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Representaciones LGTB+ positivas que dejan el corazón calentito

Porque no todo tiene que ser un drama.
Imagen promocional de la primera temporada de The owl house o Casa búho

Las identidades disidentes siempre han encontrado huecos que habitar en la ficción, de forma más o menos explícita. No obstante, esas grietas en la hegemonía se han disfrazado, en su mayoría, de antagonismo y drama. En consecuencia, en las representaciones LGTB+ mainstream han proliferado tópicos catastrofistas como el bury your gays o el síndrome de la lesbiana muerta.

Por suerte, en los últimos años, además del número de historias con personajes LGTB+, también ha crecido la conciencia colectiva en torno a la calidad de esa representación. Se han configurado personajes multidimensionales cuyas tramas no se reducen al dolor de salirse de la norma, y se ha permitido escribir dichas historias a personas que están familiarizadas con esas experiencias. Por ende, hoy es posible disfrutar de ficciones con representación LGTB+ que normalizan, que inspiran aceptación, empoderamiento y sensación de comunidad. En estas series y películas, ser de este colectivo no es una sentencia de muerte ni un augurio de tragedia. Simplemente, es una realidad que merece ser visible como otra cualquiera.

Series y películas con representación LGTB+ de la buena

El color de las infancias arcoíris

Aunque pueda parecer sorprendente, en los últimos años las historias dirigidas a un público infantil han tomado la delantera en lo que respecta a la normalización de las identidades que se salen de la norma cishetero. Es cierto que no han faltado campañas de grupos conservadores y religiosos que se oponían a mostrar estas realidades disidentes, y no se puede obviar la influencia que este tipo de reacciones ha tenido en compañías como Disney, que tienden a refugiarse en la equidistancia para no perder a ninguna rama de su audiencia. 

Hora de aventuras es un buen ejemplo de serie infantil que se enfrenta a la posibilidad de ser censurada por mostrar contenido LGTB+. De hecho, la relación sáfica entre Bonnie y Marceline, que se dejaba ver prácticamente desde el principio pero nunca llegaba a confirmarse, no se volvió canon hasta el episodio final de la serie, donde se cristalizó en un bonito beso que hizo historia. Por otro lado, el nuevo spin-off llamado Fionna and Cake mostró abiertamente a sus personajes LGTB+ desde el inicio. 

Fue Rebecca Sugar, integrante del equipo de Hora de aventuras, quien realizó uno de los proyectos más notables en cuanto a representación LGTB+ en series animadas infantiles: Steven Universe. La creadora, que salió del armario como bisexual y persona no binaria, creó un mundo en el que el amor tiene muchas formas, la sociedad es inherentemente diversa y la salud mental merece ser cuidada. Sugar tuvo que luchar por sacar adelante la que se considera la primera boda entre personas del mismo género en una serie infantil, un evento tan valiente como arriesgado que sentó un precedente en este tipo de ficciones.

Aunque aún existan prejuicios y siga habiendo oposición por parte de ciertos sectores, desde entonces han proliferado las historias que, además de normalizar un amplio abanico de realidades, también educan en la diversidad. Gracias a eso, hoy las personas más jóvenes pueden disfrutar de series como The owl house, donde el elenco principal incluye, con total transparencia y naturalidad, personajes bisexuales, homosexuales, no binarios… Con el mimo de unas manos creadoras que conocen la importancia de tener referentes y ver validada tu identidad, historias como esta facilitan que las infancias LGBT+ no se desarrollen en el miedo y la vergüenza, sino en la aceptación y el orgullo.

Adolescencias LGTB+ recuperadas

Al ser una etapa vital caracterizada por la búsqueda de la identidad y, en muchos casos, el despertar sexual, el contenido enfocado a la adolescencia no ha carecido de temáticas LGTB+. No obstante, de nuevo es la calidad de esa representación la que ha solido fallar. Muertes, enfermedades sexuales y relaciones abusivas se han llevado el protagonismo en ese ámbito. Además, priman los estereotipos en un retrato que, mayormente, se ha reducido a chicos gais blancos y normativos que se embarcan en relaciones donde existe una gran diferencia de edad. 

No es casualidad que, al hablar de las vivencias LGTB+, se haya consolidado el término de «adolescencia robada». Este fenómeno responde al hecho de que, al tener que pasar estos años cruciales dentro del armario, muchas personas LGTB+ tengan la sensación de haber perdido la oportunidad de vivir una adolescencia “normal”. Experiencias como las primeras relaciones, tener un espacio seguro en el que te acepten tal y como eres, poder vestir acorde a tu identidad sin ponerte en peligro…

Como medicina para contrarrestar esa sensación de pérdida, ese ostracismo que retrasa las experiencias comunes de la juventud, las historias de adolescencias LGTB+ plenas y saludables ofrecen una perspectiva optimista que contrarresta los tópicos negativos que siempre se han reproducido en ficción. 

En ese sentido, cabe destacar Heartstopper, una serie tierna y esperanzadora que refleja los sentimientos y conflictos de adolescentes LGTB+ con sensibilidad, realismo y respeto. Para las personas que vieron su adolescencia robada, es un abrazo reconfortante, un recordatorio de que el mundo puede ser un lugar mejor. Para las nuevas generaciones, un mensaje de validación y normalización que habla su mismo idioma. Con un trasfondo similar, pero con un tono más maduro y humorístico, Rojo, blanco y sangre azul también retrata una realidad optimista en torno a la relación aquileana que constituye la trama principal. 

La esperanza de los mundos imaginados 

En Rojo, blanco y sangre azul se dan algunos escenarios que no parecen del todo realistas en la sociedad actual. No obstante, eso no rompe la coherencia interna de una comedia romántica que aspira a ser divertida, fresca y dulce. Al fin y al cabo, todo tiene cabida en la ficción, donde las normas sociales son tan maleables como se pretenda. 

La presencia de las disidencias de género y sexualidad en la ficción especulativa es un tema extremadamente complejo en sí mismo, por lo que no conviene perderse en él. Sin embargo, en este repaso de historias con representación LGTB+ positiva se pueden mencionar dos series actuales que utilizan la ficción para imaginar escenarios en los que las identidades no hegemónicas están naturalizadas: Good omens y Our flag means death. Ya sean ángeles, demonios o piratas con sed de sangre, estos personajes demuestran que es posible no ser cishetero y vivir con dignidad, respeto y poderío. Y rebanar algún pescuezo, ¿por qué no?

Reescribir los relatos LGTB+ con una nueva perspectiva

En la otra cara de la moneda, existen las historias que reinterpretan la realidad para construir nuevos relatos. Aquí entran en juego otros factores, como el de fidelidad o el de rendir homenaje a las personas involucradas. De cualquier forma, ha habido numerosas figuras que han contribuido a defender y visibilizar las identidades disidentes a lo largo de la historia, y volver a narrar sus memorias puede arrojar luz sobre cuestiones actuales, así como inspirar y concienciar a un público mayor.

En ese aspecto, la serie Veneno constituye un ejemplo excelente de relatar el pasado para mejorar el presente. A pesar de la crudeza de la vida de Cristina Ortiz, su historia se proyecta a través de la admiración y el reconocimiento, así como la denuncia a todos los abusos que sufrió en vida. También es significativo que sus experiencias las transmita una joven chica trans que cuenta con más herramientas, un entorno más favorable y un futuro brillante. Una mirada al dolor del pasado que ha ayudado a que generaciones futuras puedan aspirar a una vida mejor. 

Si se quiere descubrir otra historia LGTB+ real, pero con una ambientación de época, Gentleman Jack es una opción fantástica. Esta serie narra una parte de la vida de la terrateniente británica Anne Lister, una lesbiana con muchas agallas que dejó un interesante legado en forma de diarios encriptados. Sus entradas no se dejaban detalles en lo que se refiere a sus amantes victorianas, y esta producción de HBO tampoco se deja nada en el tintero. Una interpretación original que mezcla humor y drama con rupturas de cuarta pared, una mujer que camina muy rápido y una historia de amor preciosa que nos guía hacia el primer matrimonio entre mujeres jamás registrado.

Sobra decir que estas personas reales encontraron dificultades en su camino, pero la cuestión no es eliminar todos los conflictos que acarrea ser LGTB+ en un entorno cortado con patrones diferentes. La diferencia entre los tópicos que muestran las disidencias como factor que conduce a la tragedia y aquellas ficciones que muestran realidades diversas con naturalidad y realismo radica, principalmente, en la intención que subyace a la existencia de esos personajes y tramas.

Si hay historias que aportan calidez a personas que nunca se han visto reflejadas en relatos que no impliquen hostilidad y tragedia, es que estas narrativas no se estaban enfocando bien desde un principio. Y si estas nuevas ficciones están funcionando tan bien, significa que al menos se está remando en la dirección correcta.

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Javier Retuerta Merino
21/07/2023
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