Revista referencia en fenómeno fan

Las series que marcaron el presente: ‘Roma’ y la apoteosis del exceso épico

Violencia, sexo y entretenimiento que sentaron catedra.
Praeco en Roma de HBO

Hay ficciones que marcan época. Que saben captar un momento para luego no parar de influir. Producciones de esas que se ven en muchas otras, que si se disfrutan tras ver a sus hijas suponen sentir casi un déjà vu. HBO echó el resto en 2005 cuando apostó por Roma. Cierto que se les acabó rápido la gasolina. Mas ella y no otra es la primera hiperproducción épica de la televisión. Una auténtica orgía de excesos que asentó un estilo que se replicaría en éxitos como Los Tudor o Juego de tronos.

El presupuesto inmenso de la serie que no se había hecho antes

Hoy es fácil dejarse llevar por la inflación de los presupuestos que manejan muchas producciones televisivas. Sin embargo, que a principios del milenio dedicaran 100 millones de dólares a una ficción épica para televisión que iba a mostrar sexo y violencia no era normal. HBO era, quizá, el único espacio en que podía ocurrir. Ya había lanzado un órdago con el Band of brothers de Spielberg y Hanks. 125 millones de machacantes costó.

John Milius y William J. MacDonald lograron que la empresa les comprara la idea. En buena medida, fue así porque una serie sobre Alejandro Magno de Mel Gibson no cuajó. Bruno Heller terminó de configurar el triunvirato de cocreadores. En un show que iba a ser caro, era una opción barata para liderar la escritura de los guiones, como reconoció a los compañeros de Den of the Geek.

BBC se unió al proyecto, por si hacía falta algún sello de calidad más aparte del de HBO. Parecerá una tontería, pero el toque británico, notable en el reparto, se hizo con la intención de que el público considerara la producción más verosímil. El acento de las islas retrotrae más a Europa que uno de Texas, sin duda. Asimismo, marcó una tendencia a usar a intérpretes relativamente desconocidos en superproducciones televisivas. Sea como fuere, la grabación principal se hizo en los estudios Cinecittà, en la mismísima ciudad eterna. Todo era grandioso, todo cantaba grandeza. Con 40 millones más que GoT hizo su primera temporada Roma.

Suciedad y pequeños momentos para aumentar el realismo

El altísimo valor de producción de Roma se complementó con una forma de narrar que quería desmarcarse de lo habitual. Hasta el momento, excepto en círculos de serie B y aun todavía en ellos, lo romano se mostraba impoluto. Gladiator ya oscureció un poco el aura imperial, aunque el esplendor prístino seguía ahí en su mayor parte. Yo, Claudio, una ficción que se puede considerar a todos los niveles una predecesora de la protagonista de este artículo, era muy oscura en sus tramas pero el aspecto era tan blanco como el del Espartaco de Kubrick.

Heller, como cuenta en la entrevista antes mencionada, se fijó en ciudades como Bombay para escribir Roma. La documentación sobre los detalles de la vida común de la población romana fue exhaustiva. Cuando se buscaba la veracidad, se iba a lo micro. Esto conllevaba que la capital de la República romana, luego imperial, luciera con la suciedad y sensación de mal olor que captó la ficción de HBO. No es una tendencia exagerada, hay espacios limpios como la villas patricias. Sin embargo, las zonas plebeyas y esclavas están todo lo gentrificadas que se puede esperar.

La falta de romantización, sin llegar a la parodia, hizo diferente a Roma. Juego de Tronos, por ejemplo, calcó este enfoque. Más tarde, hasta Fundación, basada en la obra de un Asimov donde todo siempre parecía impoluto, se dejó ensuciar para mostrar mejor la épica de su historia. El día a día crudo era lo que quería y sigue queriendo la audiencia.

Pullo y Voreno en'Roma' de HBO
Nostalgia intensifies. | HBO

Fidelidad en los pequeños detalles, adaptación total en los grandes hechos

Spartacus, aunque siempre supo que era otro tipo de producto, tuvo en Roma una inspiración tan importante como la de 300 o el Espartaco de Kubrick. Lo mismo le ocurrió a Los Tudor, Medici: Masters of Florence, Britannia o Romulus. Todas ellas son series históricas de corte épico. Como la de original de HBO, mostraron una gran fidelidad en el contexto histórico mostrado. Armaduras, armas, herramientas, vestimentas… Los detalles intentaban emular la época con eficacia. Mención especial al praeco de Ian McNeice, personaje preparado a conciencia como contó al podcast Raising standards.

Sin embargo, al igual la coproducción de HBO y la BBC, en muchos casos optaron por priorizar el drama sobre los grandes hechos históricos que contaban. El combo de basarse en el punto gordo de los eventos reales pero dar una ambientación cuidadísima se ha asentado como una fórmula de éxito. Hay un peligro en ello, eso sí, como demostró el rechazo italiano a Rome.

Atia en'Roma' de HBO
Lucrecia de ‘Spactacus’ era una aprendiz al lado de Atia de los Julio. | HBO

Violencia, sexo, traición y humor del guion a la pantalla

Pero si algo supo hacer Roma fue quitar cualquier tipo de tapujo moralista a su historia. Era una triple A pero para mayores de 18. Había sexo muy explícito, que incluía perversiones de todo tipo y hasta agresiones bastante crudas. James Purefoy, Marco Antonio, dejaba incluso un desnudo frontal completo. Los nuevos tiempos, como demostraba Sexo en Nueva York, no eran para mojigatos. Reclamaban una lascivia unisex.

Junto a la sexualidad, la violencia era total. Se masacraban niños, mujeres y hombres por igual. No había piedad ni remilgos a la hora de colgar una cabeza en una pica. Hasta en eso, pobre Ned, Juego de tronos tiene en Roma una predecesora.

Lo gris de los personajes llevaba a una traición continua. Porque si eran miserables por fueras, por dentro lo mismo. House of cards miró a Los Soprano para construir a su prota, pero los líos retrotraían a Roma. Al ver la serie de HBO era fácil saber quién era protagonista y secundario, pero nunca quién era el bueno o el malo. Ambos son conceptos fluidos en la ficción.

Para amalgamar todo ello, se daban situaciones de humor brillantes. No porque se ejecutaran gags, sino porque los guionistas no dudaban en estirar las costumbres romanas hasta el absurdo para causar risa. La escena en que se plantea un suicidio colectivo en casa de Atia de los Julio o la conversación sobre el clítoris de Pullo y Vorenus son ejemplos claro. Al tiempo la propia Atia, Cleopatra o Marco Antonio son personajes extremos que facilitan el cachondeo general sin quitar un ápice al drama o la épica. Hay que darle buena parte del mérito a un reparto que contó con Polly Walker, Ciarán Hinds, Kevin McKidd, James Purefoy o Ray Stevenson (recientemente fallecido antes de una nueva fama por Ahsoka) entre otros.

César en'Roma' de HBO
No era calvo ni falta que hacía. | HBO

Una cancelación errónea que no cambia lo histórico de Roma

Pese a que las críticas de la primera temporada de Roma fueron excelentes y la segunda fue de menos a más en reconocimiento, esta fue la última. HBO se acobardó ante una Cinecittá intratable y un presupuesto excesivo. Los premios llegaron tarde, cuando los decorados se habían quemado accidentalmente o reubicados. Un error reconocido por la propia HBO más tarde, pero que ya era imposible de solventar. Incluso los actores estaban ya a otros proyectos.

La segunda temporada condensó tres en una y llegó hasta la toma de poder de Claudio. Es todo un hito que no fuera un desastre narrativo. Todo lo contrario. Roma sigue generando la misma pregunta hoy en día: «¿por qué narices la cancelaron tan pronto?». Sin embargo, se puede considerar una de las ficciones fundacionales en la televisión del nuevo milenio. Junto a la creación de personaje de Los Soprano, el universo fan de Lost, la narrativa lenta de The wire, la comedia de la vida diaria de Seinfeld o la apertura de puntos de vista de Sexo en Nueva York, es una de las series que marcaron el presente.

Tags relacionados:

TE RECOMENDAMOS:

POST RECIENTES

Te puede interesar…

Rosa Suria Sánchez
13/04/2023
Eva Gruss Quinzano
04/09/2023
Javier Retuerta Merino
01/12/2023
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad