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Las series que marcaron el presente: ‘Seinfeld’ y la reinvención de la comedia

Lo cambió casi todo, no estamos exagerando.
'Seinfeld' capítulo del chino que demuestra que es una de las series que marcaron el presente de la televisión

En los albores de los años 90, una serie sobre todo menos la nada llegó para arrasar. No comenzó con fuerza, sus creadores no pudieron imponer muchas de sus preferencias y estuvo a punto de abortarse. Sin embargo, Seinfeld acabó siendo una de las series que marcaron el presente. Revolucionaria desde la forma en que se escribía hasta en cómo se grababa, se centraba en las desventuras diarias de un grupo de cínicos y narcisistas neoyorquinos. Con ella, Larry David y Jerry Seinfeld demostraron que había mucha tela por cortar en televisión.

Hacer de la metanarrativa un arte

Larry David y Jerry Seinfeld construyeron una serie que ha sido de las pocas comedias televisivas calificadas como posmodernas. De ellos se ha escrito mucho. Sus episodios acaban formando un mundo en el que no hay consecuencias, lo que genera absurdez. Asimismo, difumina las líneas entre la realidad y la ficción desde su propio nombre. Vamos, que es muy meta.

Seinfeld interpreta a su propio alter ego. Este acaba escribiendo una serie, junto al personaje basado en Larry David, que es básicamente la sitcom. En ella, llamada Jerry, el protagonista vuelve a tomar el rol de sí mismo. Creadores y guionistas usaban sin parar detalles de sus vidas para desarrollar gags y tramas. Incluían además referencias cinéfilas o deportivas continuas. Se ponía hincapié en la continuidad, por lo que los detalles de un episodio podían afectar a otro mucho después. Pero, el asunto también funcionaba al revés.

Al fusionar sus realidades con Seinfeld, los guionistas consiguieron que algunos elementos de la comedia se asentaran tras la pantalla. La cuarta pared se volvía una membrana permeable, de ida y vuelta. En castellano es menos evidente, pero sobre todo en Estados Unidos la sitcom introdujo frases y conceptos a cascoporro. De ello hablan largo y tendido diversos colegas en este artículo de Rotten Tomatoes.

Expresiones como «they are real, and they are spectacular/son reales y son espectaculares», «shrinkage/encogimiento (del pene al entrar en agua fría)», «no soup for you!/¡no hay sopa para ti!» o «man-hands/manos de hombre» son solo algunos ejemplos. Tampoco pararon de crear sus propias marcas o películas, aunque estuvieran basadas en otras reales. Rochele, Rochele es el mejor ejemplo, retrotrayendo a la francesa Emmanuelle.

El juego fue revolucionario en su momento, aunque después se haya estandarizado. Rick y Morty o Community de Dan Harmon, por ejemplo, abrazan este carácter meta de Seinfeld. It’s always sunny in Philadelphia o incluso Padre de familia siguen también dinámicas similares.

Cínicos con los que reconocerse

El cinismo también es una cualidad posmoderna. Los personajes principales de Seinfeld son verdaderos maestros del asunto. Todos ellos son unos capullos, narcisistas y amorales. Jerry, George, Elaine y Kramer, además de Newman, son una panda de tarados a los que no les importa nada ni nadie más que ellos.

Jerry es un comediante de stand-up con bastante éxito. No para de cambiar de novia, es fan de los cereales y de Superman. George es su contraparte, un ser ladino y taimado, miserable en el más amplio rango de la palabra. Kramer es vecino de Seinfeld, un tipo misterioso y atolondrado que no para de tener experiencias extrañas. Elaine, finalmente, es una exnovia y amiga del prota que sigue el ritmo al resto sin despeinarse. Comienza siendo más racional que ellos, aunque acaba igual de ida.

En ningún momento se busca que el público sienta pena por los personajes. Pese a ello, el público congeniaba con ellos perfectamente. No dejan de ser personas normales cometiendo de pensamiento, palabra, obra u omisión cosillas bastante chungas. Cualquiera de entre el público podría ser ellos. A todos se les ha pasado por la cabeza alguno de los elaborados planes maquiavélicos que realizan, simplemente se suelen dejar de lado tras una pensada.

Este mecanismo, apoyado en la realidad que hay tras muchas anécdotas mostradas en la sitcom, permite conectar con Jerry y compañía. Seinfeld ayudo a fundar así un culto al antihéroe que calaría en las ficciones televisivas y que ha ayudado a que envejezca sumamente bien. Los Soprano llevaron el concepto a lo dramático, a través de Tony, con un éxito arrollador. Larry David, Deadpool, Peacemaker, The gang, Saul Goodman, Walter White… La lista es casi infinita.

Elaine Benes o como superar el ser un mero interés romántico

Seinfeld ha sido criticada desde el revisionismo como excesivamente blanca y masculina. Respecto a lo primero, cabe destacar que en 1989, cuando llegó, y a principios de los 90 las sitcom afroamericanas eran muy prominentes. La de Jerry y Larry consiguió diferenciarse gracias a ser de neoyorquinos y el humor judío. El problema no fue suyo, sino de las muchas réplicas sin sangre que llegaron después, ya que en su momento fue una alternativa sofisticada.

Respecto a la masculinidad, se nota también que sus creadores son dos amigos y que se impone su perspectiva. Sin embargo, Elaine es un personaje tan revolucionario como la serie. Encarnada por Julia Louis-Dreyfus, podría haberse quedado en lo que casi todas las chicas de sitcom de la época. Es decir, un interés romántico dependiente de un hombre. Por suerte, fue todo lo contrario. Ojo, más por la insistencia de la NBC que por las intenciones de Seinfeld y David.

Elaine es inteligente, atractiva, y lo sabe. Esto no provoca que el guion se apiade de ella. Cae en los mismos vicios que sus amigos. Hace el mismo ridículo. Ni siquiera necesita empoderarse porque, en su entorno, ya lo ha hecho. Aunque sus romances tengan peso en muchos capítulos, se ven desde la misma perspectiva que los de Jerry. Posee un control total sobre su sexualidad. Asimismo, encabeza tramas ricas que incluyen el ámbito laboral. El grupo no la deja fuera nunca, ni en el reto antimasturbatorio de The contest.

Louis-Dreyfus creó un personaje cuya fuerza era la equivalencia que tenía con el resto de roles. Como la teniente Ripley o Xena en las ficciones de acción, Elaine fue una punta de lanza en la comedia junto a colegas de sitcom como Murphy Brown. Se puede ver a Benes en Veep, también protagonizada por Julia, en Britta de Community, en Sexo en Nueva York, en la comedia de Amy Schumer

Un show sobre cómo los «comediantes obtienen su material», no sobre nada

En la reunión para vender Jerry, la metasitcom de la que ya se ha hablado, Seinfeld y George Constanza la presenta como una «serie sobre nada». Esto hizo que el público, y más de un periodista, creyera que la realidad también fue así. Sin embargo, para nada. Jerry y Larry han comentado muchas veces que claro que su show trata sobre algo. David lo aseguró en su momento y el cocreador/actor protagonista lo contó hasta en Reddit.

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Lo que ocurre realmente no es que Seinfeld no trate sobre nada, sino que no lleva a ningún lado. No hay lecciones que aprender, no hay momentos de abrazo y reconciliación. Este elemento, anticipado en párrafos anteriores, generó una disrupción total frente a sitcoms como El show de Bill Cosby o las coetáneas Cosas de casa y El príncipe de Bell-Air. Esto genera cierto vacío.

Además, los asuntos sobre los que se suelen construir los episodios son minucias diarias. El capítulo en que no saben dónde han dejado el coche en un parking va exactamente de eso. Lo mismo pasa en el de la cola del restaurante chino. Son experiencias cotidianas, que unidas a la construcción de personajes y la veracidad imprimida por cómo las desarrolla el guion, dan la apariencia de que se está viendo a gente vivir sin más. Por eso es tan buena e influyente Seinfeld, porque consigue hacer del día a día algo divertido en extremo.

Este crear desde lo cotidiano lo usan hasta el extremo distorsionado en It’s always sunny, heredera más acertada de Seinfeld. Pero, también, en The big bang theory, Friends, Modern family, Malcolm o tantas otras sitcoms posteriores. En el drama, Roma también asimiló la vida diaria como un epicentro de su forma de mostrar la república que se tornaba en imperio. Más de un capítulo de Los Soprano redunda sobre tareas rutinarias sin nada especial. La lista podría continuar y continuar.

Asentando el estilo cinematográfico y reventando la estructura AB

Pero, en lo tocante a sitcoms, quizá la mayor aportación de Seinfeld fue la de imponer la single-camera y cambiar la estructura AB tradicional. Respecto al tema de la cámara, cuando echó a andar la mayoría de comedias de situación optaban por usar varias, fijas entre el set y el público. Esto generaba un efecto teatralizado. Era una moda que se había impuesto desde el éxito de All in my family en 1971.

Seinfeld estuvo obligada por su cadena a usar un set de tres cámaras con público. Esto se enfrentaba a los deseos de los creadores y del director de las primeras temporadas, Tom Cherones. Ellos querían cámara única, forma más dinámica aunque cara que ya había funcionado muy bien en los 60. Se aguantaron hasta que la fama del programa explotó. Entonces optaron por boicotear la multicámara tradicional. Empezaron a hacer escenas externas single-camera y jugar con los planos desde la temporada 3. Esto evitó el público, al requerir montaje, pero no las anticuadas risas enlatadas.

Surgió de ello un estilo similar al usado en el cine, que combinaba multi y single-camera. La vía de agua de la cámara única se hizo completa a través de sitcoms como Malcolm in the middle, otra revolucionaria. Normalizada, aportó a la riqueza visual de series como el falso documental The office o Breaking bad.

The Race muestra lo mucho que evolucionó el montaje de Seinfeld

La audacia con las cámaras también se trasladó a la estructura narrativa. Cuando se estrenó imperaba la AB. Es decir, una historia principal A y una secundaria B. Como mucho, se metía un alivio cómico, la C. Seinfeld se saltó esto a la torera. Tenía su trama principal y su secundaria, pero estas a veces se intercambiaban o incluso se dinamitaban dando un relato propio a cada personaje. Mientras tanto, no jugaba sus cartas a sus protas. Los secundarios tenían siempre momentos para lucirse. La creación de situaciones que permitieran insertan chistes, de eso viene lo de sitcom, hacía que se dieran múltiples tramas C. Arrested development supo usar estas innovaciones con maestría, al igual que Community o Rick y Morty.

Seinfeld, un legado infinito para la televisión

Esta comedia de los 90 no impuso un nuevo modelo de crear personajes, de grabar o escribir sus episodios. Simplemente, demostró que había todavía mucho por explotar. Los grandes directores como Kurosawa, Kubirck o Scorsese han mostrado siempre que la evolución es continua. Seinfeld llegó en su momento para dar la oportunidad de hacer comedia de otra forma.

Al igual que la Velvet Underground hizo del rock algo tan sofisticado como disfrutable, Seinfeld mostró que era posible hacer una gran comedia simplemente siguiendo a unos amigos por un piso o una cafetería. Hizo visible a las compañías que una sitcom podía grabarse como una película y seguir siendo rentable. Que personajes deleznables tenían el mismo potencial que los redimibles. Dejó claro que los límites del humor se situaban en que algo fuera divertido. Que una mujer podía decirle a un pavo que no era digno de usar una esponja anticonceptiva o que abortar era cosa suya y las audiencias no se resentían.

Por todo ello Seinfeld es un modelo. En el caso de las sitcom es evidente. Da igual siguieran su modelo cínico, con consecuencias como en Malcolm y las sadcom o sin ellas como en It’s always sunny, u optaran por quedarse en un ámbito más blanco, como Friends, Cómo conocí a vuestra madre o Ted Lasso. Pero su impronta se puede observar también en protas que son mala gente como Toni Soprano y Walter White. En la rotura de tabúes de Roma. Al igual que ella o Los Soprano, es una de las series que marcaron el presente. Un club en el que también incluimos a The wire, Sexo en Nueva York y Perdidos.

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