hogar a zurrarle y sacarle información. No le cuesta superarle. Holland intenta torpemente sacar una pipa pero falla. Entre cobardes confesiones e intentos de recuperar el arma, arrastrándose, el matón acaba partiéndole un brazo. Los gritos de Gosling son un placer culpable y se volverán a oír a lo largo de la película. El cierre es hilarante con la hija del detective, la Holly de Angourie Rice, dando un batido al personaje de Crowe al no saber lo que acaba de pasar en casa.

El niño salido que da pistas

Unidos por un repentino ataque de moralidad de Jackson Healy, la dupla protagonista logra adivinar en qué andaba metida la chica a la que buscan. Resulta que estaba grabando una peli porn…, reivindicativa junto a Misty Mountains. Mientras Chet, parte del grupo de protesta de Amelia, les cuenta cómo se quemó la casa del novio de esta, aparece un crío en bici. El jovencito aporta jugosos detalles. Por desgracia, también apunta a que intentó participar en el film debido a que está muy bien dotado. De hecho, acaba ofreciendo mostrarles su maravilla anatómica a los investigadores. Hasta March se escandaliza.

La piscina y las pistolitas de March en la fiesta porno

El productor porno Sid Shattuck, un Robert Downey Jr. no acreditado, es el siguiente objetivo para sacar información. Debería estar en un fiestón repleto de gente del mundillo al que asisten los Dos buenos tipos junto a Holly. Todo el segmento está repleto de buenos gags, pero March protagoniza dos de los más divertidos. Borracho y puesto, se mete en la piscina para perseguir a unas muchachas disfrazadas de sirenas. Después, juguetea con otra joven vestida de india. Esta hace que le dispara con las manos y él simula recibir los tiros. Tanto se mete en el papel que acaba despeñándose para furor de la actriz. Eso sí, la copa en la mano.

La negociación de March con Judith

Cuando una miembro del Departamento de justicia de los Estados Unidos te contrata, es normal esperar que planten un buen cheque para asegurarse la discreción en el servicio. Por eso March está al quite para sajar a la Judith de Kim Bassinger. Antes de que esta termine de escribir la cuantía que les va a pagar en un papelito al portador exige 5.000 dólares. El detective mira con superioridad a Healy. Todos contentos. Sobre todo su cliente, que iba a darles 20.000 si el investigador no hubiese abierto su bocaza.

El asalto al ático del hotel

Tras una escena digna de Poirot o Sherlock Holmes, March deduce que Amelia no una nota que tiene Healy sobre Amelia no indica que va a coger un vuelo, sino que es una dirección. El destino deja fatal al detective una vez, pero acaba cediendo y resulta que está en un hotel junto al aeropuerto. Descubren que está en el ático y allá que van. El ascensor sube, se abre la puerta y la dupla contempla que está sucediendo una masacre. Tranquilamente, pulsan el botón del bajo y se van. Porque el cementerio está lleno de valientes.

La abeja

Tanta movida deja a cualquiera exhausto. March, que es lo contrario a un superhombre, no es una excepción. Gracias a ello se da el momento más raro de Dos buenos tipos. Ya es decir. Mientras conduce, tras escuchar cómo Healy le cuenta que lleva una pistola tobillera, una abeja gigante en el asiento de atrás le interpela. Le cuenta que el plan de los industriales de Detroid y Judith de permitir más emisiones está fastidiando a su empresa. Una escena que se interrumpe cuando Jackson le grita y se descubre que estaba dormido al volante.

El pase de pistola de March a Healy

Cuando el asesino profesional John Boy, encarnado por Matt Bomer, va a casa de March a acabar con Amelia el asunto se pone feo. Holly logra detenerle lo suficiente como para que lleguen su padre y Healy. La escena se desarrolla y llega a un punto en el que el detective puede pasarle su pistola al matón, que es mucho más efectivo con ella. Pero si su puntería es mala al apuntar con un arma, es igual de pésima al lanzarla. Así, en vez de en las manos de su colega acaba rompiendo el cristal de una ventana y cayendo al exterior.

La pistola tobillera contra Tally

Tally, interpretada por Yaya DaCosta, tiene enamorado a March, incluso después de que les tenga a punta de pistola y confiese ser una asesina. En una escena paralela a esa en la que conoce a Healy, el detective usa un truco para apoderarse de un arma. Ahora le toca a la pistola tobillera de su colega. Las busca, la busca y no la encuentra. Tarda en caer que, al igual que la abeja, era fruto de su imaginación.

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