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Por qué Frodo se marcha al final de ‘El retorno del rey’: la sanación y la muerte

“Ciertas heridas nunca curan del todo”, dijo Gandalf.
Por qué Frodo se marcha al final de El retorno del rey

Frodo necesita marcharse varias veces en El señor de los anillos, como si esa carga que se responsabiliza a llegar le impidiese compartir camino o quedarse demasiado tiempo. Se marcha al final de La comunidad del anillo, cuando comprende que su viaje es solo de ida y que debe continuar solo. Y se marcha también al final de El retorno del rey, en el final de la trilogía, porque a pesar de no llevar esa carga en realidad sigue llevándola. En un primer visionado de la película, o en una primera lectura, es normal que surjan infinidad de preguntas, preguntas que poco a poco van tomando respuesta en los espectadores o los lectores. Que Frodo decida abandonar una Comarca que tal vez nunca hubiera abandonado por su propio pie es una consecuencia natural de todo lo vivido, y así se va entendiendo a medida que se reflexiona. Pero, dentro de este especial dedicado a El retorno del rey por su 20 aniversario en cines, vamos a dar respuesta escrita. Por qué Frodo se marcha al final de El retorno del rey y cómo es la vida para él a partir de entonces.

Una vida tras el Anillo: las cargas de Frodo

Frodo en'El retorno del rey'

Decíamos, reflexionando sobre otra de las grandes preguntas que surgen con El señor de los anillos, por qué Frodo no tira el Anillo en el Monte del Destino, que esa decisión podría tomarse casi como el último coletazo de poder de un objeto que es algo más que un objeto. Tiene voluntad propia, puede influir en la vida y las decisiones de sus portadores, incluso de los seres que simplemente están cerca o conectados de alguna manera. Pero, a pesar de que Frodo ya no lleva consigo el Anillo, en realidad ese poder sigue cayendo sobre el hobbit incluso tiempo después de haber sido destruido. También decíamos, el propio Tolkien lo expresaba en varias de sus Cartas, que es de admirar que Frodo aguantase meses enteros con el Anillo colgando bajo su cuello sin que este llegase a corromperlo por completo. Es una hazaña admirable, casi imposible, y por supuesto pasa factura.

“Su verdadero deseo era, tan propio de un hobbit (y de un ser humano), sólo volver a «ser sí mismo» y volver a la vida familiar que había sido interrumpida. Ya en el viaje de vuelta desde Rivendel, vio repentinamente que eso ya no era posible para él. De ahí su grito: ¿Dónde encontraré descanso? Sabía la respuesta, y Gandalf no le contestó”, escribió Tolkien en una de sus cartas, escrita en 1963 como respuesta a una lectora que le preguntaba por la misión y el fracaso, o no, de Frodo. No había ya descanso para Frodo, ni siquiera en la Comarca.

En primer lugar, no había descanso físico. Frodo nunca volvió a tener la salud que tuvo antes de partir de la Comarca; la herida infringida por la Hoja de Morgul, el veneno de Ella-Laraña, la debilidad que durante meses lo acompañó, cada aniversario de cada golpe recibido era peor que el anterior. Aunque trató de evitar perderse también en estados mentales dañinos, (“y allí estaba Frodo, pálido y consumido, pero otra vez él, y ahora había paz en sus ojos: no más locura, ni lucha interior, ni miedos”), la culpa, el arrepentimiento, y el dolor por lo vivido y lo perdido, no tardaron en apoderarse de él.

“Al principio no parece haber tenido el menor sentimiento de culpa”, escribió Tolkien en la carta mencionada, “recuperó la sensatez y la paz. Pero luego pensó que había dado su vida en sacrificio: esperaba morir muy pronto. Pero no fue así, y es posible observar en él una creciente inquietud. Arwen fue la primera en observar los síntomas, y le dio su joya como consuelo y pensó en un medio por el cual curarlo. Lentamente va desvaneciéndose «del cuadro», hablando y haciendo cada vez menos. Creo que está claro para el lector atento que cuando los tiempos oscuros le llegan y es consciente de haber recibido «la herida de un puñal, la de un aguijón y la de unos dientes; y la de una larga y pesada carga», no eran sólo recuerdos de las pesadillas de los pasados horrores lo que lo afligía, sino también una autoinculpación irracional: se veía a sí mismo y a todo lo que había hecho como un fracaso”, escribía el creador, considerando, por cierto, que este fracaso de Frodo no era un fracaso moral. Era un final inevitable para una misión imposible, deshacerse del Anillo por voluntad propia, es decir, imponerse a la voluntad del Anillo.

««Aunque vuelva a la Comarca, no parecerá la misma, porque yo no seré el mismo»». Eso fue en realidad una tentación venida de la Oscuridad, una última chispa de orgullo: el deseo de haber vuelto como un «héroe», no contento con ser el mero instrumento del bien», continuaba reflexionando en esta carta, «y estaba mezclada con otra tentación, más negra y, sin embargo (en cierto sentido), más merecida, porque, comoquiera que pueda explicarse, de hecho no había arrojado el Anillo por un acto voluntario: estaba tentado de lamentar su destrucción y hasta de desearla. «Ha desaparecido para siempre y todo está ahora oscuro y vacío», dijo cuando despertó después de su enfermedad en 1420”.

Por qué Frodo se marcha: para sanar y morir

Por qué Frodo se marcha al final de'El retorno del rey'

««Ciertas heridas nunca curan del todo», dijo Gandalf: no en la Tierra Media. Frodo fue enviado o se le permitió cruzar el Mar para curarlo, si eso era posible, antes de morir. Tendría que «irse» finalmente: ningún mortal podía, o puede, morar por siempre en la tierra o dentro del Tiempo. De modo que fue a la vez al encuentro de un purgatorio y de una recompensa por algún tiempo: un período de reflexión, de paz y de mayor entendimiento de su posición en la pequeñez y la grandeza, pasado a pesar de todo en el Tiempo en medio de la belleza natural de «Arda Impoluta», la Tierra no maculada todavía por el mal”, así describe Tolkien la decisión y el futuro del hobbit. Frodo se marcha con los elfos a la Tierra Imperecedera, que ningún mortal tiene permitido pisar, como recompensa por su gran sacrificio y con el objetivo de sanar esas heridas descritas, esa corrupción del Anillo que había calado en él.

Frodo se marcha porque en la Tierra Media ya no queda nada para él, porque la vida que había conocido antes de emprender el viaje hacia Mordor podía permanecer en la Comarca, pero el que regresa a esta no es el mismo que partió. Por las heridas físicas, morales y emocionales, por la pesada carga de la que no se libra ni siquiera cuando esta queda destruida, porque el poso de maldad, desesperanza y confusión permanece con Frodo mucho después.

Una vez en las Tierras Imperecederas, la magia de los Valar consigue sanar a Frodo. Pero es solo un hobbit, la inmortalidad no le puede ser entregada, así que fallece años después. Consuela pensar que lo hace tras haber disfrutado de un periodo de descanso y paz tras ese viaje, ese sacrificio y ese dolor. Qué menos para un personaje que entrega todo de sí mismo en una misión imposible de la que se responsabiliza, como dice Tolkien, por amor al mundo que conoce.

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