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La no-historia de ‘Animales Fantásticos’ y lo que terminó siendo esta saga

Y nos da muchísima rabia tener que llamar a esta saga de esta manera, porque no tiene ningún sentido.
Animales Fantásticos

Fue David Yates quien, en el popular podcast de Inside Total Film, compartía a finales de octubre de 2023 las primeras noticias que había de Animales Fantásticos en bastante tiempo. Los secretos de Dumbledore se estrenó en 2022 y eso fue todo. Según explicó un director que ha estado unido a la franquicia de Harry Potter desde hace años, Warner tenía, de momento, aparcada la idea de continuar haciendo más películas ambientadas en esos turbulentos años veinte del mundo mágico. Además, sorprendía a los oyentes dando a conocer el hecho de que la pretensión inicial era hacer tres películas, como sabía el estudio y como habían empezado a trabajar en Animales Fantásticos, mientras que J.K. Rowling, parece ser que un poco por su cuenta, había estado escribiendo con la intención de rodar cinco. Así lo anunció ante la prensa, para sorpresa del equipo. “La idea de que fueran cinco películas fue una sorpresa para la mayoría de nosotros. Rowling lo mencionó de forma espontánea en una proyección de prensa”, explicó el director.

Yates no descarta el regreso de la saga, pero teniendo en cuenta cómo marcharon las cosas tras la primera película de Animales Fantásticos, teniendo en cuenta los innumerables problemas que se han desarrollado en el equipo, y que las dos últimas películas recibieron más críticas que alabanzas, parece que finalmente se cumplirá lo acordado al principio. Serán tres películas. Tres películas que están incompletas, porque Los secretos de Dumbledore no cierra ninguna gran trama (y había muchas, uno de los grandes problemas de Animales Fantásticos), solo le añade un “continuará”.

¿Es una pena? Bueno, millones de personas enganchadas al fenómeno de Harry Potter, que encontraron en Animales Fantásticos una manera de regresar a casa, sí lo han lamentado. Lo cierto es que puede lamentarse por un lado: Animales Fantásticos podría haber sido una gran cosa, pero terminó siendo un surtido desordenado y torpe de personajes y subtramas que, en su mayoría, no tuvieron el peso necesario como para importar de verdad. 

Animales Fantásticos o el título más desacertado de la historia

La idea de desarrollar toda una saga de películas en torno a este elemento, los animales fantásticos que pueblan el mundo mágico, no puede ser más desafortunada. Sí, los bichitos que roban escenas en cada una de las tres películas son muy entrañables, pero también eran entrañables otros bichitos que aparecían en Harry Potter sin que hubiera necesidad de basar un pilar de funcionamiento en escenas que tienen poder visual pero que, en el fondo, a la hora de la verdad, no tienen peso en la trama real. Claro que, por otro lado, cuál es la trama real de Animales Fantásticos. La primera película no va exactamente de dónde encontrarlos, aunque podemos comprar que el Obscurial que está atemorizando Nueva York es lo principal. Se nos queda un poco descolgado, pero nada comparado con lo que vino después.

En Los crímenes de Grindelwald el supuesto criminal apenas aparece en pantalla, y desde luego nunca llega a despertar gran cosa en el espectador. Ni él ni su equipo, que se dedican a ser misteriosos y guapos y poco más. Parece cargarse a más gente el pobre Newt Scamander que ellos. También los secretos de la tercera película de Animales Fantásticos están un poco pillados con pinzas, porque Albus Dumbledore no tenía demasiada idea de lo que estaba sucediendo con Credence y su verdadero secreto, el juramento de sangre con Gellert Grindelwald, se revelaba ya en la segunda. En fin: no pueden estar peor tituladas. Vas esperando una cosa y te encuentras muchas otras cosas muy diferentes.

Pero al margen de nomenclaturas, hay un problema real que se desprende de este Animales Fantásticos y sus apellidos, y es que cuesta mantener un tono coherente en la película. Todo lo que tiene que ver con los bichitos es un auténtico circo, y suele ser divertido, tierno, agradable de ver, tiene incluso escenas bastante inspiradas (en Los secretos de Dumbledore, cuando Newt rescata a su hermano, guau), pero a ese circo le sigue sin orden ni concierto la oscuridad y la seriedad que debe acompañar a la otra trama, sea la que sea que toque en ese momento. En Los crímenes de Grindelwald se ve con claridad: cuando recogen el circo en el que se encuentra Credence y Nagini (nunca más se supo de ella) pasamos de la risa al llanto en un momento. No es un efecto contraste: es que está mal realizado. A partir de esta segunda es difícil entrar en las películas porque las propias películas te expulsan con sus cambios repentinos de tonos.

Incoherencias y torpezas varias en Animales Fantásticos

Otras veces sucede que estás completamente fuera de lo que está sucediendo porque no tiene sentido alguno. Animales Fantásticos y dónde encontrarlos tiene sus cosas, pero en general se libra de esta acusación, pero la segunda y la tercera son un despropósito en muchos momentos. La trama de Queenie, por ejemplo, es inverosímil: este personaje que es todo bondad y puede leer las mentes está dolida porque el mundo mágico le prohíbe estar con un muggle pero se une al equipo de Grindelwald… que quiere librar una guerra contra los muggles. Grindelwald puede intentar tenderle una trampa y decirle lo que quiere escuchar, pero es que ella, literalmente, lee las mentes. Queenie sabe o debería saber si son coherentes las malas intenciones de este personaje, pero se queda con él. No se sostiene.

En fin: de los múltiples y variopintos agujeros de guion de Animales Fantásticos (McGonagall siendo profesora con -8 años de edad, el fénix de la familia Dumbledore ignorando a Credence durante 20 años de su vida…) podríamos escribir largo y tendido, pero el punto no es señalarlos (otro día, tal vez) sino entender el despropósito general.

En Los secretos de Dumbledore la fiesta del desatino y el mal gusto se dispara. Parece que esta película está hecha desde la pereza y el hastío, porque hay escenas rodadas, escritas y dirigidas con una torpeza tan grande que cuesta creer el equipo que está detrás. Cuando todos los personajes de la saga (unos quince, este es otro tema también) se reúnen para la ceremonia de elección del nuevo líder de la comunidad mágica, los silencios y las pausas se suceden y uno llega a pensar que se les ha olvidado su línea y que después al equipo de montaje se le ha olvidado cortar esos segundos.

Credence llega a estar simplemente ahí, sin ningún tipo de peso ni papel. Grindelwald de repente es un ser civilizado que respeta la democracia, ni rastro de los crímenes. Tampoco nadie detiene a Grindelwald cuando tienen oportunidad de hacerlo. Es como si todos los personajes estuvieran fuera del espacio que les corresponde en la historia. Pero, claro, cuál es ese espacio cuando tienes que compartir dos horas y media con catorce personajes más.

El problema del mucho abarcar

Este es otro problema de Animales Fantásticos, relacionado en realidad con el primero señalado. Decídete por una historia. Añade subtramas a esa historia, pero ten clara tu historia. Cuál es la historia de Animales Fantásticos: las inquietudes de Newt, sus animales fantásticos, la ascendencia perdida de Credence, el anhelo de poder de Grindelwald, su guerra contra los muggles, su guerra contra los magos, su venganza contra Dumbledore (porque invierte mucho, mucho, tiempo en perseguir a Credence) los errores del pasado de Dumbledore, la tragedia de la familia Lestrange (con esta tontería nos colaron a varios personajes más copando minutos), el amor imposible entre Queenie y Jacob, la en general complicada relación entre magos y muggles… Podría serlo todo, por qué no. Es difícil, demasiados personajes con peso pretendido, pero por qué no. Pero entonces para que funcionase, hay que suponer, tendría que haber estado mejor escrito y mejor hilado, o tener más espacio para dejar respirar a esos personajes y esas tramas.

La historia podría haber sido simplemente los turbulentos años veinte en el mundo mágico, pero entonces toma tres o cuatro personajes, conviértelos en protagonistas y dales un desarrollo real. Decirle al espectador “este personaje es importante” pero no convertir esa afirmación en algo que realmente pueda sentirse no funciona. Llenar la pantalla con cuatro personajes nuevos por película, personajes que solo están ahí para ser muy malos, o muy buenos, sin apenas líneas de diálogo, sin una historia desarrollada, solo de forma superficial, es un truco barato y no funciona.

La verdad es que Animales Fantásticos tiene bastantes trucos baratos. En la primera película, la cámara perseguía con una insistencia pesada a la hermana pequeña de Credence, como diciendo: es ella, es ella, es ella, para que al final no fuera ella. Claro que no iba a ser ella, no nos hagas perder tiempo de pantalla porque ese truco ya nos lo sabemos. No necesitábamos que nos engañasen, ni gusta ver, después de tanto tiempo y en este universo que tanto hemos querido, cómo parecen tomar una serie de fórmulas y clichés narrativos para construir una historia que hace aguas por todas partes. Si no hay otra buena historia, como lo era Harry Potter, entonces para qué intentar forzarla.

Quizá esta sea la conclusión final. No hay historia en Animales Fantásticos. Solo hay un conjunto de personajes, cada uno con lo suyo, que coinciden, porque sí, en un espacio y un tiempo concreto, y a partir de ahí circos, disparates y despropósitos varios. Sin tan solo hubieran hecho lo más sencillo: Dumbledore vs Grindelwald. Sin necesidad de más. Un lovers to enemies en toda regla. Si tan solo hubieran hecho eso…

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Judith Torquemada
26/01/2024
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