‘Primeras Canciones’, el álbum de los diferentes estados del amor

Silvana Estrada lanzó 'Primeras Canciones' en 2018 y todavía nos estamos recuperando de ello.
Primeras Canciones de Silvana Estrada

Silvana Estrada nació un mes de abril de 1997 en un enclave de montaña del estado mexicano de Veracruz. Creció rodeada de música porque sus progenitores, músicos profesionales, así lo hicieron posible. Eso explica que haya encontrado su vía de expresión en las melodías. Da la sensación, escuchándola, de que nunca ha existido para ella otra forma de hacerlo, otra forma de liberar, de entender o de sanar. “Porque una buena canción te salva de muchas cosas. O te ayuda con muchas cosas”, explicó en una entrevista concedida a El Diario en 2021. Su EP Primeras Canciones da sentido a esta declaración. Vio la luz en 2018, pero llevaba tiempo tomando forma en la propia vida de la cantautora mexicana, que recorre en estas, sus primeras canciones, los diferentes estados del amor.

Así es Primeras Canciones, de Silvana Estrada

Portada de Primeras Canciones, de Silvana Estrada

Primeras Canciones es sencillo y personal. Las melodías, que nacen sobre todo a partir del cuatro venelozano, el instrumento predilecto de Silvana Estrada, son poco más que una excusa para relatar un conjunto de historias que giran en torno al amor y al desamor. No hay grandes florituras melódicas. Los golpes sobre la mesa, en estas canciones, los dan las letas sentidas y la voz de la cantautora, que recurre en ciertos momentos a lamentos que resuenan a los que en su día cantó Chavela Vargas. Silvana Estrada parece querer recorrer un sendero emocional parecido.

Te Guardo, la canción que abre el EP, es pura sensibilidad. A través de una voz llena de sentimiento, Estrada canta sobre la espera resignada, sobre el dejar ir pero no olvidar, sobre el desear pero dejar ir, esperando un regreso para el que, por si acaso, guardará un sitio. La regrabó años más tarde para incluirla en su álbum Marchita (2022), porque “es la canción que inaugura esta historia de desamor” que cuenta en su primer gran trabajo en solitario, tal como explicó en una entrevista concedida a La Banda Elástica. Suena diferente en Marchita: menos esperanzadora, más grave.

A Te guardo, que fue un éxito desde su misma publicación, le sigue Sabré Olvidar, una preciosa canción de desamor compuesta desde una tristeza serena. Consciente de sus sentimientos, Estrada se canta con comprensión y ternura a sí misma, reconociendo el daño y el dolor, reconociendo también el amor, pero prometiéndose que saldrá de ahí.

Esta canción es más que un lamento, porque no se recrea en el dolor de tener que dejar atrás un amor que no está funcionando. Lo que se está cantando es que va a saber hacerlo, porque entiende que no es ahí donde debe estar. Es casi una promesa: voy a estar mejor. El estribillo, que desgarra las estrofas, dice mucho del poder de la escritura de Estrada, con preciosos versos como el que concluye con ese “para que entiendas de milagros y del mar”. Sabe del sufrimiento, pero también intuye hacia dónde se dirigirá sin él.



Al Norte es, por el contrario, una canción alegre en la que uno percibe un canto sonriente. Sale solo acompañar el estribillo, mover la cabeza y tararear con esa chica que le canta a un amor que parece estar empezando y por el que está dispuesta a ir al norte o al sur o donde la lleve el camino.

Tenías que ser tú, la última de sus primeras canciones, cierra el EP con la sonrisa que roban los dos primeros temas. En esta canción, acompañada por la banda Daniel, Me Estás Matando, apuesta por la rancherita para cantarle a un amor que no vio venir pero con el que, al llegar, comprende que de alguna manera siempre había estado ahí. No parece fácil, pero así lo acepta: tenías que ser tú.

Cuándo hay que escuchar Primeras Canciones


Primeras Canciones es una escucha de 15 minutos que sin embargo permanece un tiempo largo en quien conecta con la propuesta. Hay que escucharlo cuando uno esté dispuesto o preparado para colocarse frente a sus propias emociones, porque el talento compositivo y vocal de Silvana Estrada es capaz de sacudirlas. También hay que escucharlo para empezar a comprender por qué esta mexicana de 26 años, que escribió Te guardo con apenas 17, es una de las grandes cantautoras latinoamericanas del momento. Porque, al final, todo empezó aquí, con sus primeras canciones.

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