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Razones por las que Hogwarts no es un lugar tan seguro como dicen

Un caso denunciable de publicidad engañosa.
Superseguro

No hemos llegado ni al minuto 22 de la primera de las películas de la saga de Harry Potter cuando Hagrid le dice a Harry lo siguiente: “Tu dinero está ahí, Harry. Gringotts, el banco de los magos. No hay lugar más seguro, ni uno. Excepto Hogwarts”. No será la última vez que oigamos referencias a la supuesta seguridad del colegio de magia. Pero lo cierto es que, acto seguido, a todos los potterheads se nos vienen a la mente una gran variedad de razones por la que Hogwarts no es el lugar más seguro. Bueno, y dicho sea de paso, tampoco Gringotts.

“La más dolorosa de las muertes” 

Fotograma: Hagrid diciendo que Hogwarts es el lugar más seguro. Fotograma siguiente: Dumbledore dando el discurso de bienvenida y diciendo que “el pasillo del tercer piso, el del lado derecho, no está permitido para todo aquel que no desee la más dolorosa de las muertes”. La más dolorosa de las muertes, como se verá más tarde, resulta llamarse Fluffy, un enorme perro de tres cabezas bastante agresivo. Una criatura que no solo no debería de estar allí, sino a la que puede accederse tras un simple alohomora. Gracias por la advertencia Dumbledore. 

Escaleras que cambian a su antojo

Fluffy Harry Potter
¿Expulsados por ser conducidos accidentalmente hasta la más dolorosa de las muertes? Sí, amiga, sí. | Cortesía de WBD.

Al menos nadie se cruzará con Fluffy por accidente gracias al consejo de Dumbledore, ¿no? Spoiler: Sí. Porque al director de Hogwarts se le olvidó decir que las escaleras del castillo se mueven como quieren, lo que significa que los alumnos pueden acabar por casualidad frente al perro o frente vaya usted a saber qué. Justo lo que les ocurre a los tres protagonistas en Harry Potter y la piedra filosofal. Como diría Hermione, mejor irse a la cama antes de acabar muertos o, peor, expulsados. 

Un trol en las mazmorras

“Trol en las mazmorras, hay un trol en las mazmorras”, grita el profesor Quirrel en la cena de Halloween ante unos atónitos alumnos. La pregunta es, si un trol puede colarse en el castillo más seguro del mundo (por mucho que le ayuden), qué no puede hacerlo? Menos mal que los profesores consiguen reducirle rápidamente. Ah, no, que son tres alumnos de primer año 🙂 

Bosque prohibido, pero no mucho

Bosque Prohibido cerca de Hogwarts
Rara es la película o novela en la que los alumnos no se dan una vueltecita por el Bosque Prohibido. | Cortesía de WBD.

Cuando los alumnos de primer curso entran por primera vez en el Gran Comedor, el director les recibe, como ya se ha señalado, con unas palabras de advertencia. Entre ellas dirige algunas al Bosque Prohibido, al cual, dice el director, está terminantemente prohibido ir. Pero, oh, más tarde serán los propios profesores los que decidan imponer un castigo a Harry, Ron, Hermione y Draco que consiste en ir precisamente al Bosque Prohibido

Un basilisco que vive en las cañerías

No es que Hogwarts no sea un lugar seguro, es que ni siquiera se puede mear tranquilo en sus baños. Porque el día menos pensado una cabeza gigante sale del retrete y, o te deja petrificado, o te convierte en su merienda. Hablamos del basilisco que Salazar Slytherin dejó en la Cámara de los Secretos durante la fundación del colegio y cuyo medio de transporte son las cañerías del edificio. “Hogwarts ya no es un lugar seguro”, dice Dumbledore después del ataque a Colin Creevey. Antes tampoco lo era cariño. 

El Sauce Boxeador

Como con basiliscos y perros de tres cabezas no era suficiente, Dumbledore decidió instalar en los terrenos de Hogwarts un árbol muy especial: el Sauce Boxeador. El director abogó por esta planta mágica cuando Remus Lupin era su alumno, un alumno con un gran secreto… 

Con la luna llena, un adolescente Lupin se transformaba en licántropo. Así que, para permitirle estudiar en Hogwarts, Dumbledore elaboró un plan. El futuro profesor de Defensa contra las Artes Oscuras se refugiaría durante cada transformación en la Casa de los Gritos, un lugar al que nadie se atrevía a ir por una leyenda que, en realidad, solo pretendía disuadir a visitantes indeseados de ir a la casa. 

Como elemento disuasorio adicional, el director plantó además el Sauce Boxeador. ¿Qué mejor que un buen porrazo si a un alumno se le ocurría merodear por la zona?

Monstruos chupalmas para ahuyentar a un fugitivo 

Dementores
A su lado los grises eran ositos de peluche. | Cortesía de WBD.

A pesar de dirigir el lugar más seguro del mundo, Dumbledore no duda en llenar los terrenos del colegio de dementores ante la amenaza de Sirius Black. ¿Una amenaza para enfrentar otra amenaza? Por qué no. Este es el modus operandi que más le gusta al director y que ya hemos visto en otros casos.

Sin embargo, estos métodos tan drásticos nunca resultan efectivos, ya que jamás cumplen su función. De hecho, Sirius es capaz de sortear tanto a dementores como a sauce para entrar tanto en la Casa de los Gritos como en Hogwarts. Aún así, después de que el fugitivo eche de su cuadro a la Señora Gorda y de que todos los alumnos estén durmiendo en el Gran Comedor por precaución, el director es capaz de decir “estoy convencido de que el castillo es seguro”. ¿En serio, Dumbledore? ¿En serio?

El Torneo de los Tres Magos en general

Seguimos para Bingo. Porque en el cuarto curso de Harry Potter el colegio se convierte en sede del Torneo de los Tres Magos que al final resultan ser cuatro, cuya primera prueba recuerda bastante a una lucha de gladiadores. Aunque en vez de esclavos contra soldados o tigres, son alumnos contra dragones. Por si esto fuera poco, en la segunda los profesores entregan a un amigo, familiar o interés romántico de cada competidor, personas que ni siquiera han elegido participar, a la Gente del agua. Allí les dejan a la espera de ser rescatados. 

La tercera prueba, a pesar de que hay plantas que intentan arrastrarte bajo tierra, parece la menos peligrosa. Lástima que se les haya colado un asesino convicto disfrazado de profesor que la convierte, precisamente, en una trampa mortal. En esta película, menos mal, volvemos a oír la frase “Hogwarts ya no es un lugar seguro”, esta vez dicha por Sirius Black. 

Partidos de Quidditch donde todo está permitido

No podía escribirse este artículo sin mencionar los muchos peligros a los que los alumnos se ven expuestos en los partidos de Quidditch, empezando, obviamente, por el bludger. Sí, esa pelota que tiene vida propia y que golpea con fuerza. Pero no queda ahí la cosa, no. Parece ser que el deporte no tiene demasiadas reglas y que, por tanto, está permitido golpear a los contrincantes sin mayores consecuencias.

“Quiero juego limpio”, dice la profesora Rolanda Hooch al iniciarse el juego en Harry Potter y la piedra filosofal. No obstante, pasa por alto las numerosas faltas que se infringen en el partido, incluyendo cuando un cazador de Slytherin le quita el bate a un golpeador de su mismo equipo para lanzar una bludger a Oliver Wood, el guardián del equipo de Gryffindor. Quizás es que hasta sea incorrecto llamarlo “faltas”.

“Mientras Dumbledore esté aquí Voldemort no te puede tocar”

Voldemort
La cara que hubiese puesto Voldemort si hubiera escuchado a Hermione. | Cortesía de WBD.

Es en la primera entrega de la saga, después del encuentro de Harry con la sombra de Voldemort en el Bosque Prohibido, cuando Hermione le dice, para tranquilizarle, que mientras Dumbledore esté en Hogwarts Voldemort no podrá tocarle. Pero minutos más tarde el que no debe ser nombrado le pone a Harry, literalmente, toda la mano en la cara. No será la última vez. 

En la cuarta entrega Voldemort, como si quisiera reírse de lo que dijo Hermione, vuelve a tocarle mientras grita “puedo tocarte”. Por no decir que en Harry Potter y la Orden del Fénix, Voldemort se mete directamente dentro de Harry ante los ojos del director que supuestamente iba impedirlo. Al menos en esta ocasión sí que lo intenta. 

Cuando se cuela to’ quisqui

Pudiera ser que el problema de seguridad de Hogwarts fuera en realidad un problema de Dumbledore. Pero Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 2 nos demuestra que con Snape al mando las cosas no cambian demasiado. Y es que ante sus narices se cuelan, además de los tres protagonistas, toda la Orden del Fénix

Justo en ese momento Harry dice lo que todos llevamos pensando todo el tiempo: “Parece que a pesar de sus exhaustivas estrategias defensivas, sigue teniendo un problema de seguridad, director. Y me temo que es bastante grande”. Dilo, rey. En fin, si queréis estar seguros meteros en un incendio o colocaros bajo una avalancha, pero nunca vayáis a Hogwarts. 

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