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‘Viajeras del tiempo’, las novelas de Aitana Sánchez Blanco que llevan de regreso a los años noventa

Aitana Sánchez Blanco ha escrito una saga de comedias románticas perfectas para los más nostálgicos.
Saga de Viajeras del tiempo

Aitana Sánchez Blanco ha creado una serie de libros para los más nostálgicos. Con la trilogía ‘Viajeras del tiempo’, que ella misma ha confirmado que se convertirá en tetralogía en el segundo semestre de este 2024, lleva a sus lectores de regreso a los noventa. En esa época es donde se desarrollan gran parte de las historias de Blanca, Vega y Sofía. Tres chicas que, tras lamentarse de cómo son sus vidas a sus cuarenta años, se despiertan al día siguiente en el pasado. Concretamente, vuelven a su adolescencia y ese es el punto de partida para unos libros donde no falta originalidad, amor y humor.

Historia y sinopsis de Viajeras del tiempo

De qué trata y cómo es Si volviera a tener dieciséis

Podemos preocuparnos por lo que sucederá en el futuro o lamentarnos por el pasado, pero lo único que de verdad existe es lo que ocurre ahora

Si volviera a tener dieciséis, saga Viajeras del Tiempo

Blanca está a punto de cumplir cuarenta años y no pasa, precisamente, por el mejor momento de su vida. Ha perdido su trabajo, se ha dado un tiempo con su pareja y se ve obligada a volver a casa de sus padres. Por su parte, Vega lo sacrificó todo por su antigua pareja y, cuando esta se marchó, ella se quedó sin absolutamente nada: vacía y perdida. Ambas envidian a su amiga Sofía, la sensata del grupo, la que tomó buenas decisiones y consiguió la vida que siempre había soñado. O eso creen. Una noche, después de una cena y varias copas de vino, las tres amigas empiezan a recordar los años de instituto y se preguntan qué sería de ellas en ese momento si hubiesen tomado otras decisiones en el pasado. ¿Qué pasaría si volvieran a tener dieciséis?

Al día siguiente, Blanca se despierta en el año 1996 y vuelve a ser una adolescente. Pero lejos de lo que recordaba, serlo no resulta tan sencillo. Sobre todo, cuando se da cuenta de que hay hechos que por más que intente cambiar están destinados a repetirse. 

De qué va Cuando vuelva a tener veintiocho

A veces, todo ocurre de una manera perfecta, a la primera. Pero, otras, es necesario un viaje en el tiempo para darnos cuenta de que, lo que queríamos, siempre lo habíamos tenido delante

Cuando vuelva a tener veintiocho, saga Viajeras del Tiempo

Once años después de que Blanca, Vega y Sofía viajaran a 1996 para tener de nuevo la oportunidad de tomar ciertas decisiones, sus vidas son como siempre habían querido. No tienen quejas respecto al amor ni tampoco sobre sus trabajos. Pero cambiar el pasado puede tener consecuencias imprevisibles y tienen ciertos asuntos bastante importantes todavía por resolver. ¿Es posible que se equivocaran al tomar determinadas decisiones? Quizá cumplir sueños tenga un precio y las cosas no tendrían que haber sucedido de este modo en el futuro. 

Sinopsis de Aquel verano de 1997

No supe qué contestar. A decir verdad, cada día estaba más colada por Martín, pero evitaba pensar en el futuro. Daba por hecho que nuestra relación se acabaría en algún momento antes de mi cita con Jorge en La Posada. Y, para eso, aún quedaba casi una década

Aquel verano de 1997, saga Viajeras del Tiempo

El tercer libro de la tetralogía debería ser el segundo por orden cronológico. En sus páginas se regresa, de nuevo, a 1997. Ha pasado un año desde que Blanca, Vega y Sofía viajaron al pasado y se preguntan por qué no han vuelto al futuro después de solucionar sus problemas. No obstante, a Blanca no le apetece regresar todavía. Está segura de que en el futuro se reencontrará con el amor de su vida y, en ese instante, lo único que le apetece es disfrutar de Martín. Sus amigas, por su lado, piensan exactamente igual: desean seguir con sus parejas actuales aunque sea un poco más.

Entonces Blanca descubre un secreto que le hará darse cuenta de que los noventa no son, ni de lejos, tan idílicos como ella recordaba. ¿Podrá evitar ese error antes de que sea demasiado tarde? O quizá hay cosas que estaban destinadas a pasar.

Cómo son las novelas de la saga ‘Viajeras del tiempo’

Los tres primeros libros de la tetralogía Viajeras del tiempo de Aitana Sánchez Blanco son cortos y de lectura muy ágil. Parten de una premisa original que las hace diferenciarse de la mayoría de novelas románticas contemporáneas. Pero además, también se diferencian de muchas otras en que lejos de contar una historia de amor, narran un buen puñado de ellas

Por un lado, se muestran historias amorosas del presente, del pasado y del futuro. Pero cabe recordar que son tres amigas, cada una con sus propias vivencias, y que además disfrutan de la oportunidad de cambiar sus actos para modificar también lo que está por venir. Así, las historias de amor no son las mismas en una línea temporal que en la otra y la autora cuenta todas y cada una de ellas. Por si fuera poco, hay otro tipo de historias de amor: la de las propias amigas entre ellas. Porque la amistad también tiene mucho peso en esta, por ahora, trilogía.

Cabe apuntar que tanto Si volviera a tener dieciséis como Cuando vuelva a tener veintiocho y Aquel verano de 1997 son libros escritos desde el punto de vista de Blanca, la protagonista principal. Es a ella a la que el lector conoce más en profundidad. Es consciente en todo momento de sus pensamientos y sentimientos y comprende el por qué de sus elecciones. No obstante, la autora también hace partícipe a quien se adentra en los libros de las historias de Vega y Sofía, a quien se llega a conocer bastante bien y que resultan ser personajes maravillosos.

Por otro lado, a lo largo de las páginas hay toques de humor que hacen de estas historias tres comedias románticas que prácticamente se leen solas. Porque la forma de escribir de la autora es fresca, divertida y emotiva y con ella ha dado lugar a unas obras amenas y entretenidas ideales para abstraerse del día a día.

Las tramas, en realidad, son bastante sencillas. Siguen el día a día de las tres amigas, en diferentes épocas de su vida y en diferentes dimensiones. De este modo, no hay demasiada acción. Pero tampoco es algo que se necesite, pues es suficiente con ver poco a poco cómo aprovechan las protagonistas la oportunidad que se les ha otorgado de poder cambiar sus futuros. 

No obstante, sí hay espacio para las reflexiones. Las hace la protagonista, sobre todo en lo referente al viaje en el tiempo. Pero también el lector puede hacer las suyas propias: ¿qué haría yo si pudiera rebobinar mi vida y volver a tener dieciséis años? ¿Las decisiones de hoy cambiarán el mañana o el futuro está escrito?

Entre las páginas, además, también hay lugar para la intriga y para pensar en posibles hipótesis sobre la propia trama. De hecho, al terminar el tercer libro queda sin resolver uno de sus principales enigmas: por qué sucede lo que sucede en el primer capítulo de la primera novela. Algo que la autora, seguramente, resuelva con la última entrega.

Lo mejor de Viajeras del tiempo: el regreso a los años noventa

No se puede terminar esta crítica de la serie Viajeras del tiempo de Aitana Sánchez Blanco sin hablar de lo más especial que tiene: la oportunidad de regresar a los noventa junto a sus personajes. Blanca, Vega y Sofía viajan en el tiempo y se despiertan, de golpe, en un día cualquiera del año 1996. Ellas pasan de tener cuarenta años a ser adolescentes (aunque sólo en apariencia) y, pese a que los lectores siguen manteniendo su edad actual, en cierta manera es como si viajasen al pasado con ellas.

Gracias a la primera y la tercera parte de las Viajeras del tiempo, quienes se sumergen en sus páginas tienen la posibilidad de rememorar cómo era la vida en los noventa. Esa época en que no existían los smartphones, ni las redes sociales, ni tampoco la mensajería instantánea. Cuando para hablar con otras personas se debía utilizar un teléfono fijo con cable que no permitía a quien lo utilizaba alejarse del aparato.  En estas novelas también se habla de videoclubes, esos establecimientos comerciales ya desaparecidos a los que se acudía por ese entonces a alquilar películas. Pero no en DVD, sino en cintas VHS que había que rebobinar una vez terminadas para empezarlas a ver de nuevo. Algo que también ocurría con la música y que bien se puede recordar a través de Blanca, Vega, Sofía, sus parejas y sus amigos. En las páginas de los libros, ellos utilizan radiocasetes y se deben levantar para rebobinar las cintas y escuchar otra vez la canción que acaba de terminar.

Como estos ejemplos, en dichos libros los lectores encuentran un sinfín de aspectos de la vida cotidiana que ya parecen muy lejanos en el tiempo. Por eso, como se decía al inicio, son ideales para los más nostálgicos. Para aquellos que vivieron los noventa y recuerdan con melancolía cómo fueron aquellos años.

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