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Primeras impresiones de ‘Echo’, ¿realmente aporta algo al UCM?

La serie trata de recuperar un tono abandonado desde las series de Netflix.
Maya es la protagonista de las primeras impresiones de Echo

Marvel Spotlight es una de las formas con las que el UCM va a afrontar su crisis. Historias reducidas, de tono más adulto y basadas en personajes de segunda fila. Esto puede sonar, porque es precisamente lo que hizo Netflix hace ya unos años. La iniciativa, que emula una homónima utilizada por el segmento editorial, arranca con Echo. Se trata de un spin-off de Ojo de halcón estrenado según los preceptos de la plataforma de la gran N. Sus capítulos iniciales dejan unas primeras impresiones moderadamente positivas, dejando claro también qué lugar van a ocupar estas ficciones en el Universo Cinematográfico de Marvel.

Spoiler de Daredevil y Echo

Otra historia de origen para el UCM

Echo, en sus primeros compases, es ante todo una presentación ampliada del personaje visto en Ojo de halcón. Uno muy del corte de Victoria Alonso, la defenestrada ejecutiva del UCM. Nativa norteamericana, con una discapacidad física y sin capacidad auditiva, Maya López (Alaqua Cox) tiene tres factores de minoría. Es parte de la nación Choctaw de Oklahoma, con cuyos fundadores míticos se establece desde casi el comienzo una relación directa. De esto vendrá un poder que se muestra solo de refilón en el inicio de la serie.

Respecto a su condición de persona con discapacidad, ni la falta de una pierna o de poder escuchar son elementos que generen condescendencia. Daredevil, el modelo al que más se miran tanto ella como la última versión de Ojo de halcón, ya era una persona ciega. Como en su caso, la serie aprovecha para generar interesantes juegos sensoriales, esta vez con el sonido como epicentro. De esta forma todo se calla a ratos durante algunas escenas de acción, en los momentos en que la cámara se centra en la villana o anitheroína.

El inicio de Echo sirve para recordar cómo surgió el personaje en Hawkeye, usando metraje de la misma tanto como original. Esto atiende a la necesidad autoimpuesta de los proyectos de Marvel Sportlight de ser relativamente independientes. Fisk (Vincent D’Onofrio) y Daredevil (Charlie Cox) aparecen, así como Clint (Jeremy Renner). En general, el asunto funciona sin pretensiones. No hay la altura de miras que tan mal le ha sentado a la fase 4 y lo que va de fase 5. La serie no va de eso y hay que tenerlo en cuenta.

Acción de primera y anticipos

John Wick, Warrior, The Equalizer o la propia Daredevil establecieron elementos en la acción contemporánea que Echo retoma en parte. Coreografías complejas y planos secuencia son estándares actuales, herederas del cine de Hong Kong. La pelea principal del primer episodio está a la altura de las vistas en la serie sobre el diablo de Hells Kitchen. De hecho, la coprotagoniza él y Maya. Sirve para asegurarle a la audiencia que Matt no va a ser tan distinto a como lo era en Netflix, al tiempo de consolidar las habilidades de la futura Echo.

La escena del tren, un poco Indiana Jones, representa una acción más hollywoodiense. En todo caso, sirve para mostrar músculo en la producción. Echo es una serie relativamente menor, pero no por ello iba a lucir mal, a recibir menos cariño. Asimismo, pese a sostener su propia vela, las dos primeros capítulos establecen el carácter de puente entre Ojo de halcón y Borne again. Los motivos son la implicación de las acciones de Maya en los negocios de un Fisk que, nadie lo duda, va a volver cargado de inquina tras recuperarse del disparo de la protagonista le soltó en la cara.

Un hueco claro en el UCM

El complemento que supone Echo a lo que suele mostrar Marvel con su universo cinematográfico queda claro desde el principio. Tal es su encaje en el UCM. Es un añadido que sigue la senda de Daredevil o Jessica Jones. Todavía no se ha lanzado a mostrar carnaza, como hiciera sobre todo la primera, pero desde los créditos de apertura establece lo que en Hollywood llaman tono adulto. Es decir, explícitamente violento y moralmente oscuro.

Con cinco episodios de entre media hora y 40 minutos, es obvio que no se puede esperar un desarrollo como el que tuvo Daredevil o el sufrido por Loki. Lo que se anticipa es acción sin remilgos, un contexto nativo multigeneracional y pruebas de cara al futuro. Un campo de pruebas que, al menos en su inicio, tiene un buen saber hacer.

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