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Series sobre la antigua Roma para todos los gustos

Griegos, romanos, son todos humanos.
Series sobre Roma antigua, como 'Britannia' cuyos personajes están en esta imagen

Lo de ser el imperio más importante de la historia de Occidente, chovinismos aparte, ha provocado que lo romano no haya pasado nunca de moda. Desde aquellos bárbaros que les quisieron imitar a las tantas reclamaciones de reinos de aquí y allá sobre ser sus herederos. Por supuesto, la cultura no ha sido una excepción. Teatro, poesía, artes plásticas, literatura, cine… y televisión. Por eso hacemos este repaso de series sobre Roma. Prometemos que no meteremos ninguna expresión en latín para tirarnos el pisto.

Roma

Tenía que ser la primera porque es la mejor. Esta serie sobre romanos rompió muros y permitió hacer televisión de una forma distinta. Incesto, desnudos frontales de toda clase (Marco Aurelio era fan), violencia por doquier, traiciones sobre traiciones… No, no es Juego de Tronos, es Roma, también de HBO. Colaboraron, eso sí, con la BBC y la RAI. Invirtieron más de 100 millones de dólares y lograron un producto que sigue luciendo alucinante pese a que se estrenara en 2005.

Basada en la época de transición entre república e imperio, la producción quiso apostar por ser verosímil. Esto es, la ambientación era brillante pero los hechos se retocaban para dar más drama. Nunca sobra el drama. Lograron así apartarse de la habitual representación vista desde la época dorada de Hollywood hasta Gladiator. En Roma hay suciedad por todos lados, decadencia fruto del progreso y una escala de superproducción a la altura del presupuesto. Por desgracia, tan cara fue que acabó cancelada. La suerte es que pudieron cuadrar un final digno y pasar a la historia.

Romulus

La verosimilitud es también la gran baza de Romulus. Producción de Matteo Rovere, su sello de identidad es que está rodada en latín antiguo o protolatín. La era en que se basa es mítica y se corresponde, como era previsible por el nombre, a la fundación de la ciudad eterna. Se trata de una serie de romanos que bebe sin pudor de la ola Vikingos que ya anticipó el anterior miembro de este listado.

La recreación de la Roma temprana y pueblos como los sabinos o etruscos está muy lograda gracias a la colaboración con expertos como Andrea Carandini. La reconstrucción del latín arcaico está conseguida sin ser perfecta. Asimismo, logra jugar con elementos sobrenaturales sin que estos requieran explicaciones no naturales, bastando la fe de los personajes para generar profecías autocumplidas una tras otra. No reinventa el género y tiene altibajos de ritmo, pero logra generar sorpresa aunque se conozcan las leyendas de Rómulo y Remo o el Rapto de las sabinas,. No en vano, tanto la primera como la segunda temporada de Romulus las retuercen hasta hacerlas algo nuevo.

Britannia

Los dos casos anteriores eran dramas, pero en las series romanas también hay espacio para otros géneros. No es que Britannia no tenga elementos trágicos, pero los sabe mezclar con la comedia, con el humor negro, para destacar. Los títulos de crédito de la primera temporada, con Hurdy gurdy man de fondo, sirven para dejar claras sus intenciones. Esta ficción de Sky Atlantic sobre la conquista romana de las islas británicas es lisérgica como ella sola.

Roma se enfrentan a las tribus locales, lideradas por druidas muy alejados de la imagen que dejó de ellos la peor película de la historia (Druidas). Es este caso, son seres introvertidos, crueles, dispuestos al sacrificio y, sobre todo, muy drogados. Porque en Britannia hay colocones por todos lados. Al final todos acaban teniendo algún viaje, hasta el general romano Aulus Plautus, el villano principal. Frente a él, una leyenda con una elegida, una joven sin nombre traumatizada y un druida expulsado de la orden al haber sido poseído por un ente maligno. La mezcla es rara, pero va como la seda y cuenta con interpretaciones.

Spartacus

Al hablar de esta serie de romanos, seguro que vendrá a la cabeza 300. El estilo comic está ahí, pero tras ella hay, entre otras, dos mentes expertas en el exceso: Robert Tapert y Sam Raimi. Sí, los de Evil Dead. Junto a Steven S. DeKnight supieron hacer evolucionar el concepto Xena: La princesa guerrera o Hércules: Sus viajes legendarios. De esta forma, el coctel que se sirve se compone de muchísima sangre, más violencia, sexo a espuertas, expresiones malsonantes muy originales (¡Por la polla de Júpiter!) y un guion que mejora poco a poco.

De los primeros capítulos de la temporada inicial, que rayan lo infumable a todos los niveles, se va pasando a un nivel más que aceptable. En gran medida es gracias a Lucy Lawless, pareja de Tapert y que ya fue Xena, y sobre todo a su marido en la ficción, el Batiato de John Hannah. Tras ello llegó una precuela debido al cáncer que sufrió el actor principal, Andy Whitfield. Por desgracia, acabó muriendo y la cara de Espartaco en las dos temporadas finales fue la de Liam McIntyre. Sea como fuere, la serie no paró de crecer hasta llegar al enfrentamiento con el muy notable Marco Licinio Craso de Simon Merrells.

Bárbaros

Estrenada casi al tiempo que Romulus, tiene muchos puntos en común con ella. Alemana y de Netflix, esta serie sobre Roma se centra totalmente en los enemigos germánicos del imperio. El principal elemento compartido con la producción italiana es el uso del lenguaje para sumergir al espectador en una notable ambientación. Porque aquí los bárbaros hablan alemán y los romanos un latín ya avanzado y reconocible.

Logra, después de varios episodios eso sí, ser entretenida. Una remontada a la altura de Spartacus y que sigue de nuevo el modelo Vikingos. Centrada en la batalla de Teutoburgo y sus consecuencias, muestra grandes dosis de acción y tramas más que reconocibles. Su principal pecado es que se pasa de rosca en la exaltación de las tribus germanas. Los romanos son villanos que rozan el absurdo, malos por serlo, y los antepasados alemanes todo lo contrario. Así, se acerca más a una visión de idealismo nacional, parecido a ratos al de la española Hispania, que hace que la verosimilitud se reduzca en exceso.

Justo antes de Cristo

Si Britannia tenía elementos de comedia, Justo antes de Cristo abraza e género de forma total. De Movistar, durante sus dos temporadas contó al historia del Manio Sempronio de Julián López. El joven, un patán en toda regla, se ve además a la sombra de la leyenda de su padre. Creada por Juan Maidagán y Pepón Montero, contó con la dirección de Borja Cobeaga y Nacho Vigalondo.

El estilo es clavado al de Norsemen. Es decir, el escenario es una época bárbara y antigua pero los diálogos y actitudes de los personajes es equivalente al que tendría una persona de hoy día. El resultado es hilarante a ratos, aunque sin llegar al nivel de la serie escandinava de Netflix, cancelada en una maniobra habitual de la plataforma para cabrear a sus suscriptores. La española corrió similar suerte. De gustar este estilo, cabe mencionar la británica Plebs, también cómica y que sigue a unos chavales romanos preocupados por pillar y tener algún curro.

Yo, Claudio

Miniserie. De la BBC. Con esto ya basta para saber que seguramente se está ante algo de gran calidad. Yo, Claudio es un clásico de la televisión y recuerda a la Roma mostrada por el Hollywood de Espartaco o Quo Vadis. Es el emperador que da nombre a la serie el que narra la historia de su estirpe, desde Octavio Augusto, el primer líder del imperio.

En trece episodios se puede degustar un guion excelso, unas interpretaciones que marcaron época y un estilo que sirvió de base a futuras series. Las intrigas van una tras otra, hay violencia implícita y explicita. La muerte de Drusilla Julia Drusila a manos de su hermano Calígula es atroz, por ejemplo. Gracias a ello fue modelo para telenovelas como Dinastía y estableció unas características que explotarían más tarde marcas como HBO. Si Roma fue antecesora de Juego de Tronos, Yo, Claudio lo fue de la primera. Por todo ello es una imprescindible.

Domina

Sky Italia, Sky Studios y Cattleya están entre las productoras tanto de Domina como de Romulus. Buen ojo por su parte, ya que Roma tiene todavía muchas historias que contar en formato televisivo. En este caso, la serie se centra en Livia Drusila, esposa de Octavio Augusto, primer emperador. Un cambio de perspectiva pertinente y bien ejecutado que le ha valido a la producción de 2021 contar con al menos una temporada más. Otra cosa es que alguien la quiera distribuir en España.

Este thriller político explota la época que siguió al alzamiento en el poder de Octavio Augusto. Se trata del inicio de la Pax Augusta, o Pax Romana. Un periodo de en torno a dos siglos en los que, con algún que otro sobresalto, reinó la paz en el imperio. Sea como fuere, Drusila es personaje histórico de un enorme interés. Mujer poderosa como pocas en la historia de Roma, matrona ejemplar para unos y conspiradora para otros, sobrevivió a su marido y siguió siendo más que influyente en la política imperial. Finalmente, acabó siendo deificada tiempo después después de su muerte. Material para una buena ficción hay.

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