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Mikey de ‘The Bear’, el cuidador

El pilar del restaurante, el alma de la familia y de Chicago. Un desastre para los negocios y un ser generoso y entregado.
Mikey de The Bear

Durante la primera temporada de The Bear, se insinúa y se menciona que The Original Beef of Chicagoland no saldría adelante sin Mikey (Jon Bernthal). En el momento en el que éste sucumbió a su propio infierno y no vio otra salida que quitarse la vida, el restaurante estaba sumido en el más absoluto caos. O, mejor dicho, en la más absoluta nada. Esta entrega inicial de la serie de Hulu, que en España puede verse a través de Disney+, arranca con Carmy volviendo a dar vida al local. Ello supone un torbellino de cambios y emociones fuertes. Lo que no se muestra, pero se intuye, es que, hasta ese momento, la familia se había rendido. Muy a su pesar, había perdido la esperanza de recuperar el que algún día fue su hogar.

El hombre y el restaurante

A través de la propia situación del restaurante, de las pistas que fue dejando y de los recuerdos de quienes le conocieron, los espectadores tienen la oportunidad de conocer a Mikey. Al menos, de imaginar cómo fue. Queda claro, casi desde el minuto uno, que para los negocios era un auténtico desastre. Deudas, documentación repartida por todo el local, averías, un menú que no se renueva en años… Sin embargo, con todo y con eso, la mejor ternera de Chicago seguía repartiéndose día tras día y los empleados cobrando su salario mes a mes.

En el fondo, todos sabían que Mikey improvisaba la mayor parte del tiempo. Al menos esa es la sensación que deja la serie. Sin embargo, lo hacía siempre pensando en los demás. En ofrecer la comida caliente que necesitaba la clase obrera que acudía a ellos tradicionalmente, en que a sus empleados no les faltara de nada, en mantener a raya al primo Richie y en alejar a Carmy de esa pocilga que le quedaba tan pequeña. Después de todo eso y en el último lugar, estaban él y su salud, física y mental. Era el cuidador, el que velaba por todo y por todos, y, por tanto, el que más daño sufría.

Capaz de todo

Los relatos de los diferentes personajes que sí conocieron a Mikey ayudan a construir una propia imagen del mismo. Seguramente difiera de un espectador a otro, ya que queda un espacio bastante grande por completar. Pero hay algo que transmiten todos y cada uno de los recuerdos que comparten quienes más vivieron junto a él: siempre parecía ser capaz de conseguir cualquier cosa. Una muestra clara era el simple hecho de que el restaurante siguiera abierto. Pero el asunto no quedaba ahí. Esa especie de superpoder se trasladaba incluso a las noches de fiesta, en las que vivían todo tipo de historias hilarantes que, ahora, tienen un sabor amargo.

Jon Bernthal es Mikey en 'The Bear'
Jon Bernthal es Mikey en ‘The Bear’. | Cortesía de Disney+

Además era magnético, algo que compartía con su hermano Carmy. El pequeño de la familia no lo ve, pero ambos tienen esa capacidad de atrapar a todo el mundo. Mikey lo hacía con su carácter abierto, divertido, arrollador e incluso loco. Conquistaba desde el primer contacto. Carmy, en cambio, lo hace con la transparencia y ese don innato para ser líder del que no es consciente. Ahí, en cómo se hacen con toda la sala solo con entrar en ella, es donde se cotempla fácilmente lo que compartían.

Pero detrás de su apariencia feliz y atrevida, detrás de esa imagen de superhéroe llano, de la clase obrera, había un alma atormentada. Un clásico de Bernthal el interpretar a alguien que se impuso a sí mismo un lugar en el que no se sentía bien, que se le quedaba pequeño o grande, lo que nunca sabremos. Era una persona que dedicaba el 100% de sus fuerzas a cuidar a los demás y se olvidó de sí mismo. Cuando fue consciente de que así lo había hecho, no pudo, no supo o no quiso remediarlo. Empleó lo poco que quedaba de él para dejar un salvavidas a quien venía detrás. Para volver a cuidar de su hermano, ahora desde una distancia que ya no podría borrarse ni romperse.

En un primer contacto, cuando sólo se ve la capa superficial, Mikey resulta un personaje egoísta, inmaduro y descuidado. Pero no hace falta demasiado para comprender que es un hombre generoso y roto, que lo tenía todo para, efectivamente, ser capaz de lograr lo que quisiera. Más, en su constante empeño de salvar a todo y a todos, no pudo salvarse. El espectador también está ante un personaje que, apareciendo tan solo unos segundos en pantalla, está tan bien construido que sigue siendo el pilar y el alma de The Bear incluso en su ausencia.

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