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‘The last of us’ de videojuego a serie: el cariño que llama a más cariño

Una buena adaptación de videojuego a serie gracias al mimo con que se ha tratado el producto.
Ellie y Joel en la serie 'The last of us'

Adaptarse. ¿Qué significa esta palabra? Para Joel Miller, y para todos los supervivientes del cordyceps en el universo de The last of us, significa sencillamente resiliencia. Adaptarse es hacerse a un nuevo mundo en el que las garantías democráticas no existen. Adaptarse es, también, dejar de vivir para comenzar a sobrevivir. Todo ello aderezado con un nuevo condimento: los infectados. Podríamos decir que no se trata de una buena adaptación porque la esencia de la vida anterior de los humanos no se mantiene. El nuevo orden lo cambia todo. 

¿Y la adaptación del cordyceps al ser humano que plantea este producto audiovisual? Esa sí es una buena adaptación. El hongo, el real,  solo afecta a determinados tipos de insectos, pero gracias al aumento de la temperatura terrestre, como explican en el primer capítulo de la serie, consigue adaptarse al calor humano (esto último, algo distópico). De esta forma, el cordyceps logra mantener su naturaleza y prolongar su vida en otros tipos de organismos. Lo dicho: una buena adaptación. Aunque no tanto como la que ha hecho HBO de The last of us

Aviso spoiler The Mandalorian

¿Por qué la serie The last of us es una buena adaptación?

La respuesta corta es muy sencilla: The last of us es una buena adaptación porque traslada la esencia de la historia de un formato a otro, haciendo los cambios necesarios para que los engranajes cuadren. Esa esencia se cimenta en varios puntos. 

La mirada en el detalle

Fotograma del videojuego The last of us
Fotograma del videojuego. | Naughty Dog

En primer lugar, la esencia inmediata la vemos en el cascarón que envuelve a la historia: la estética. Un mundo postapocalíptico de ciudades destruidas, carreteras desiertas y pequeños estados de guerra en las zonas de cuarentena. Hay escenas de la serie en las que parece que el espectador, más que un espectador, es un gamer. Incluso si uno no ha jugado jamás a la Playstation entreverá estas similitudes. Los ejemplos más claros: el francotirador de Kansas City o la huida de Austin en coche en el primer capítulo. 

Quizás, escenas como estas son las más evidentes, junto a otras que replican los diálogos. Pero las similitudes estéticas entre ambos formatos van más allá: las vemos en la apariencia de los chasqueadores, en la ropa de los personajes y, en general, en casi cada uno de los escenarios en los que transcurre la historia. Por supuesto, en la música. Y en los sonidos, también en los sonidos.

Trueque de zombies por historias

A los creadores de la serie no se les escapa detalle, y ese es otro punto clave del videojuego, uno por el que ha cosechado parte de su merecida fama: se nota que está hecho con muchísimo tacto y mimo. La serie ha sabido replicar este cariño. Si en el juego nos es posible entender mejor el mundo post pandémico gracias a las cartas que Joel y Ellie van encontrando en el camino, la serie nos ofrece un desarrollo más íntimo de algunas historias. Por ejemplo, la de Bill y Frank o la de Kathleen.

La adaptación de HBO cambia zombies por historias y, también, pequeñas historias como las de las cartas por grandes relatos. Esto es algo que, además, hacen con acierto. En el videojuego el encuentro continúo con infectados y soldados de FEDRA o Cazadores entretiene y permite que la relación entre los protagonistas se desarrolle con naturalidad. Pero en la serie hubiera resultado repetitivo y no hubiera aportado demasiado a la verdadera trama, que no es otra cosa que ELLOS. Así, en mayúsculas. 

Por eso, las variaciones que hace la serie no se alejan de la esencia, sino que aportan, en la mayoría de los casos, un valor añadido. Ya hablaremos de cosas que podrían haberse hecho mejor. Para ver exactamente lo mismo, tampoco hubiera sido necesaria una adaptación, ¿no?

El corazón del videojuego se mantiene intacto 

Ellie y Joel en la serie 'The last of us'
El corazón de ‘The last of us’ son ELLOS. ELLOS. | Cortesía de Warner Media

Pero si algo define a The last of us, ya no como juego, película, libro o serie, sino como historia, es el desarrollo de la relación entre Joel y Ellie. The last of us es la narración de cómo una niña que no tiene nada y un hombre que lo ha perdido todo se encuentran en un mundo más dado a la sordidez o al terror que al amor o la esperanza. Lo hacen poco a poco, sin prisas. Porque el amor quizás pueda ser un sentimiento que, en ocasiones, aparezca con mucha rapidez, pero el cariño se cuece a fuego lento. Un flechazo de cariño ni siquiera existe. De ternura sí, pero no de cariño.

Los directores de la serie han sabido trasladar este afecto a la pantalla. Lo hacen de una forma casi idéntica, aunque explicitando emociones que el videojuego deja a la interpretación. Es el caso de la que supone, probablemente, la escena más íntima de la serie. En el videojuego, Joel y Ellie están llegando al final de su aventura y se acercan a una antigua zona de triaje. Él se acuerda entonces de lo que supuso aquel escenario cuando la pandemia estalló: “Allá donde miraras había familias deshechas”. 

Ellie y Joel en el videojuego
Ellie y Joel en el videojuego. | Naughty Dog

“No puedo imaginar cómo será perder a alguien al que amas así. Perder todo lo que conoces. Lo siento, Joel”, responde Ellie después de que su compañero le diga que aquello fue tras el asesinato de Sara. “Está bien, Ellie”, contesta él. Y ya está, la escena no tiene más desarrollo que ese, ni tampoco le hace falta. Lo que no se dice está implícito: Joel se ha abierto a Ellie, por eso es capaz de hablarle de su hija.

En la serie, por el contrario, la conversación va más allá. Se convierte en una confesión del cariño que el personaje interpretado por Pedro Pascal le profesa al encarnado por Bella Ramsey, en una revelación sobre lo mucho que la necesita. “Supongo que el tiempo lo cura todo”, dice ella. “Esta vez no ha sido el tiempo”, responde Joel. 

La intensidad del momento se hace tan insoportable que incluso el espectador siente apuro al mirar a un momento que les pertenece solo a ellos. ¿Era necesario manifestar verbalmente todas estas emociones que el juego expresa a través de sutilezas? Probablemente no, pero qué bonito que lo hayan hecho.

Las principales diferencias entre juego y serie

Hay momentos en la serie que se alejan de lo ocurrido en el videojuego. Añadidos y divergencias que separan ambas producciones. El encaje, en todo caso, cuadra mejor unas veces que otras.

La historia de Bill y Frank, de historia de amor a historia de terror

La diferencia más evidente entre serie y juego viene de la mano de Bill y Frank. Si en el caso de la serie hablamos de una historia de amor, en el videojuego hablamos de una de desamor. En este segundo caso Bill es Bill, pero el Bill que conocimos en los primeros minutos del tercer capítulo: paranoico, hosco y desconfiado. Vive en un escenario que poco se parece a la bonita urbanización de la serie y lo hace todo el tiempo casi en solitario. Casi. A excepción de un tipo que aparece ahorcado en una casa.

Se llamaba Frank y, por los comentarios que dejan traslucir desde Naughty Dog, mantuvo algún tipo de relación amorosa con Bill. No acabó bien. La serie parte de esta premisa, la de esa relación previa que parece que hubo entre ambos, para contar un relato más bonito. El cambio le sienta bien a la historia. En esta ocasión, la esencia sí queda adulterada, pero tampoco molesta ni obliga a ningún cambio en la trama principal. 

Bill y Frank en la serie 'The last of us'
Contenido expandido de calidad. | Cortesía de Warner Media

Ambos finales para esta pareja son válidos. Eso sí, si nos ponemos realistas, la opción del videojuego es la más verosímil. Lo que sí da un poco de pena es perderse las interacciones entre Ellie y Bill, pero para eso siempre podremos volver a la Play.   

Algunos cambios respecto al cordyceps

El cordyceps sigue siendo lo mismo en ambos formatos audiovisuales, pero sí hay algunas variaciones. Mientras que en el juego el contagio puede producirse, además de por mordiscos, por esporas, en la serie se sustituye (y complementa) este último modo de transmisión por el de los alimentos. La pandemia pudo empezar, según este supuesto, en una fábrica de harina. Al menos eso dice la doctora Ratna en el inicio del segundo capítulo, Infectados. Por eso también vemos galletas en la casa de los Adler, los vecinos de Sara y Joel. 

Esos primeros minutos de Infectados ahondan en cómo se inició todo. Le ponen al cordyceps un lugar de origen y una explicación de su extensión a nivel global, algo que el videojuego no hace. Para los adeptos a The last of us, nunca está de más obtener más información, sobre todo si luce así de bien. 

Otra característica que añade la adaptación al hongo es la de la conexión entre los infectados. “Si pisas donde hay cordyceps despertarás a decenas de infectados en otra parte y si saben donde están, irán a por ti”, le dice Tess a Ellie en ese mismo capítulo del que venimos hablando. Sin embargo, este añadido, que a primeras puede parecer interesante, no termina de cuadrar. En primer lugar, porque no tiene ningún tipo de desarrollo. En segundo, si fuera así ¿cómo es que solo les ocurre en una ocasión con la cantidad de kilómetros que recorren?

Por último, la serie introduce una hipótesis que hasta ahora Naughty Dog no había tocado: el porqué de la inmunidad de Ellie. Lo insinúan, en una escena un tanto extraña, con un parto sin sangre y con un niño expulsado del vientre materno como si se cayera de él. ¿Es posible que al morder el infectado a una parturienta le transmitiera a la niña la inmunidad cuando el cordón umbilical se corta inmediatamente después? Estamos hablando de un mundo en el que hay zombies, así que, por qué no. De hecho, The girl with all the gifts, otro apocalipsis de infectados por el cordyceps, plantea una tesis parecida. En este caso, los niños que lo contraen en el vientre materno se convierten en híbridos.

La historia de Kathleen, la mala malísima de Kansas City

Henry y Sam en la serie 'The last of us'
Otra parte que la serie cambia. | Cortesía de Warner Media

Cuando jugamos a The last of us, todo lo que ocurre con el grupo de los Cazadores lo hace en Pittsburgh. En la serie, debemos trasladarnos a Kansas City. En el primer caso, Joel y Ellie se limitan a matar a cazadores e infectados. A veces, azuzando los segundos a los primeros. Sin embargo, la serie profundiza algo más en este grupo que ha conseguido librar a su ciudad de FEDRA. Una vez más, la adaptación cambia acción por historias, aunque conserve algo de lo primero.

De esta forma, conocemos a un personaje nuevo, Kathleen, y entendemos los motivos de sus actuaciones y las de su grupo, aunque no las compartamos. La serie también penetra más en las andanzas de Sam y Henry y en su relación con el resto de los “vecinos”. Con los primeros, el espectador no consigue empatizar: son malos porque FEDRA ha sido malo con ellos, ok. Pero ¿hacía falta que fueran tan malos? 

El incidente en la universidad de Colorado

Al llegar a la Universidad de Eastern, unos hombres atacan a Ellie y Joel, dejando a este último muy malherido. En el juego esta escena se desarrolla después de haber estado recorriendo media universidad con la intención de encontrar a los Luciérnagas y después de que la pareja se enfrente a un buen número de enemigos. La serie, muy sabiamente, reduce el tiempo de esta parte del viaje, pero el resultado es regulero.

La escena no podía eliminarse. Estamos hablando de un acontecimiento demasiado importante para el desarrollo de la historia como para omitirlo. Un capítulo entero, en cambio, hubiera sido demasiado. Así que la serie acierta en cuanto a duración, pero no en cuanto a ubicación, al final de un capítulo, el de Familia, que en realidad ya había terminado. De esta forma, esta escena queda desencajada, como si fuera la pieza suelta de un puzzle

El cariño que llama a más cariño

Como decíamos antes, la idea de un flechazo de cariño es irrisoria. Sin embargo, una vez lo tienes, es muy difícil deshacerse de esa emoción. No importa que haya una traición, el cariño seguirá estando ahí, aunque sea junto a otros sentimientos como la rabia o la desconfianza. Para los que ya habíamos jugado a The last of us, no vamos a mentirnos, hubiera sido muy difícil perder ese afecto hacia la historia, aunque hubiera sido una mala adaptación. Pero igual que el trabajo llama a más trabajo, el cariño llama a más cariño. 

Ese cuidado que los creadores han puesto en la adaptación del videojuego se nota y los fans lo han agradecido. Los nuevos, los que no habían visto esto antes, han ido forjando esas emociones como antes lo hicieron los gamers, como hacen Joel y Ellie: despacio y sin prisa, casi sin darse cuenta. De hecho, esto fue lo que me dijo una amiga (no jugadora) tras ver el episodio 6, Familia: “Es que antes no entendía de qué iba la serie, hasta que he entendido que va de ELLOS”. Desde ese día, es una enamorada más de este fenómeno audiovisual que no deja de ganar seguidores. 

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Javier Retuerta Merino
08/11/2023
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