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Primeras impresiones de ‘Shogun’ sin spoilers, épica y violencia en el Japón feudal

A tenor de lo visto, la serie sabe lo que se hac
primeras impresiones de Shogun

Desde que se comenzara a ver algo de esta adaptación de la novela de James Clavell las comparaciones fueron a una serie de HBO. Una que destacó por su estilo descarnado, oscuro, violento y sexual. Erráticamente, el nombre que salió y ahora reflorece es Juego de tronos, cuando debería haber sido Roma. Porque las primeras impresiones de Shogun dejan claro que juega en la misma liga que el drama histórico que lo empezó todo. Tanto el 1×01, Anjin, como el 1×02, Siervos de dos amos, están escritos por Jonathan van Tulleken, así como dirigidos por la dupla creadora de la ficción, Rachel Kondo y Justin Marks.

Aviso de spoiler de samuráis

Drama histórico con el código de la alta fantasía

Como ya hiciera la mencionada Rome, Shogun se centra en un periodo histórico con una mística que permite tratamientos dignos de la fantasía épica. La lejanía temporal y, vista desde occidente, espacial da pie a jugar con la historia como se hace con los mitos. De hecho, la tercera en esta discordia comparativa, Juego de tronos, partía de una emulación de la guerra de las rosas. Además, capturó el interés del público más con dinámicas políticas y de personajes realistas que con sus elementos fantásticos. Luego, claro está, llegarían los dragones o las resurrecciones.

En la nueva serie de FX se contemplan arquetipos dignos de videojuegos, rol, pelis o escritos de fantasía heroica. Del protagonista que aparece en una tierra extranjera y resulta clave para el futuro local al héroe que no quiere el poder pero está forzado a obtenerlo. No hay sierpes escupefuego ni no muertos, pero Roma no los necesito para reescribir el canon de este tipo de ficciones de géneros tan transversales. Shogun, tampoco, aunque lo europeo, como en Samurái de ojos azules, es una amenaza tan peligrosa como cualquiera fantástica.

Los portugueses se anticipan como una suerte de malos finales. Son un enemigo externo para Japón, que trae nuevos credos y formas de sociedad. Un elemento que se infiltra a través de la cruz, pero que posee planes sustentados en la ideología colonial de occidente, desconocida para los nipones. En medio, intrigas nativas con agentes que están dispuestos a innovar frente a aquellos que defienden lo tradicional. Como se ve, Shogun apunta a un modelo que ya ha tenido éxito, en formato histórico y en fantasía épica, y cuyo público es potencialmente masivo.

Fotograma de'Shogun'
Toranaga es como el héroe de toda la vida. | Disney+

Foco en lo micro

El alto presupuesto de Shogun se refleja en una cuidada producción que ya se puede observar en los capítulos 1×01 y 1×02. Este, como el foco narrativo, no apunta a la gran escala sino a lo íntimo. Al contrario que Los amos del aire, otro estilo de épica histórica donde el conjunto se come al individuo, aquí queda claro quién recibe la atención del guion. En ese sentido, de nuevo se observan los códigos de la fantasía heroica y de Roma.

El CGI luce muy bien al mostrar urbes como Osaka. Mas donde brilla la ficción estrenada en Disney+ es cuando se pasa a los detallistas decorados cerrados. Ahí muestra músculo, atacando tanto escenas de ceremoniosidad nipona o de crueldad campestre. Esto genera una sensación de producción clásica, pero sin resultar desfasada.

Además, en el arranque el guion sabe dejarse lucir tanto al destacado reparto principal como a secundarios que pueden no volver a aparecer. Gracias a ello se puede narrar lo grande sin tener que hacer alardes exagerados. Las cuitas palaciegas entre los cinco aspirantes al poder de Japón no llegan a explotarse, ya que ha dado tiempo a poco más que a presentarlos. Sin embargo, a tenor de las primeras impresiones, estas pueden dar un juego similar al de Succession o cualquier otra ficción de gente rica peleándose por mandar.

Fotograma de'Shogun'
Un señor inglés odioso, como casi todos ellos. | Disney+

Un contexto ficticio con bases muy reales

La novela original, así como su primera adaptación con Mifune en el reparto y esta, sitúa una cohorte de personajes de nombre inventado pero con equivalentes directos en el mundo real. No está Tokuwaga, por ejemplo, pero sí Toranaga (Hiroyuki Sanada). Esto se extiende a la ambientación. Los creadores han hecho hincapié en mostrar un choque de culturas de igual a igual.

Blackthorne (Cosmo Jarvis) es un corsario inglés con un odio fanático contra los católicos. Españoles o portugueses, le da igual. Quiere su destrucción y no dudará en hacer lo que pueda para ello. Los lusos, liderados por los jesuitas en Japón, han logrado extender el cristianismo entre las élites. No son más sofisticados que los orientales, son equivalentes.

Esta sensación la comparten los grandes rivales por el poder feudal japonés. Toranaga, a excepción de la fiel Mariko (Anna Sawai), e Ishibo (Takehiro Hira) desconfían de los portugueses y sus aliados conversos. No en vano, el contexto de Shogun se sitúa en los albores del aislamiento Edo, ese par de siglos en que los nipones cerraron sus islas al resto del mundo. No se cortan los creadores en mostrar la crueldad local, a través de suicidios rituales por honor o ejecuciones horrendas.

Solo ha mostrado sus dos capítulos iniciales, pero las primeras impresiones de Shogun han dejado un gran sabor de boca. La ficción de FX parece que quiere actualizar la exitosa fórmula de Roma pero en Japón. De momento, lo consigue.

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